Militares, tráfico de armas, narcotráfico, carabineros… Y la represión afuera del «Rubrik» en noviembre pasado

El día de hoy, domingo 5 de julio, una nota en El Mercurio da cuenta de esta noticia:

En resumen, el 2 de mayo pasado, Bernardo Gutiérrez Lobos, un integrante de la banda de narcotráfico «Los Lobos», fue asesinado a tiros en la Comuna de Macul. La investigación mostró que el arma con la que se hicieron los disparos, un revólver «Glock» modelo 27, de alto poder de fuego, había sido adquirida con participación de tres personas: Eduardo Sandoval, Luis Silva, ambos funcionarios del Ejército dados recientemente de baja, y el joven Bryan Márquez, quien les permitió entregar un domicilio, en la Comuna de Cerro Navia, con el que burlar los controles que se realizan para la compraventa de armas.

Ninguna de las tres personas participaron del baleo del 2 de mayo, por tanto, la investigación en curso ha sido caratulada como de tráfico de armas, por el momento. Como se informa en la nota, es probable que se abran otras aristas en la investigación. Hasta ahí la noticia informada por El Mercurio.

Pero vayamos más atrás, tal como se percató muy sagazmente la cuenta de twitter @SeDebeCompartir.

En Noviembre de 2017, numerosas notas de prensa daban cuenta de la caída y detención de la banda de narcotráfico «Los Lobos».

TVN informaba: «El viernes pasado, el OS7 de Carabineros desbarató a la peligrosa banda de «Los Lobos» en la población Santa Julia. Durante el operativo, se logró la detención de 13 personas y la incautación de más de ocho kilos de droga, armas con encargos por robo y cuatro millones de pesos en efectivo (…) Los delincuentes se dedicaban a la venta y comercialización de pasta base, clorhidrato de cocaína y marihuana y, gracias a las escuchas telefónicas, la policía logró allanar los domicilios (…) El patrimonio de la banda, solo en vehículos, superaba los 100 millones de pesos y la Fiscalía apuntará a congelar sus bienes económicos (…) Eduardo Huenul es el líder de la banda de Los Lobos y uno de los principales narcotraficantes de la capital. Él ostentaba de su riqueza, especialmente con el armamento que poseía y vehículos de alta gama», «Cae la banda de «Los Lobos»: los narcotraficantes más peligrosos y excéntricos».

Aquí se puede ver la nota en video:

 

Pero vamos a un suceso más reciente, que muchas personas recordarán pues fue bastante viralizado por redes sociales en su momento.

La represión en las afueras del Bar «Rubrik» en Seminario en el contexto de la revuelta popular

En noviembre pasado, en la calle Seminario casi esquina con Santa Isabel, Comuna de Providencia, más exactamente en las afueras del bar «Rubrik», un «extraño» suceso fue denunciado por redes sociales. Desde varios autos y en un operativo conjunto entre civiles no identificados y carabineros, fueron reprimidas y detenidos unos manifestantes que se encontraban volviendo desde la zona de la Plaza de la Dignidad hacia el Sur.

Un efectivo de Carabineros movilizado en un auto civil fue increpado por el operativo:

Pues bien. Como se reportó en el hilo de tuits que compartimos más arriba, de fecha 12 de noviembre, dando cuenta de los hechos del lunes 11 de noviembre, uno de los vehículos estaba bajo inscripción del Departamento de Logística de Carabineros, los otros 3, no.

 


 

Y aquí algo que llama la atención: Una de las patentes de los autos que realizaron este oscuro operativo es «JK SC 30». Patente registrada a nombre de Eduardo Sebastián Huenul Díaz, de 33 años. Sí, el mismo que en noviembre de 2017 era indicado como líder de la banda de «Los Lobos».

Los menores de edad detenidos en este operativo fueron derivados a la 33° Comisaría.

 

Surgen muchas preguntas, uniendo todos estos hechos y las posibles relaciones entre ellos. En lo que dice relación con la investigación policial y judicial en curso:

¿Qué relación tendrán los ex militares que adquirieron el revólver «Glock» con quienes habrían ejecutado los disparos contra Bernardo Gutiérrez Lobos el pasado 2 de mayo?
¿Cómo llegó esa arma a los ejecutores de los disparos?
¿Un ajuste de cuentas?
¿»Sólo» un tráfico de armas?

Pero, por otra parte,

¿Cómo es que un auto inscrito a nombre de un persona líder de una banda de narcotráfico llega a ser utilizado 2 años después en un operativo de personas civiles no identificadas y presuntos carabineros, de todos modos, sin identificación clara?
¿Es eso un procedimiento habitual y legal de Carabineros utilizar vehículos inscritos a nonmbre de personas condenadas por delitos graves como ocurre en este caso?
¿No sería esperable que a un vehículo inscrito a nombre de una persona condenada por liderar una de las bandas de narcotráfico más poderosas de la capital, tal como se le señaló en las declaraciones policiales y notas de prensa de entonces, se le cancelara la patente a su nombre?

Habiendo o no una relación entre todos los hechos aquí narrados, sin duda, las Fuerzas Armadas y de Orden requieren una profunda refundación que debe partir por una limpieza a fondo de sus filas. El tipo de sucesos con los que comienza esta nota vienen repitiéndose con cada vez mayor frecuencia, bajo la pasividad de las autoridades civiles que supuestamente se encuentran a cargo de supervigilar y controlar este tipo de ilegalidades y delitos.

Y en un contexto donde abundan las constataciones de acciones al borde o fuera de la ley de parte de efectivos policiales y militares, esta sumatoria de hechos, al menos, llaman la atención.

Estaremos atentos.

Equipo editorial Revista De Frente

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