Michelle Peutat: «Que se creen mierdas, sentarse a nombre del pueblo con este gobierno maldito»

Por: Michelle Peutat

 

Participar día a día en una movilización sin militar en una estructura o espacio institucional después de tantos años, ha sido diferente.

Me ha sorprendido mucho la mezquindad y el cálculo permanente que define cada decisión política, por supuesto que esto era un síntoma identificado hace rato, pero en este contexto la necesidad de respuestas y conducción se torna cada vez más urgente. El miedo a actuar por no ser condenado o condenada de manera definitiva les tiene paralizados.

Es extraña la sensación de miedo. ¿Cómo quienes decían representar a los y las más vulneradas por este modelo que segrega, le temen tanto al sujeto que se manifiesta? ¿Tan desconectados hemos estado de las calles y poblaciones? Las autocríticas eran hace rato, no ahora. A la política de la vieja oposición le ha pasado por encima años de poca atención a sus bases y dirigencias sociales, para que hablar de la falta de injerencia de estos en definiciones que marcan el destino partidario. A las nueva oposición, con una vara algo más flexible, le ha faltado estructura y definiciones ideológicas más claras que le permita convivir con su gran diversidad.

Las personas que se manifiestan siguen resistiendo. Ponen su esfuerzo por dar la discusión colectiva necesaria, en gran parte de forma autoconvocada, y levantan consignas que comienzan a transformarse en sentido común, como una Nueva Constitución.

Me parece condenable e irresponsable la actitud de los partidos de oposición de dialogar con el gobierno. No sólo por la represión, violaciones a los DDHH, muertes y falta de medidas por parte de este gobierno, que ya parecen suficiente razón. Sino también por la nula capacidad de tener una propuesta clara que interprete lo que está ocurriendo, que ponga en jaque a un gobierno que juega al desgaste y criminalización. Es como si fueran a seguirle el juego a Piñera y sus ministros, se transforman en cómplices una vez más. Salen de cada reunión dando declaraciones que no aportan nada. Que esperan para hacer duras interpelaciones? Si no van a exigir nada, mejor tomen cafecito en otro lado.

Dos años sin oposición, no cambian de un día para otro.

Hoy me toca estar en la calle, haciendo número para que esto no decaiga, en los cabildos ciudadanos, en el trabajo municipal que estamos levantando y redefiniendo en Independencia a propósitos de las demandas sociales. Estoy contesta de estar ahí, de ver y analizar los sucesos desde una perspectiva diferente, lo necesitaba de manera urgente. Me ha permitido ver con mayor claridad lo que viene y donde, como socialista, deben estar mis esfuerzos.

Reafirmo de todas maneras que no podía seguir donde estaba.

El cartel me lo regaló una persona mayor cuando iba por Vicuña Mackenna de camino a Plaza Italia. El compañero debía volver a Puente Alto antes que se le hiciera más tarde y no encontrara locomoción, no podía por el tamaño subir con el cartel al colectivo que estaba tomando. Lo iba romper para poder subirles, pero me lo regaló para llevarlo donde estaba la gente concentrada protestando. Me interpretó demasiado por lo explicado más arriba, y me recordó a mi abuelo, el hubiese estado en la calle luchando para revertir la indignidad de su vejez con una pensión miserable.

Por lo mismo, ¿cómo rendirse y bajar los brazos por cansancio?

Eso no es una opción, compañeros y compañeras.

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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