Las «amistades» de Pussy Riot: Hillary Clinton, el Imperialismo occidental, y la ultraderecha de Rusia, Ucrania y Venezuela

A propósito de un ya muy comentado y polémico video difundido ayer por el colectivo feminista chileno «Las Tesis» en conjunto con el grupo ruso «Pussy Riot», compartimos una nota que aborda las características, lazos y perfil de este colectivo ruso, aportando elementos para conocer y evaluarlo, habida cuenta del no poco desconocimiento que hay sobre sus posiciones y relaciones políticas.

Partamos por reseñar de qué se trata. El grupo o colectivo Pussy Riot se forma en el 2011 pero salta a la luz pública internacional en el 2012, cuando irrumpieron en una misa en la Catedral del Cristo Redentor de Moscú, principal templo de Rusia, con una performance contra el Presidente Putin y la Iglesia Ortodoxa. Duraron menos de un minuto en su acción, siendo arrestadas y luego enjuiciadas y condenadas por la acción ofensiva acusada de estar fundada en odio religioso, en un país en que la religión tiene una protección especial.  La prensa y los gobiernos occidentales le dieron gran cobertura al juicio y a la situación de las Russy Riot, lanzándolas a la fama internacional. En el 2013, una producción del canal HBO las hizo aún más conocidas, y llegaron a recibir el apoyo del Departamento de Estado y varios gobiernos europeos. Dos de las integrantes del grupo estuvieron casi dos años presas en una colonia carcelaria rusa. En otro acto que tuvo amplia cobertura, un grupo del colectivo entró a un partido del Mundial de Rusia de 2018, nuevamente presentándolo como una manifestación contra «el régimen de Putin».

Por estas acciones, y siempre muy aplaudidas por la prensa dominante en Estados Unidos y Europa, las Pussy Riot se convirtieron en una especie de símbolo internacional, presentándose como «libertarias» y opositoras al Gobierno de Putin, y junto con ello, se hicieron conocidas en el mundo de las organizaciones feministas. Sin embargo, el perfil de sus integrantes, de sus lazos y sus acciones, dan muestra de otras dimensiones desconocidas por muchas personas. Entre otros asuntos altamente cuestionables, estrecharon relaciones nada menos que con la Secretaria del Departamento de Estado del Gobierno de Estados Unidos bajo la presidencia de Barack Obama, HIllary Clinton, y con ONGs de cercana relación con el Gobierno estadounidense, como Amnistía Internacional. Con múltiples vínculos con la ultra derecha rusa, han apoyado a los grupos fascistas de Ucrania, y manifestado su apoyo a Leopoldo López, el dirigente ultraderechista venezolano fundador y líder del partido «Voluntad Popular», el mismo de Juan Guaidó y que ha sido parte de la trama de sistemática injerencia y agresión orquestada por el Gobierno de Estados Unidos contra Venezuela.

Aquí presentaremos una reseña detallada del muy cuestionable perfil político de las Pussy Riot.

Los orígenes de las Pussy Riot y sus lazos con la ultra derecha de Rusia y Ucrania

Resulta pertinente una reseña básica de la trayectoria histórica de Rusia en los últimos tiempos para comprender el lugar de las Pussy Riot. Con la caída de la URSS, se instala un período de fuerte descomposición encabezado por Boris Yeltsin,  máximo símbolo de la destrucción final de la URSS, la privatización y mercantilización del país en sentido neoliberal, y la subordinación geopolítica de la ex superpotencia bajo la hegemonía estadounidense y europea en los 90s. Tras eso, el ciclo que encabeza Vladimir Putin desde 1999 es una vuelta a la autonomía geopolítica de la Federación Rusa y una cierta «vuelta al Estado» tras las drásticas privatizaciones de los 90s. Vladimir Putin es expresivo de un nacionalismo que intenta conjugar un Estado fuerte con el capitalismo contemporáneo, rescatando en parte las características nacionales de la época soviética, pero alejándose de toda perspectiva izquierdista. No está de más señalar que el Partido Comunista de Rusia ha sido siempre oposición a Putin, quien además, siempre encuentra ocasión para marcar diferencias frente a la URSS. Lo referido a la cuestión religiosa da muestras de eso: Es un tema delicado, pues desde el triunfo revolucionario en 1917, y acorde a la ideología comunista, la religión y la Iglesia Ortodoxa tuvo una posición «a la defensiva» y en ocasiones, principalmente en un primer momento, relegada y atacada por el Gobierno de la URSS. Luego tal situación fue revertida desde la etapa estalinista hacia adelante, incubándose poco a poco un nuevo avance reliigioso que ha complementado un no mernor conservadurismo en algunos temas en la sociedad rusa, como ocurre, en un ejemplo que ha explotado mucho la prensa occidental y actoras como las propias Pussy Riots, la cuestión de las demandas LGBTI. Es relevante señalar que esa especie de grieta cultural y trauma histórico el que hoy fundamenta una relación más estrecha entre el poder civil y la Iglesia Ortodoxa, y una legislación sobre esta materia que intenta defender las prácticas religiosas y las posturas y mentalidades más conservadoras en el debate público ruso.

En ese marco las Pussy Riot son una especie de colectivo artístico fundado por integrantes que  comparten una fuerte oposición a la época que encabeza Vladimir Putin, teniendo múltiples vínculos con la ultra derecha rusa, que es también opositora a Putin. La trama de esos vínculos es largo de reseñar, pero partiremos señalando a quien fuera su abogado en el caso de la irrupción en la Iglesia moscovita: Mark Feigin. Este abogado es conocido por defender a ultraderechistas de Rusia y de países exsoviéticos, y él mismo fue desde joven integrante del grupo ultraderechista “Solidaridad Nacional”, antes de pasarse al yeltsinismo a mediados de los 90s. Hoy en día es miembro del movimiento liberal “Solidaridad” (“Solidarnost”) encabezado por el ajedrecista Garri Kasparov. Pero su militancia liberal no ha implicado dejar de lado sus lazos ultraderechistas: en 2014 defendió públicamente en un documental al colaboracionista fascista de la II Guerra Mundial, Andrei Vlasov. Entre los clientes defendidos por Feigin están Nadiya Savchenko, la famosa piloto ucraniana de extrema derecha que fue detenida en Rusia. Otro, el neonazi Iliya Goriachev, condenado por matar a dos personas. También de Arkadi Babchenko, el periodista ruso “disidente de Putin” que fingió su asesinato en Kiev, Ucrania, en colaboración con el servicio secreto ucraniano, en una oscura operación que intentó culpar del asesinato al Gobierno de Rusia.

Las Pussy Riot se hicieron conocidas desde un inicio por un discurso marcadamente anticomunista en sus constantes declaraciones y sus vínculos con organizaciones y personajes de la extrema derecha. Una de sus integrantes, Mariya Aliojina, creo el movimiento “Decomunización” junto al activista de extrema derecha Dmitri Enteo. Aquí hay una «extraña» conexión de una de las principales integrantes del grupo, con un referente de la extrema derecha rusa, integrante del grupo «Voluntad de Dios» (o «Voluntad Divina»). Este grupo es parte de la ortodoxia religiosa más reaccionaria del país, y ha ejecutado innumerables acciones tanto de persecución a manifestaciones artísticas disidentes, como asimismo, ataques a grupos y expresiones de la población LGBT. Es más, Maria Alyokhina y Dimitry Enteo se emparejaron en una relación que ha sido objeto de numerosas notas de prensa, habida cuenta de la paradoja de que una presunta «libertaria» y disidente de las posturas religiosas conservadoras como se supone son las Pussy Riot, se emparejase con un líder de uno de los grupos más reaccionarios de la escena política rusa  («She’s in Pussy Riot. He’s on the Far Right: How Maria Alyokhina and Dmitry Enteo Fell in Love»,The Daily Beast, y «Días de Alekhine y Enteo. Doble retrato en el contexto de Edimburgo»).

Ambos forman parte del movimiento “Decomunización”, fundado sobre la base del anticomunismo, como su nombre indica. Esta relación, de todos modos, no es rara en el contexto ruso, donde los liberales radicales y los extremistas de derecha comparten contexto social: los ambientes de clases medias y medias altas de Moscú y San Petersburgo.

En el 2013, se les preguntó a quién propondrían para reemplazar a Putin. responderían: Mijaíl Khodorkovsky  («Pussy Riot: Khodorkovsky should replace Putin as president», The Telegraph). ¿Quién es Khodorkovsky? Un mega oligarca ruso, en su momento una de las personas más ricas del planeta y que forjó su riqueza a partir de las enormes privatizaciones de los años 90s en el proceso de descomposición del poderío estatal de tiempos de la URSS, y que sería investigado, enjuiciado y condenado por la justicia rusa por evasión de impuestos, desfalco, robo y blanqueo de capitales. Elocuente.

El apoyo al «Euromaidán» ucraniano y los vínculos con «FEMEN»

En otra ocasión nos hemos referido en extenso a las características de la insurrección ucraniana de fines de 2013 y comienzos del 2014, que, al contrario de lo que se ha intentado presentar por la mayor parte de la prensa occidental dominante, fue una especie de híbrido entre una revuelta ultraderechista y un Golpe de Estado apoyado por las potencias occidentales (Ver «La insurrección de 2013-2014 y el gobierno de las derechas en Ucrania. Contexto histórico, geopolítica, y sucesos posteriores»).

Pussy Riot se manifestó abiertamente a favor de esta insurrección golpista con hechos de horrorosa violencia y terrorismo fascista. A fines del 2013, Piotr Verzilov, integrante de Pussy Riot, defendió al llamado «EuroMaidan». En marzo de 2014, Tolokonnikova visitó la capital ucraniana, Kiev, donde llegó a afirmar que “en el Maidan no hay neonazis” y que “Rusia es la potencia agresora”, negando la notoria presencia de grupos fascistas en los enfrentamientos, e intentando presentar el Golpe de Estado sólo como una especie de acción independentista. Tolokonnikova fue más allá, y señaló que «estas protestas son una inspiración para Rusia”. Con la aparición de focos de resistencia ante la arremetida ultraderechista ucraniana en particular en el sur y este del país, en 2014 se opusieron a los referéndums de autodeterminación de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, argumentando que “eran resultado de la invasión rusa”. Con tales pronunciamientos, queda bastante claro la posición política de las Pussy Riot, que son capaces de ver “autoritarismo” en el Gobierno de Putin o en el derrocado Gobierno ucraniano de Yuryschenko, pero no emiten crítica alguna ante la Ucrania proto fascista post-Maidan. En otro suceso que merece ser destacado, las Pussy Riot emitieron opiniones defendiendo a Oleg Sentsov, («Three Pussy Riot Members Detained In Crimea»), detenido en Crimea (región con una amplia mayoría de población opositora al Golpe ucraniano) por preparar atentados junto al llamado «Sector Derecho» (Pravy Sektor), grupo de la ultra derecha ucraniana.

Aquí llegamos a la arista de su conexión con el grupo «FEMEN», una red que se presenta a sí misma como «feminista», surgido precisamente en Ucrania. Antes de saltar a otros países, el grupo FEMEN se incubó entre sectores de esta mezcla entre posturas liberales extremas, con ultra derechas fascistas. Una particularidad de este grupo es que fue, paradojalmente, fundada por un hombre, Victor Svyatski, a quien se le ha acusado con fundadas pruebas de prácticas autoritarias y machistas (Ver «El lado oscuro de las feministas de Femen es un hombre», El Mundo, 2013 Fake “Feminists” of Femen Participated in the Odessa Massacre, Indibay, 2014). Las acciones de FEMEN estuvieron siempre mezcladas con propósitos bastante poco presentables, como su notorio sesgo antiinmigrante y antirruso, y las estrechas vinculaciones con la ultra derecha ucraniana.

Una muestra de ello puede verse en la imagen aquí abajo compartida. En ella aparece una de las principales activistas de FEMEN, Ievgeniia Kraizman, en la horrenda acción fascista de incendio del Edificio de los Sindicatos de Odessa, en el marco de la asonada ultraderechista ucraniana, donde fueron calcinadas y asfixiadas al menos 116 personas entre cientos que intentaron refugiarse en ese recinto ante el ataque armado de los grupos fascistas.

 

 

El grupo FEMEN luego fue «exportado» a otros países con una muy particular forma de reclutamiento, incorporando entre sus filas a personas de distintos orígenes y pertenencias ideológicas, cuestión que ha sido objeto de múltiples críticas. Entre los hechos más notables de esa «errática» (por decirlo de una manera suave) forma de construir organización, han reclutado a personas que luego han tenido las más diversas derivaciones políticas e ideológicas, como a quien le otorgaron la «franquicia» de FEMEN en Brasil, Sara Winter, quien luego de hacerse conocida por su liderazgo «feminista», se convertiría en una de las principales referentes juveniles de la ultraderecha detrás del liderazgo de Jair Bolsonaro.

 

 

Las Pussy Riot, Hillary Clinton, y la política exterior del Gobierno de Estados Unidos

Con lo dicho ya hay suficientes elementos para comprender el tipo de «grupo contestatario» que representa Pussy Riot en el contexto de la política de Rusia y Ucrania. Pero quizá todo eso suene aún a hechos de un escenario desconocido para la mayoría de las personas lejanas a esa parte del Mundo. Sabido es, además, el gran cúmulo de mal información y desinformación que hay sobre escenarios de política internacional, más cuando hay gobiernos incómodos a la hegemonía estadounidense y su enorme capacidad para producir «verdades» y relatos sobre la realidad.

Pero lo que ya deja muy transparente la posición y rol que juegan las Pussy Riot, es su relación con Hillary Clinton. Mencionar algunas cosas sobre quien, en los años que aquí tratamos, encabezó la política exterior de Estados Unidos desde su cargo de Secretaria de Estado, y que luego fue candidata presidencial del Partido Demócrata (más en extenso, ver «El «Premio Hillary Clinton» para Michelle Bachelet… ¿Y los Derechos Humanos de los Pueblos de Honduras y Libia?»), porque más allá de que se pueden tener distintos tipos de distancia o diferencia con gobiernos como los de Putin en la Federación Rusa o de Yakunóvic en Ucrania, day y recibir halagos de alguien como HIllary Clinton es de por sí poco pertinente para cualquiera que se presente como «anticapitalista», antiautoritario o feminista. Detallemos algunas bases para señalar eso.

El salto a los espacios de gran poder en la trayectoria política de la familia Clinton se da en los 80s, cuando Bill Clinton llegó a ser Gobernador del Estado de Arkansas, y su esposa Hillary se desempeñaba como abogada socia de uno de los bufetes de abogados más influyentes del momento, vinculado a ciertos hechos de alta oscuridad en la ya muy nutrida historia de la infamia en el contexto de la política estadounidense, involucrando una de las peores tramas de la historia reciente mundial (a partir de todo lo relacionado con Jeffrey Epstein, ver el completo reporte en «Hablemos de narcoestado, corrupción, pederastia, y crimen organizado: Los Clinton y Jeffrey Epstein, la CIA y la mafia internacional»). En particular, es relevante señalar la gran trama conocida como «Irán-Contra», uno de las acciones más escandalosas en la historia reciente de la política internacional. En resumen: Tras el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979 en Nicaragua, desde Estados Unidos se inicia una cuantiosa operación militar y política para derrocar al Gobierno del FSLN. Pero en 1983, el Congreso Nacional de Estados Unidos detiene el financiamiento de las operaciones, por lo que desde el Poder Ejecutivo comandado por entonces por el Presidente Ronald Reagan, y actores del aparato político-militar estadounidense como Oliver North y Elliot Abrams (hoy encargado de la política hacia Venezuela), y el hoy Fiscal General William Barr (quien acusó a autoridades venezolanas por «narcoterrorismo»), ejecutaron una particular operación: Venderle ilegalmente armas a Irán (ya desde entonces «régimen enemigo» de Estados Unidos desde la Revolución Islámica de 1979), para, con el dinero de esa operación, financiar a la «Contra», los grupos insurgentes contrarios al Gobierno nicaragüense. La otra parte del financiamiento de la operación provendría de la vinculación con los principales grupos de narcotráfico del momento: El «Cartel de Medellín», y el «Cartel del Pacífico» (sobre todo esto, ver «Elliot Abrams, el «enviado especial» del Gobierno de Estados Unidos para Venezuela: Crímenes de guerra, mafia, y narcotráfico»).
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Resulta que varios hilos de esta operación pasan directamente o en estrecha relación con los Clinton. Los vuelos aéreos que iban con armas y volvían con drogas desde Centroamérica y el Caribe, pasaban por el Aeropuerto de Mena, en el Estado de Arkansas. Las dimensiones financieras de la operación fueron ejecutadas por el B.C.C.I., cuya asesoría jurídica pasaba por el bufete de abogados donde Hillary Clinton era de las socias principales. En las investigaciones posteriores habida cuenta que la operación pasó a la justicia internacional como estadounidense además de no pocas investigaciones periodísticas, tanto testimonios de agentes de la CIA como otros documentos y pruebas, mostraron la vinculación directa de los Clinton. Hay que señalar que en la Corte Internacional de Justicia, Nicaragua obtuvo una sentencia favorable, donde el Gobierno de Estados Unidos fue condenado a una indemnización. En el juicio en Estados Unidos, por su parte, personeros como Oliver North fueron condenados… Hasta que el Gobierno de George H.W. Bush a inicios de los 90s, los indultó.  Trasluciendo los rasgos de este tipo de acciones imperiales, en el caso estaban implicados también el Mossad, la agencia de inteligencia israelí, y agentes y altas autoridades y oligarcas de Arabia Saudita. En la trama estaba también implicada una arista que le añade más horror al asunto: Estaba también implicado el tráfico sexual de jóvenes de incluso 13 años hacia Arabia Saudita.

Pero esas oscuras actividades no quedaron ahí. Tras ser Gobernador de Arkansas entre 1983 y 1993, Bill Clinton, en buena parte financiado por otros actores de la trama descrita, llega a ser candidato presidencial del Partido Demócrata y gana las elecciones. Como es sabido, su presidencia quedó marcada por el escándalo Clinton – Mónica Lewinsky detonado en 1998, que lo llevaría a un proceso de juicio político y que fue un factor importante en las elecciones del año 2000, donde ganaría George W. Bush, hijo del ex Presidente George H.W. Bush (Vicepresidente de Reagan y con cierta participación en la trama «Irán-Contra»), que había sido antecesor de Clinton. Con el «escándalo Lewinsky», Bill Clinton pasa a segundo plano, y Hillary tomaría «la posta» del poder político familiar. Aunque pareciera que aquél bullado caso de intriga sexual produciría un repliegue del poder de la familia, tal cosa no es así, y de hecho, la familia Clinton continúa acumulndo poder y riqueza. En una de sus fuentes principales de enriquecimiento, encabezan la política exterior de Estados Unidos hacia Haití (El detalle de eso, en «¿Qué ha pasado y pasa en Haití? Sobre colonialismo, Golpes de Estado, «ayudas humanitarias» e intervenciones extranjeras»).

 

Por su parte, Hillary es Senadora desde el 2001 al 2009, cuando pasa a encabezar la Secretaría de Estado, el máximo órgano de política exterior en Estados Unidos (equivalente a las «cancillerías» o ministerios de relaciones internacionales en otros países). Uno de sus temas principales desde su cargo de Senadora fue la política exterior en general, y algunos temas dentro de ella, en particular el tema de la llamada «guerra contra las drogas». Los hechos señalados de la década de los 80s no quedaron en el vacío. De hecho, Hillary Clinton aparece como una de las principales implicadas en el caso de venta de armas a grupos narcotraficantes mexicanos, en hechos que se dan entre los años 2006 y 2011, en el inicio de la «Guerra contra la Droga» que el Gobierno de Estados Unidos inicio en conjunto con el Gobierno de Felipe Calderón en México. Además de lo señalado sobre Haití, donde se expresaron siempre vínculos con el crimen organizado que azota toda la cuenca del Caribe y México, una nueva «medalla» en la historia política de Hillary Clinton no puede omitirse: El Golpe de Estado en Honduras de 2009, donde se destituye al Gobierno de alianza progresista y de izquierdas de Manuel Zelaya, que intentaba impulsar un proceso constituyente en el país.

Desde su mando en la Secretaria de Estado del Gobierno de Obama, Hillary fue central en la operación, tal como luego corroboraron cientos de correos liberados por WikiLeaks, y con ello se desataría una ola de violencia y crimen en la sociedad hondureña, además de una dictadura encubierta y protegida por Washington, que perdura hasta el día de hoy. ¿Se puede honrar la memoria de la referencial luchadora ambiental Berta Cáceres, asesinada por esa trama de injerencismo y crimen organizado instaurada tras dicho Golpe de Estado, y quien además era partícipe del campo popular que lideraba «Mel» Zelaya, compartiendo halagos con Hillary Clinton?¿O el repudio de la ola de violencia del sicariato y el crimen organizado que ya cuenta por decenas de miles los asesinatos en Honduras, desde el Golpe de Estado del 2009? (Ver «El «Premio Hillary Clinton» para Michelle Bachelet… ¿Y los Derechos Humanos de los Pueblos de Honduras y Libia?»)

Volvamos a las Pussy Riot. En abril del 2014, en plena crisis ucraniana, la ex Secretaria de Estado difundió una imagen de ella con Nadezhda Tolokonnikova y Maria Alekhina: «Me es grandioso reunirse con las mujeres jóvenes, fuertes y valientes de (#)PussyRiot, que rehúsan permitir que sus voces sean silenciadas en (#)Rusia».

 

Pareciera claro que nadie en el campo de las izquierdas y el progresismo genuino podría sensatamente querer apoyar a Trump, ¿Pero por qué algunos pueden sentir que pueden halagar a una personaje como Hillary Clinton? Las Pussy Riot no se quedaron en críticas hacia Trump, también han repartido halagos hacia Hillary: «Estaríamos felices de que Estados Unidos elija una mujer», señalaron en numerosas declaraciones durante la última campaña presidencial estadounidense («Pussy Riot on Hillary Clinton: ‘We Would Be Happy if America Chose a Woman'»).  Y es que las Pussy Riot, a pesar de lanzar críticas recurrentes a Donald Trump, han parecido siempre muy disponibles para emitir pronunciamientos que «caen bien» a la política imperialista de Estados Unidos. Otro botón de muestra. En el 2016, emiten un tuit contra Bassr Al-Assad, vinculándolo a un presunto apoyo a Donald Trump, por ese entonces en plena campaña presidencial en competencia con Hillary Clinton:

 

Lo que no mencionaron en su tuit, haciéndose eco del relato que emitieron entonces el conjunto de la prensa dominante occidental, es la frase completa de Bassar Al-Assad: «Si Trump es capaz de superar todos los obstáculos y actuar realmente contra el terrorismo, creo que puede ser nuestro aliado natural» (Al Assad ve a Trump como su posible «aliado natural»). Basta con un básico conocimiento del conflicto bélico en Siria, y para eso no es necesario ser un simpatizante del Gobierno de Al-Assad, para darse cuenta que éste tenía razones para criticar la política estadounidense en la región, que para no ir más lejos, bajo el Gobierno de Obama apoyó decididamente a grupos armados opositores que, a pesar de que fueron presentados como «oposición democrática», hacían parte, algunos, con grupos derechamente terroristas y fundamentalistas en la agrupación que dio vida al «Estado Islámico» o ISIS, y otros eran, con su acción, parte de un entramado bélico de intervención e injerencismo aunque se presentaran como «oposición moderada». Las Pussy Riot nunca han pronunciado crítica alguna al imperialismo estadounidense… ¿Casualidad?, ¿descuido? Imposible.

De hecho en otra muestra de lo anterior, en el 2012, a pocos meses de la muy imperialista acción de desestabilización y derrocamiento del Gobierno de Muhammar Gaddafi, y el asesinato del histórico dirigente libio (que devastaría hasta hoy una actualmente muy destruida Libia), al preguntársele a Serafima, una de las referentes de Pussy Riot: «¿Cómo ven ustedes a Rusia bajo el Gobierno de Putin?», respondería con una frase elocuente de sus posiciones políticas, tanto por lo que dice, como por lo que no dice. Respondería, «¿Cómo ves la Libia bajo Gaddafi? Cómo ves a Norcorea bajo Kim ong-un, el «brillante camarada» de 28 años? Para nosotros, Rusia bajo Putin, el «Líder Nacional», no es diferente» («Meeting Pussy Riot», Vice, marzo de 2012). Imposible no ligarlo con las grotescas declaraciones y risa de Hillary Clinton festejando la muerte de Gaddafi… No se vio nunca después alguna idea de las Pussy Riot sobre la desastrosa situación de Libia tras la acción europea y estadounidense, ni el multimillonario robo de los activos financieros y en oro del Estado de Libia por parte de las potencias europeas y occidentales, ni el avance de los grupos fundamentalistas islámicos que ha propiciado la política de los países de la OTAN en el norte de África y el Medio Oriente. De hecho, las Pussy Riot han proferido todo tipo de halagos a la «libertad occidental», que contraponen a los «autoritarismos» de los gobiernos de Putin, Kim Jong-un, Cuba, o Venezuela.

 

Pussy Riot en el «Oslo Freedom Forum 2014»

 

Las Pussy Riot y Venezuela: Su apoyo al dirigente de «Voluntad Popular», Leopoldo López 

 

Más aún. Las Pussy Riot se han hecho parte decidida en el relato sobre la situación venezolana, compartiendo una difundida foto y varias declaraciones de apoyo a Leopoldo López, dirigente y fundador del grupo ultraderechista «Voluntad Popular», el mismo de Juan Guaidó, y que ha sido la punta de lanza de la política estadounidense contra el Gobierno de Venezuela en los últimos años. Se han llegado a comparar: Leopoldo López sería un «perseguido político» al igual que ellas. En la propia página web de Leopoldo López se puede ver una nota: Las Pussy Riot manifiestan apoyo a Lepoldo López, difundiendo una foto que habría sido tomada en el llamado «Oslo Freedom Forum 2014» de octubre de ese año, donde en el evento denominado “La esperanza de la Resistencia no violenta” contó con la participación del secretario general de Human Rights Foundation (HRF), Garry Kasparov; la activista por la democracia cubana Yoani Sánchez; la especialista en resistencia no violenta Jamila Raqib; y el escritor y científico de la Universidad de Harvard Steven Pinker, tal como informaron diversas web de la oposición venezolana (como «La Patilla») y la derecha cubana en Suecia.

Lo cierto es que Leopoldo López más que un «perseguido político» ha sido un dirigente central de la ultraderecha venezolana, impulsando, planificando, y ejecutando, una serie de acciones de violencia y terrorismo golpista que es largo de detallar acá, pero que vale la pena mensionar algunos de sus últimos episodios o sucesos: Intentona de violencia desestabilizadora de «La Salida» en el 2014 (con más de 40 muertes a su haber), atentado con drones en agosto de 2018, intento de «intervención humanitaria» en febrero de 2019, Golpe de Estado de abril de 2019, pretensión de constituir un «gobierno encargado» dirigido por el también militante de «Voluntad Popular», Juan Guaidó, y la acción paramilitar con estrecho vínculos con el narcotráfico colombiano y realizado en conjunto a una empresa paramilitar estadounidense.

 

¿Se puede considerar como «aliado» a un colectivo que, por mucho que se presente con un discurso y estética contestataria, tiene tantas complicidades con las ultraderechas y el imperialismo estadounidense? Las Pussy Riot intentan hacer la cuadratura del círculo, con una extraña forma de ser «punk» y «feminista» que a la vez es amiga de la ultraderecha y el Imperio. Por cierto, una propuesta que debe ser conocida en sus detalles y los lazos y acciones que ha contenido y contiene.

 

 


 

Notas y enlaces citados en la nota y relacionados:

 

«La insurrección de 2013-2014 y el gobierno de las derechas en Ucrania. Contexto histórico, geopolítica, y sucesos posteriores», De Frente.

«Elliot Abrams, el «enviado especial» del Gobierno de Estados Unidos para Venezuela: Crímenes de guerra, mafia, y narcotráfico», De Frente.

Pussy Riot: Khodorkovsky should replace Putin as president, The Telegraph, diciembre de 2013.

Fake “Feminists” of Femen Participated in the Odessa Massacre, Indibay, 2014.

Las Pussy Riot manifiestan apoyo a Lepoldo López, página web de Leopoldo López.

«She’s in Pussy Riot. He’s on the Far Right: How Maria Alyokhina and Dmitry Enteo Fell in Love»,The Daily Beast, octubre de 2017.

Rightwing Russian activists attack Moscow art exhibition, The Guardian, 2015.

Días Alekhine y Enteo. Doble retrato en el contexto de Edimburgo.

Pussy Riot’s Maria Alyokhina – never scared into silence, Loudan Quiet.

Pussy Riot en Euskal Herria. Algo sobre ellas

 

 

 

Equipo de política internacional de Revista De Frente

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