«Los independientes y los partidos». Por Miguel Silva

Por Miguel Silva

 

Muchos piensan que cualquier cosa es mejor que los políticos y los diputados que ganan millones por pasar el mes haciendo nada. Cualquier independiente sería mejor que un político y su partido entonces…

Pero, vamos a seleccionar nuestros candidatos en reuniones grandes, en cabildos, donde los independientes – y también los partidos y los individuos conocidos –presenten sus argumentos. Tanto Luis Mesina o Cristian Cuevas, como un dirigente local sindical o poblacional, o un político como Longuiera, tendría el derecho de presentarse como candidato y el deber de decir lo que piensa y lo que quiere hacer. Es decir, van a presentar su “plataforma”.

Claro, seleccionamos un candidato porque es bueno, sabe hablar, es honesto y confiable, pero también porque estamos de acuerdo con esa plataforma.

Por supuesto, nosotros tenemos el derecho de dar instrucciones al seleccionado, de “mandarlo” a luchar por un cambio que todos queremos…la salud gratis por ejemplo. Y una vez elegido, si no cumple con sus promesas, lo sacamos. Es “revocable”.

Claro, muchos piensan que los partidos no deben estar en esos cabildos donde seleccionamos un candidato, porque los partidos son todos malos.

Si es cierto, que un partido es malo si intenta hacer funcionar la economía como es hoy en día. De a poco se convierte en un brazo más de los poderosos. Chico Zaldívar o Pérez Yoma, por ejemplo, ganaron sus fortunas en la pesca y los paltos, pero también eran políticos que pasaron largos años perfeccionando el sistema que comenzamos a derrumbar hace un año. Son, y su partido, es malo entonces.

Pero hay partidos hoy, los humanistas, los igualitarios, el Frente amplio, los ecologistas, que no siempre se venden a los mejores postores para organizar mejor el sistema. Pero muchos dicen que – tarde o temprano – van a seguir el mismo camino que tomó la Concertación. Es inevitable.

Podemos preguntarnos entonces, si quieres formar tu propio partido para mejorar la vida ¿Cómo evitar que ese partido vaya a seguir el camino de la corrupción y la burocracia?

Podemos preguntarnos también, si eliges un dirigente para representarte y organizar tu gente ¿Cómo evitas que se venda al patrón o al municipio?

Bueno, podrías asegurar que el dirigente no lleve más que un sueldo promedio a su bolsillo cada mes. Y que las organizaciones que representa – los seccionales o comunales del partido o las organizaciones base del movimiento social – ejerzan control sobre sus actividades y tengan el poder de revocarlo si no cumple con sus deberes.

Es posible, entonces, crear un partido u organización social bueno… si su estructura integra el control democrático y si tiene sus principios claros. Obvio que es difícil saber si el dirigente cumple si los principios de su organización, sea social o partido, no son claros y conocidos.

Pero no hay ninguna garantía que un dirigente social o de partido, elegido, va a ser honesto y confiable. Solamente la democracia interna de su organización puede controlarle y así bajar las posibilidades de la corrupción o falta de principios.

Ahora bien, hemos conversado sobre dirigentes sociales y de partido. Pero algunos dirigentes son sociales y también de partido. ¿Cuál es la diferencia entre un movimiento social y un partido entonces?

Claro que no es el nombre, y tampoco su participación en elecciones. La UDI, por ejemplo, no se llama “el partido UDI”,  fue formado en 1983 cuando no habían elecciones, pero igual es un partido. ¿No es cierto?

Otro ejemplo. Clotario Blest era dirigente honesto y confiable y organizaba trabajadores sindicalizados. Criticaba a la “politiquería” a cada rato… pero era “político”. No en el mismo sentido que los parlamentarios, pero en el buen sentido ya que hablaba de cambios de toda la vida. En ese sentido era un político bueno.

Algunos movimientos sociales también son políticos, porque ellos también hablan de cambios no solamente en lo que les compete, por ejemplo, en la vivienda o en el acceso al agua, sino también en  otras partes de nuestras vidas. Son políticos buenos porque quieren cambiar toda la vida.

Claro, hay varios tipos de partidos porque organizan grupos sociales que tienen sus propias ideas sobre la mejor forma de cambiar sus vidas. Algunos se organizan como trabajadores en la producción, otros como vecinos en las poblaciones, otros más como consumidores de agua o vecinos que sufren de la polución. Cada partido mira  la vida según su punto de vista, su óptica, su ideología.

Algunos creen que la elección de representantes en el parlamento va a ayudar en su lucha por cambiar la vida. Otros no piensan así.

Pero todos, casi todos, los partidos, movimientos sociales y muchos individuos famosos, van  a tomar parte en las elecciones de delegados para los constituyentes. ¿Cuál es la diferencia entre un partido, un movimiento o un grupo de “independientes” entonces, si todos van a postular sus dirigentes en las elecciones de delegados?

No veo mucha diferencia, solo que los partidos hablan de todos los temas y los movimientos o los independientes hablan de “sus temas”.

Bueno, mejor dicho, era así antes del estallido de octubre pasado, y después de ese entonces, millones de personas han tomado el camino de la “politización”. Es decir, discuten hartos temas y opinan sobre toda la vida. Son políticos, políticos nuevos.

Claro unos partidos (y también movimientos sociales) quieren mejorar algunos problemas de nuestra vida pero sin tocar el sistema como tal. Creen que el sistema nos sirve, después de todo. Otros no hablan mucho sobre el sistema porque esa misma conversación es un obstáculo en el camino de su obra parlamentaria.

Pero hay otros partidos que se dedican a organizar sus bases partidarias dentro de los movimientos sociales y ganar las reformas a través de las movilizaciones y obra parlamentaria. Quieren cambiar las capacidades y conciencia de las bases y así avanzar en el camino de hacer una revolución, porque sin organización consciente y masiva de las bases… no hay revolución.

Hay varios tipos de partidos entonces. Hay partidos buenos y malos. Hay políticos buenos y malos. Hay política buena y mala. Hay organizaciones sociales buenas y malas. Todo depende.

Volvamos a las elecciones de los delegados para la Constituyente. Los que van a  postular en los cabildos o reuniones populares van a venir de grupos de “independientes”, de “partidos” y algunos van a ser figuras conocidas. Todo bien.

Los partidos, por lo general, son los políticos de ayer y traen su historia al presente. Los conocemos por sus hechos, como dice la biblia. Los nuevos partidos, por lo general, tienen otra historia.

Pero cada grupo tiene el deber de dejar claro, para todos, sus principios, sus ideas, sus promesas. No deben vender la pomada, sino convencer.

Y las reuniones donde se eligen los delegados deben discutir las alternativas hasta el cansancio, mandar los delegados a elección con instrucciones de cómo votar en la Constituyente, y con una idea clara de los cambios en la vida que quieren.

Comentarios (2)

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    Benito Orellana

    Pienso que todas las personas somos politicos, con una intención de cambiar su entorno, su mundo. Cada cuál tiene mayor o menor perspectivas de lo que podría ayudar a cambiar. Cada cual defiende sus intereses, de trabajador o empresario, aquellos que no lo hacen es por desilusionado o vendido. También algunos entienden que en forma individual es difícil cambiar la sociedad, de ahí nacen las organizaciones de distinta Naturaleza y por supuesto los partidos políticos, los cuales tienen algunas fallas. Pero, que han recibido una contrapropaganda histórica de los grupos empresariales, es decir, la derecha y que se agudizó durante la Dictadura de la derecha. También ayudó al desprestigio la corrupción y malos manejos de algunos por todos conocidos públicamente. Supongo que ante este cuadro tienen cierta validez aquellos políticos que salen de las organizaciones sociales. Su honestidad y claridad respecto de que tipo de sociedad queremos construir es difícil comprobar…..no basta sólo, tener una visión unilateral de su organización. Creo que debe ser una persona con un amplio conocimiento y visión del tipo de sociedad y como la queremos construir. Difícil apuesta, pero, yo rescató el justo derecho de los partidos políticos, con todos sus pro y contra, a participar de la construcción de una sociedad más justa.

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    Natacha

    La política es LA forma que cada individuo quiere llevar su vida junto a su familia y vecinos que piensan igual.Es el arte de gobernar a las masas en forma solidaria y no caritativa

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