María Constanza Lizana (ND): «No existe el socialismo si no es feminista, de clase y popular»

Abogada, madre de 3 hijos. Radicada en Isla Negra, ejerce su profesión en San Antonio. Fue candidata a CORE en las recientes elecciones. Militante de Nueva Democracia, nos comparte sus impresiones sobre el socialismo, el Frente Amplio y las eventuales convergencias dentro del conglomerado de izquierda, en esta nueva entrega de Debate Socialista.

Por Nicolás Valenzuela Paterakis

 

 

#DeFrente: ¿Qué es ser socialista, hoy, en el Chile del siglo XXI?

 

El socialismo es un proyecto emancipador y liberador, con un carácter histórico que se viene desarrollando desde hace años en todo el mundo. Su fin es un reordenamiento económico, cultural y político de la sociedad para superar la explotación y la opresión de las clases dominantes. Es cierto que hoy tiene sus especificidades, pero siempre va a implicar esa posición de base y asumir que tiene que ser popular y de clase, tanto así, que no existe el socialismo si no es de clase ni popular.

 

 

#DeFrente: Una de las críticas y autocríticas a y de los socialismos reales tiene que ver con la falta de democracia interna. Esta crítica va orientada especialmente a las organizaciones autodenominadas marxistas-leninistas, o bien que asumen como propios varios de sus elementos más fundamentales, dentro de los cuales se encuentra el centralismo democrático ¿Crees posible pensar una izquierda del siglo XXI con centralismo democrático? ¿Cuáles son sus virtudes y defectos?

 

Hay que separar y componer la idea de centralismo democrático. Es necesario llevar a cabo una democratización real, entendiendo que esta democratización inevitablemente va a ser antagónica con el capitalismo, pues en la medida en que todas y cada una de las personas, el pueblo en si mismo, tome las determinaciones (más importantes de la sociedad) chocará necesariamente con las posiciones conservadores y autoritarias de las clases dominantes. A su vez, esta democratización tiene que entrelazarse con un nivel de centralidad que defina el camino político del Estado en el cual se va a desarrollar este modelo socialista al que aspiramos. Sin una participación -de todos- en todas las esferas de decisión no hay socialismo.

 

Es cierto que (en las izquierdas) ha habido burocracias internas que dejan las decisiones en las cúpulas y hacen operar al resto en base a la disciplina. Así, se termina obedeciendo antes que deliberando. Tienen que haber espacios deliberativos, y en esos espacios la política socialista, en tanto ejercicio del poder más allá de lo institucional, debe tener siempre un carácter popular y de clase. Ahí se enlaza con lo democrático. Un modelo socialista popular y de clase no solo quiere decir que solo sea apoyado por el campo popular, sino que sea el poder del pueblo el que lo lleve adelante.

 

 

«Se pueden hacer pequeñas transformaciones que permitan crear un horizonte postneoliberal. Por ejemplo, con medidas como las farmacias o las inmobiliarias populares»

 

 

#DeFrente: Otro tema de debate tiene que ver con el rol del Estado y la formación, bajo su alero, de las burocracias, que a la postre terminaron siendo otra clase explotadora del proletariado. Pensando sobre todo en que tendremos que tomar instituciones heredadas ¿Cuál es el papel que debe asumir el Estado en un proyecto de transformación socialista del siglo XXI?

 

Hay que tener clara la discusión de por qué y para qué participamos en el aparato institucional, más allá de la disputa de poder, quién lo disputa, para quien, cómo. Hay que hacerse esas preguntas, en un momento de construcción no podemos ser tan soberbios de creer que tenemos todas las respuestas.

 

Las limitantes, y puede sonar terrible, son prácticamente todas. Esa una institucionalidad burguesa -consagrada por la Constitución de Guzmán en función de los intereses de las clases dominantes- en la que vivimos en una democracia que busca proteger a ultranza el modelo neoliberal que se desarrolló en dictadura y que se ha mantenido en este consenso de Concertación-derecha. Por eso, el cambio constitucional tiene que ser una de las primeras medidas para franquear estas ataduras institucionales.

 

Respecto de las posibilidades, se pueden hacer pequeñas transformaciones que permitan crear un horizonte postneoliberal. Por ejemplo, con medidas como las farmacias o las inmobiliarias populares. Se puede, a través de la institucionalidad, romper de a poco con el Estado subsidiario y la lógica neoliberal, poniendo el acento en el valor de uso de los bienes y no en el valor del cambio.

 

 

#DeFrente: Uno de los temas ineludibles de la izquierda del siglo xxi es el feminismo, que al igual que en la izquierda no es ni uno, ni homogéneo. ¿Qué feminismo reivindica Nueva Democracia (ND)? ¿Cómo se relaciona con los problemas de clase? ¿Es secundario, es complementario, son convergentes?

 

El socialismo es un proyecto que está en constante construcción y debe incorporar las formas de enfrentar las nuevas contradicciones que se van dando: el anticolonialismo y el feminismo. Son parte de la lucha socialista, yo no puedo concebir el socialismo sin el feminismo y viceversa. No puede ser una subordinada a la otra. El socialismo es y debe ser feminista.

 

¿Qué tipo de feminismo? Complejo. Tiene que ser, primeramente, de clase popular. Hay mucha discusión sobre qué es el feminismo sin entender aun el rol de las mujeres en la estructura de la base de la sociedad. Eso es lo primero a lo que debemos atender para pensar como re organizar la sociedad, superando este sistema explotador. Al final, el patriarcado es la explotación de la mujer por su calidad de mujer y la mercantilización de su cuerpo.

 

 

#DeFrente: Otro tema de amplio debate en el campo de las izquierdas es la relación entre lo social y político. ¿Cuál es la relación que las fuerzas de izquierda del Frente Amplio deben construir con el campo popular, con las fuerzas sociales? ¿Cuál es la relación que lo anterior debe tener con lo institucional?

 

Lo político es el ejercicio del poder. Es una definición básica que nos lleva a preguntarnos quién lo ejerce, no sólo dónde o cómo, y considerando que estamos pensando en un cambio socialista que sea de clases populares, son ellas las que tienen que generar el ejercicio del poder. No se puede separar el partido del movimiento social.

 

Pensando en el trabajo que hacemos acá en San Antonio como ND, entendiendo que lo que buscamos hoy en día es tener un carácter popular y masivo, la incorporación y el desarrollo político de estos movimientos sociales en un rol protagónico en el ejercicio del poder es central. Por ejemplo, como FA necesitamos desarrollarnos mucho más en el mundo social, el campo del trabajo y el campo poblacional y no podemos trabajar el problema de la vivienda sin los pobladores, o el trabajo sin los sindicalizados y, hoy anexándolo con el feminismo, con las mujeres que ejercen exclusivamente el trabajo doméstico.

 

Tenemos que discutir y cuestionarnos nuestras prácticas como dirigentes políticos y nuestra participación en los movimientos sociales, por ejemplo, No más AFP: es un movimiento con una reivindicación puntual que quiere cambiar el sistema de pensiones, que sí, es base del sistema capitalista de acumulación, pero esto implica un movimiento o una organización social que tenga un horizonte que vaya mas allá de una demanda o reivindicación. Tenemos que cuestionarnos también lo que entendemos por organización o movimiento social.

 

 

#DeFrente: ¿Cuál es la relación de la periferia en este proceso de transformación? Sectores como San Antonio están relegados.

 

Absolutamente, de hecho, evidencia esta lógica de protagonismo y de concentración de espacios reducidos, de acumulación y decisión en unos pocos. En las provincias, que se encuentran más relegados de la toma de decisiones, resulta  más evidente desarrollar estos cuestionamientos políticos. En ese sentido, mirar  desde la periferia facilita incorporar esa mirada en el todo.

 

 

«La idea es que converjamos grupos que tenemos una mirada posneoliberal. Ya no (solo) anti-neoliberal, sino posneoliberal con orientación socialista«

 

#DeFrente: Se ha hablado bastante de la convergencia de algunas organizaciones de izquierda en el FA sin llegar al fondo del asunto. Se habla de procedimientos, urgencias y tiempos electorales. Se enuncia que debe ser estratégica y refundacional, pero poco en torno a qué. ¿Cuál es el objetivo que debe perseguir la convergencia de las fuerzas de izquierda del FA?

 

Para disputar el poder político. Tanto de la esfera institucional como de la esfera del ejercicio del poder real. La idea es re pensar la izquierda y nuestras prácticas. La idea es que converjamos grupos que tenemos una mirada posneoliberal. Ya no (solo) anti-neoliberal, sino posneoliberal con orientación socialista. Queremos disputar el poder en todos los espacios y para eso tiene que ser ejercido por las mayorías, entendiendo por mayoría no un pegoteo o reacomodo de muchos grupos. Tenemos que darnos el espacio para discutir qué entendemos por esta refundación con horizonte socialista.

 

Siendo optimista, confío y espero que (la convergencia) despliegue un papel protagónico en el espacio que se ha abierto en el modelo, y que no se había hecho desde que se inauguró esta eterna transición y consolidación del modelo neoliberal. Lo primero es entrar en disputa incisiva con ese modelo, que es lo que de repente no se ve tan claro desde la misma construcción del FA, en general. Ese debe ser su rol especifico. El reordenamiento socialista no solo tiene que ser económico político, sino también social y cultural. Y eso lo tenemos que construir.

 

 

#DeFrente: En ese contexto, ¿Cuáles son los debates que deben animar la convergencia de las fuerzas de izquierda al interior del FA? ¿Qué importancia tiene lo militar en este contexto?

 

La izquierda no empieza ni termina en el FA y por lo mismo no todos van a ser parte de éste, hay que apuntalar, a lo mejor, desde el FA a un movimiento de izquierda que sea más amplio. Ese movimiento debe ser popular y de clase, con horizonte socialista.

 

Tenemos que incorporar una serie de elementos que, de repente, en la idea clásica de socialismo, se dejan afuera, asociados a la ecología, la sustentabilidad, el feminismo, el decolonialismo. Tenemos una cultura profundamente colonial, entonces tenemos que abrir debates sobre lo que pasa con los distintos pueblos que forman parte del Estado Nación y preguntarnos también qué entendemos por el mismo.

 

No podemos pensar la transformación de la sociedad y el ejercicio del poder sin considerar todas las dimensiones  y entre y con estas, debemos considerar eventualmente y tener un plan de acción respecto de la concepción militar. Desde la vía institucional se pueden ir democratizando las FFAA. Sin aspirar al quiebre institucional hay que reflexionar y saber cómo enfrentar esta dimensión para que el proceso de transformación no sea sólo un hecho que nos genere grandes traumas, sino que sea un proceso que nos llene de satisfacciones el día de mañana y para eso tenemos que pensar en todas las posibilidades y opciones. Discutirlas a lo menos. Para esto es necesario, plantear sin tabúes, el hecho de que la política, como ejercicio de poder de las clases dominantes tiene claramente una política del uso de la fuerza en contra de las mayorías populares, tanto desde el Estado como fuera de él. Comprender este hecho de la causa, discutirlo y explicitarlo, es una primera aproximación necesaria e imprescindible para abordar esta dimensión de la política.

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