MALENA PICHOT/ Los hombres de mi vida

(Publicado originalmente en la columna “Enojate, hermana” de Página 12)

 

 

Como si la mesa de Mirtha no nos significara desesperación suficiente, ahora llegó la mesa de Andy, donde un cúmulo de eventos y dichos desafortunados se suceden imparables, y ni siquiera podemos justificar el conservadurismo dominante en una conductora de noventa años. Fabi Cantilo, la única música argentina de la cual tengo todos los discos, en un sincericidio que la caracteriza, cuenta que ella le ha pegado a todos sus novios, que ella nunca fue golpeada, pero ella si pegó. Andy, entonces, con una sonrisa maquiavélica dice: “ah violencia de género al revés”. Pocas son las frases que me desesperan más que esta construcción nefanda, casi ninguna pelotudés me irrita tanto la vagina que este engendro de idea sin sentido. No sé de qué manera hay que decirlo: no existe la violencia de genero “al revés”, no existe el sexismo inverso ni tampoco existe el racismo inverso. El poder y los privilegios residen históricamente en el mismo sector de la sociedad y eso no se da vuelta de repente en una discusión específica. Cualquier ataque de un hombre a una mujer, incluso verbal, es injusto, les guste o no, porque la mujer no puede romperle toda la cara de un recto justo en boca y nariz, o puede hacerlo, sabiendo por supuesto, que luego llega inevitablemente la muerte. Y la pregunta del millón: “¿Entonces yo no puedo discutir ni pelear con ninguna mujer?” Ay, chicos ¿de verdad? ¿Hay que explicarles todo? ¿En serio? bueno ahí va, les malexplico todo:

 

 

1) ¿Cuándo es acoso? Un segundo después de que la chica dijo “no, gracias”.

2) ¿Cuándo es violencia de género? Únicamente de un hombre a una mujer, cuando la violenta sabiendo que la mujer no podrá defenderse en igualdad de condiciones.

3) ¿Cuándo es abuso? Cuando te das cuenta que te aprovechás de tu poder para doblegar al otro/a.

4) ¿Cómo hago para levantarme mujeres si no puedo violentarlas? Es hora de que mueras Raúl.

 

En definitiva, que una mujer le pegue a su novio es violento, es desagradable, primitivo, enfermo, pero no es machista. No es una persona ejerciendo todo su poder simbólico y biológico sobre alguien que no lo tiene. ¿Podrían decir ustedes si un niño me pega una piña que fue “abuso en la infancia al revés”? No podrían. Entonces les propongo a todes que dejen ya el esfuerzo desmedido por desestimar, perjudicar y embarrar conceptos claros que las feministas hemos sabido instalar. Entrégense al cambio de paradigma, a la revolución, todo lo que está pasando debiera ser excitante. Sí, efectivamente tu novia se irá un tiempo con una chica, para luego irse con otro chabón que no lo rompe las tetas con que se calme, sí, eso va a pasar. Y de eso tienen miedo los Casero y los Rolando Hanglin cuando se sientan en programas a decir que el machismo no existe mientras enumeran uno tras otro todos los clichés de los machistas.

 

Casero cuenta en una nota para Infobae que no cree en el feminismo porque todas sus novias le han pegado, otra vez desarrollando la extraña teoría sobre la “violencia de género al revés”, en vez de sencillamente entender que sus novias eran personas violentas, y que él con 60 kilos más que sus parejas nunca estuvo realmente en peligro. El feminismo no existe entonces, porque él la pasó mal. En una entrevista en Infobae también –pueden ver los videos en cualquier lado– Hanglin, cuando le preguntan sobre el feminismo, responde: “El feminismo me parece una de las palabras más tontas que existe en el mundo actual. Por empezar, porque nació como contraposición al machismo. El machismo murió hace más o menos 100 años. El machismo es la prehistoria. (…) El feminismo carece de sentido porque se basa en supuestos falsos.(…) Se basa en que la mujer gana menos por hora trabajada que el hombre. No es cierto, estadísticamente no es así. Se basa en que decirle un piropo a una mujer es ofenderla. No es así. No, es falso. Se basa en que la mujer es una sometida del hombre en el hogar. No es verdad. En la familia hay una división del trabajo y de los roles: para el hombre la calle, para la mujer la casa”. ¿No es maravilloso como un hombre que supo ser el progre intelectual de los noventa hoy nos parezca este neandertal? ¿No es genial que este hombre refute todas las teorías feministas diciendo “no es así”? Su palabra basta. Es él, es Lani, diciendo que las mujeres no ganamos menos, listo chicas. Se calman. ¿Y la división de roles sociales? ¿Cómo la explica? ¿A qué se lo adjudica? ¿A la naturaleza? ¿Una decisión divina de la virgen? ¿La mujer se queda en la casa por qué entonces? ¿No es por un sistema patriarcal? Realmente hay que ser un artista de la estafa para describir al machismo a la perfección, enunciándolo como la prueba absoluta de la ausencia absoluta del machismo. Quizás es por esa capacidad maravillosa que gana cien veces más que todas nosotras ¿no, chicas? Desde el fondo de mi corazón marche urgentemente “Un cuarto propio” de Virginia Woolf para tres de los hombres que mas admiré en mi infancia y adolescencia Lani, Casero y Andy, pero que después, por suerte fui a la facultad. Por eso, hoy más que nunca, salvemos la Universidad Pública, hermana.

 

https://www.pagina12.com.ar/138735-los-hombres-de-mi-vida

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