#LOCURA_MUNDIAL/ Uruguay, corazón amateur

Por Miguel Fauré Polloni

Editor #Sócrates #DeFrente

 

 

 

Podrán caer bajo un penal inventado por CR7. Podrán agarrar -cabizbajos- sus pesadas valijas y, termo bajo el brazo, retornar a casa el sábado que viene. Pero esto es Uruguay, las apuestas que les dan 7 partidos pagan lo mismo que una eventual eliminación. Destructores del dato estadístico, «nunca favoritos, siempre desde atrás», hay algo en lo que la Celeste ya campeonó: son el refugio del amateurismo, aquel que aún siente el cuero de la redonda con placer, ese del gol al ángulo sin espectadores en la canchita del barrio.

 

No es sólo garra, eso es una caricatura. El Maestro Tabarez le saca varias décadas de cuerpo a sus colegas. No requiere ver 70 videos como Bielsa, pero tiene la intuición de la movida precisa, el cambio pertinente, la prudencia si hiciera falta. La Celeste tiene a fogueados en tres mundiales (Muslera, Suárez, Cavani, Godín, Cáceres) y una camada de talentos que empiezan a hacer sus armas en la Vieja Europa: Laxalt, Giménez, Vecino, etc. Y en el asado y el mate mañanero, va pasando la experiencia a modo de charla y picado.

 

Quizás el 2010/2011 fue el estallido. El resto de Sudamérica vio que el vecino del rincón atlántico al que parecen asfixiar Argentina y Brasil, aún vibra en una frecuencia que suena añeja. Pero no, allí se respira fobal. Es parte de la atmósfera. La danza de millones aún no obnubiló el deseo de un gol a último minuto. Naces gritando gol. El compañero de camiseta es tu hermano, no el boludo que te va a quitar la chance.

 

¿Qué veremos de ahora en adelante? El Mundial. Acá empieza para los charrúas. Lo de antes, la rutina. Pero poneme una definición cara a cara y aparece el «que hace el gol gana». Da igual si es un repechaje, una semis de Libertadores o el pase a cuartos en Rusia. Lo mejor está por venir, con la victoria, con el empate o con el fracaso. La pelota no deja de girar.

 

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