Mauricio Hernández Norambuena: récord de 16 años en régimen de aislamiento total (Brasil)

Condenado a tres décadas de prisión, el guerrillero se encuentra en la Cárcel Federal de Mossoró
[Traducción de artículo de Felipe Resk, O Estadao de São Paulo. Notas del traductor]

 

Preso en Brasil desde el año 2002, el guerrillero chileno Mauricio Hernández Norambuena aparece visiblemente contrariado. Esposado, se sienta frente a la cámara y comienza a discutir con un agente tan pronto como se inicia la grabación de la audiencia, a finales de 2017, sobre la desaparición de “Bigote”, un ex miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) –antiguo brazo armado del Partido Comunista de Chile–, ocurrida en la década de 1990.

 

Por videoconferencia, el juez federal intenta llamar su atención. “Buenas tardes, señor Norambuena. ¿Está todo bien? “, pregunta en portugués pausado, como si estuviera leyendo una cartilla de alfabetización. Recluso en una sala con rejas en las ventanas, el chileno responde: “No está todo bien, no”.

 

Norambuena (1) –el comandante Ramiro– no quiere hablar. Tiene 60 años y ostenta una calvicie prominente. En Brasil, cumple una pena por asociación criminal, tortura y secuestro del publicista Washington Olivetto en 2001, quién pasó 53 días en cautiverio en Sao Paulo, sometido a reglas rígidas y a una música continua. Consultado por “O Estadao”, Olivetto no quiso hablar sobre el episodio.

 

El secuestrador tiene otras dos condenas a cadena perpetua en Chile: una por el asesinato del senador Jaime Guzmán, aliado del dictador Augusto Pinochet, y otra por el secuestro de Cristián Edwards, heredero del diario El Mercurio, ambos en 1991. El prontuario fuera de Brasil también cuenta con la fuga en helicóptero de la cárcel de máxima seguridad de Santiago de Chile, clasificada como “cinematográfica”.

 

“¿Usted puede decirme si tengo derecho a la presencia de mi abogado aquí?”, indaga Norambuena. El juez niega. Él ha sido llamado como testigo, no como reo, justifica el juez, y continua. Si se queda en silencio, podría cometer “desacato”, por la legislación chilena, o “falso testimonio”, por la brasileña. “Sería interesante que vuestra excelencia también advirtiera que él puede sufrir sanciones incluso dentro del propio presidio”, interviene un fiscal federal.

 

Once minutos de quid pro quo después, el juez lee las preguntas del juez chileno. Son diez: ¿En qué circunstancias Norambuena conoció a Luis Eduardo Arriagada Toro, “Bigote”? ¿Sabría decir si Bigote, como miembro del FPMR, participó en el secuestro de un general y del atentado contra un fiscal? ¿Tendría conocimiento de si fue la misma cúpula del FPMR que investigó y condenó a Bigote a muerte? Y así hacia delante. A todas, Norambuena contesta: “No voy a hablar”.

 

Aislamiento completo

 

La alerta del fiscal tenía sus motivos. Retenido en la Cárcel Federal de Mossoró (Estado de Rio Grande do Norte), Norambuena es el preso que lleva más tiempo en aislamiento solitario en Brasil: 16 años. Fernandinho Beira-Mar (jefe del cartel “Comando Vermelho”), el más cercano, está aislado hace 15 años. El líder del PCC (Primeiro Comando da Capital, otro cartel) Marco Willians Herbas Camacho, alias “Marcola”, nunca salió del sistema estadual (2) y sólo pasó por el Régimen Disciplinario Diferenciado (RDD), donde su período más largo fue de 360 días.

 

En 2006, Norambuena y Marcola estuvieron en RDD en São Paulo. En este régimen, el detenido se queda solo y tiene derecho a una hora diaria de baño de sol. El secuestrador pasó cinco años en esa condición, sin haber siquiera cometido falta disciplinaria; el líder del PCC, un mes.

 

En 2007, fue trasladado al penal federal de Catanduvas (Estado de Paraná, en el sur), iniciando un periplo por las cuatro unidades federales de Brasil. En Mossoró, la más lejana de su Valparaíso natal, Norambuena se encuentra aislado en una celda de 7 m2, sin TV ni periódicos. Tiene derecho a dos horas al día de baño de sol en el patio, con pocos presos.

 

Rutina en la cárcel

 

En el sistema penitenciario, Norambuena nunca fue autorizado a trabajar. En el federal, tuvo solamente cinco faltas imputadas, entre ellas por ser sorprendido con un chocolate en la celda (3). La edad, el cuerpo castigado por el entrenamiento de guerrilla y una operación reciente en la rodilla, le dificultan los ejercicios físicos. Las rutinas son revisión de correspondencia y libros, aprobados por la dirección del penal. Según familiares, ha leído más de mil libros, pero sólo cinco han sido considerados como horas trabajadas, horas que son valoradas en la consideración de méritos para la reducción de pena. Consta que se niega a leer y hacer una reseña del escritor de autoayuda Augusto Cury (4).

 

En primera instancia fue condenado a 16 años de prisión en Brasil, pero la pena subió a 30 en segunda instancia. Desde la prisión, firmó el libro “Un paso al Frente: Habla el comandante Ramiro del FPMR”, lanzado en Chile en 2016. El texto está siendo traducido al portugués. En él, dice: “Soy doblemente castigado: por mi condena y por el régimen al que estoy sometido (…) Lo más complicado es mantener la lucidez”.

 

Cada tres o cuatro meses, su hermana, la doctora Laura Norambuena, de 54 años, viaja desde Valparaíso. “El régimen es inhumano. Mauricio está desesperanzado “, dice. Para ella, no hay por qué mantenerlo en seguridad máxima, pues no existe acusación sobre algún crimen que haya cometido desde dentro de la prisión. “Él es castigado por lo que hizo en Chile, no aquí en Brasil. Me parece que quieren dejarlo cada vez más solo.”.

 

Hace dos semanas, se reunió con juristas en la Facultad de Derecho del “Largo de San Francisco”, en São Paulo, donde se realizó un acto para recordar los 45 años del golpe militar en Chile y pedir “libertad para Norambuena”. “Hay un cuadro de persecución contra él, que atenta a sus derechos individuales”, evalúa el profesor titular de Derecho Penal de la Universidad de São Paulo, Sérgio Salomão Shecaira, que analizó los autos. Antonio Fernando Moreira, abogado del chileno, dice que él tendría derecho a la progresión de régimen desde 2011 y que se intentó hacer valer un habeas corpus. “El argumento para negárselo varía. No hay una acción delictual nueva, se persigue a la persona. Como si constituyera eternamente un riesgo”.

 

Por tratarse de “excepcionalidad”, la permanencia en el sistema federal debe durar hasta un año. La renovación tiene que ser solicitada por un órgano competente y aprobada por los tribunales. En nota, la Secretaría de la Administración Penitenciaria (SAP) dice que pidió la transferencia del preso y lo mantiene fuera de su sistema “por tratarse de una cuestión diplomática, que trasciende la esfera estadual”. “Hay conflicto en la legislación penal entre los dos países. Norambuena fue condenado a cadena perpetua en Chile, pena que no existe en Brasil “, dice la SAP.

 

El más reciente dictamen del Ministerio Público Federal pide negar el régimen semiabierto a Norambuena. En el documento, el fiscal regional de la República, Adílson Paulo Prudente do Amaral Filho, dice que “hay indicios de efectiva participación del condenado en la organización criminal PCC (5)”, además de citar la fuga de la cárcel de alta seguridad en Chile. “No hay como mantener a un condenado, reconocido ‘ex guerrillero’, dueño de toda suerte de conocimiento sobre técnicas militares y de guerrillas, hábil en persuadir y altamente capaz de liderar, en una prisión común”, escribió el juez federal, Walter Nunes da Silva Junior, al aprobar la última renovación de pena en diciembre 2017.

 

 

 

(1) En la administración brasileña para efectos legales se usa el segundo apellido (paterno) por eso la nota periodística no usa Hernández.
(2) 
Brasil, por ser un país federativo, se compone de un sistema penitenciario con jurisdicciones más diversificadas que el sistema chileno, en este caso la expresión “estadual” apunta a la esfera estatal, diferente de la esfera federal o municipal, Marcola, en este caso, ha sido mantenido preso en una jurisdicción cuyo responsable directo es el estado en el cual la cárcel está localizada, a diferencia de Mauricio que es responsabilidad federal.
(3)  [Otra de esas “faltas” fue mirar a los ojos a un gendarme del presidio. NdT.]
(4) 
Escritor brasilero de best sellers esotéricos y sicología de autoyuda.
(5) 
Esta es una acusación de la cual no hay ninguna evidencia, y por eso no consta en los expedientes judiciales del caso.

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