Mujeres Rodriguistas, Dignas y Revolucionarias

Por Jean Flores Quintana

#DeFrente

 

 

“Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre (y la mujer) no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.

Preámbulo de la Solemne Declaración de los Derechos Humanos.

 

 

La otra mitad de la historia, la protagonizada por mujeres, está saliendo a la luz.

El movimiento feminista ha cuestionado cada uno de “supuestos” normalizados, socavando las verdades establecidas.

Un nuevo aire, fresco, impugnador, transversal desbordó lo cultural, social y político.

 

El relato de la transición en Chile cimenta las bases para consolidar la democracia en la medida de lo posible. Este permitió gozar de impunidad a militares violadores de Derechos Humanos, y también a la clase político-empresarial que vejó la soberanía económica del país.    

 

Bajo la alfombra transicional se ocultó la lucha por la libertad. Y peor aún, en el olvido absoluto quedó el rol ejercido por valientes mujeres que se alzaron en armas contra el régimen dictatorial.

Las historias de esas hijas, madres y nietas es la historia de Chile.

 

Mujeres Rodriguistas

 

Cecilia Heyder, hija del capitán de ejército Osvaldo Heyder -asesinado por la DINA en 1975-, y posteriormente, férrea combatiente en el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, señala lo siguiente, sobre el rol que cumplieron las mujeres en el Frente:

 

“El desempeño de las mujeres dentro del Frente fue estratégico y racional. Cuando las mujeres ingresamos, sin dudarlo, cambiamos nuestra forma de vivir, asumiendo con ello un compromiso total con el futuro del país. Nuestra disposición fue plena para ejercer los roles y funciones que se requerían, acatando órdenes con la disciplina que implicaba la estructura militar jerarquizada de la organización”.

 

Toma un respiro, y agrega:

 

“Muy pocas mujeres lograron ser Jefe de Territorio, en su mayoría asumieron labores de carácter operativo, de aseguramiento logístico y de apoyo en las distintas operaciones en Santiago y regiones.

Las Combatientes Rodriguistas junto a nuestros compañeros, subordinamos completamente nuestro interés personal al proyecto colectivo; teníamos el deber histórico de hacer lo que aquellos tiempos requerían. Debíamos liberar Chile de la tiranía de Estado y de la opresión sistemática”.

 

 

Cabe recordar que Cecilia, al igual que la gran mayoría de las combatientes, promediaba entre los 20 y 25 años, en aquella época.

Al día de hoy, las sobrevivientes, bordean los 55 años. Por lo tanto, es sobrecogedor pensar que jóvenes veinteañeras hayan abrazado con total convicción la lucha popular por la liberación nacional.

Para combatir al fascismo de Estado, la única salida era Patria o Muerte.

 

“Teníamos que derrotar al tirano. Las 24 horas del día estábamos dispuestas a  entregar todo por la lucha. Dar la vida si era necesario.

Abrazamos la convicción de recuperar Chile de las garras de la tiranía. Teníamos el convencimiento pleno que este era un objetivo superior a cualquier otro. En ese sentido existía entre nosotras una alta disposición combativa”.

 

Nos quitaron tanto, que nos quitaron el miedo

 

La dictadura chilena, fue feroz. No sólo buscaban reemplazar un gobierno, saquear el país, forrarse con las empresas privatizadas, y saciar su sed de poder bajo la venia norteamericana, sino que además, su objetivo era criminalizar el socialismo.

Extirpar toda posibilidad de cambio social con base en la solidaridad y la fraternidad. La brutalidad ejercida contra los partidos de la Unidad Popular y sus posteriores herederos tiene que ver con apagar toda llama de esperanza.  

 

Así lo recuerda Cecilia:

 

“El Chile de mi juventud es gris, triste y oscuro. Nos despojaron de la esperanza, nos aniquilaron la ilusión desde temprana edad.  Aquí se estaba matando, torturando y desapareciendo a mucha gente. Familiares, amigos, vecinos. El miedo era real, se movilizaba en Chevrolet Opala, usaba bigote y lentes de micrero”.

 

Este miedo implantado a sangre y bala encontró salidas que los criminales de Estado jamás se imaginaron; en lugar de aplacar una a generación, la despertaron y movilizaron.

 

“La responsabilidad de lucha entre las combatientes cruzó la vida diaria, y nuestras acciones se ejecutaron bajo la lógica del compromiso irrestricto con un único objetivo superior; la emancipación del pueblo chileno de las cobardes garras del régimen conducido por civiles y militares”.

 

Sobre la preparación física, mental y estratégica para la consecución de estos objetivos, Heyder sostiene:

 

“Nosotras adquirimos de manera voluntaria el rol de combatientes, lo cual significó tener una estrecha vinculación con la violencia política, el manejo de armas, diversos entrenamientos en logística, resistencia y sobrevivencia. En esta preparación no hubo distinción entre hombres y mujeres, todos y todas éramos Rodriguistas”.

 

El amor por una sociedad más justa

 

“Algunas heroínas cayeron en combate. Ellas dieron sus vida para que al menos los niños y niñas de la Patria, tengan un futuro posible.  

Por lo tanto, es imperioso recordar en estos días a las mujeres que dieron su vida con la más profunda convicción de amor y libertad para el pueblo chileno”.

 

 

 

HONOR Y GLORIA para Nilda Peña Solari.

HONOR Y GLORIA para María Isabel Joui Petersen.

HONOR Y GLORIA para Marta Neira Muñoz.

HONOR Y GLORIA para Ida Vera Almarza.

HONOR Y GLORIA para Eugenia Del Carmen Martinez Hernandez.

HONOR Y GLORIA para Tatiana Fariña.

HONOR Y GLORIA para Elizabeth Escobar Mondaca.

HONOR Y GLORIA para María Paz Martin Martinez.

HONOR Y GLORIA para Margarita Eliana Martin Martinez.

HONOR Y GLORIA para Silvia Calfulén Quitrileo.

HONOR Y GLORIA para Esther Cabrera.

HONOR Y GLORIA para Marcela Rodriguez 

HONOR Y GLORIA para Patricia Quiroz Nilo

HONOR Y GLORIA para Cecilia Magni Camino.

Comentarios (1)

  • Pedro Gonzalo

    Mis respetos a estás valientes mujeres que supieron dar lo mejor de si,para tener está democracia
    Mi gratitud y pensamiento está con ustedes.

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