Nerea Lübbert, actriz: «En MÍA estoy hablando de machismos que son más sutiles»

Estuvimos conversando en Plaza Ñuñoa con Nerea Lübbert (22), actriz chilena que estrenó durante abril, en el Teatro del Puente, “MÍA”. La obra, en palabras del Jurado del Festival Volcán UC, “remite a una generación”, ya que en ella “hay una semilla particular, rara y contemporánea”. La conversación transitó por las redes sociales, la generación millennial, la soledad y el amor romántico.

 

Por Nicolás Romero

#Cultura_DeFrente

 

-¿Cómo nace MÍA?

 

Estudio en la Escuela de Teatro de la Católica. Desde que entré en el 2014, sentía que las cosas que quería hacer no calzaban con el resto. No cachaba por dónde iba mi volada, sentía que mis ideas no valían y no estaba cómoda en los formatos del teatro tradicional. Siempre me sentí bien en el formato humor, humor irónico, más amargo. El año pasado tomé un ramo con Ana Luz Ormazábal quien es directora de teatro contemporáneo, teatro post dramático. Nos hizo llevar nuestros referentes: llevé series de Netflix que sigo, como Love, Please Like Me, How I Met Your Mother, series alternativas con humor de lo cotidiano.

 

A la clase siguiente, nos pidió llevar un vómito. Escribí sobre cosas ridículas que nos toca hacer a las mujeres. Por ejemplo, la situación se sacarme una foto hot para mandarle a un tipo. Obvio que en la foto una sale muy regia, pero lo que hay detrás es una performance sobre la intimidad y la soledad. Teniendo esa escena, funcionó y la profe me incentivó y comencé a trabajar. Tengo mucho material autobiográfico porque mi papá es cineasta. Aparte, en la adolescencia, fui youtuber: tuve mi canal donde hacía playback, me vestía de Lady Gaga, para después comenzar a hacer mis propios temas. Busquen “meaaaburro” en Youtube. Eso lo hice en un verano en el que no tenía nada que hacer, me pasaba toda la noche haciendo y editando videos. Le hice un cover a la canción Shock de Ana Tijoux el 2011 y me comentó el video. Fue mi momento de fama.

 

 

Tengo harto material autobiográfico y a veces me fumo un pito y lo reviso. En eso, me di cuenta de que habían cosas que se repetían, como cosas que me decía mi mamá y que me parecen chistosas. Yo tenía un tema con el peso, las dietas, el ser gorda. El 2016 me operé el estómago y fue como un re nacer. Estaba muy estancada por que me sentía limitada, ya sabes, por una presión social. Post operación empecé a creerme el cuento un poco y creer que lo que hago puede ser muy bueno. Haciendo una revisión para atrás de mi vida, siendo gorda es mucho el dolor, sufrimiento y rechazo, mucho bullyng. La obra nació por la necesidad de poner en escena todos mis dolores, momentos en los que estuve muy en la mierda, viendo películas de amor romántico y llorando, onda Bridget Jones. Actuarlos, pero no desde el lado típico de “qué pena mi vida, soy gorda”, sino del lado irónico y desde el humor.

 

 

-¿De qué trata la obra?

 

Es una obra de carácter performativo en la que que soy performer, autora y directora. En ella expongo la intimidad de MÍA, un personaje que es mi alter ego. Se exhibe su intimidad más profunda y como se relaciona con el amor, el sexo, la amistad, con su cuerpo y con la virtualidad de las redes sociales, que son el gran medio por el que nos regimos hoy los millennial.

 

 

-¿Describirías a MIA como una obra millennial?

 

Si… pero no lo coloques en el título de la entrevista, jaja. No tiene que ver con Black Mirror y redes sociales, es una obra sobre la soledad en el contexto del año 2018 de una chica de 22 años que pertenece a la generación millennial, con mucha dependencia de la tecnología.

 

-Háblanos sobre el proceso de construcción y la forma de la obra.

 

La obra no tiene dramaturgia ni guión: registro en un Word lo que hago y los textos que digo. Como es una performance, está todo en el hacer presente del cuerpo. La obra está compuesta por distintos cuadros, no tiene una historia porque no existe la necesidad de contarla. Lo que quiero es abrir un rato la ventana de la pieza de MÍA y que el público sienta hasta la incomodidad de ver algo íntimo. Traté de darle una lógica con el inicio y con el fin. MÍA parte arreglándose para una cita y el huéon me deja plantada y termino yéndome con un tipo del público, es un poco cíclico. Quise mostrar la dinámica en la que he caído con respecto a las relaciones de pareja, de sexo, de amor, salir y tener onda con alguien y que después no te pesquen y después estar con otro y que el primero vuelva.

 

 

-¿Qué forma de amor representa MÍA?

 

La búsqueda del amor romántico. Cae una y otra vez en el sexo y el engancharse. He salido con muchos locos que me dicen “no quiero nada serio”. Hay mucho miedo al compromiso en mi generación. No creo sea bueno ni malo, mientras exista el respeto por la otra persona, todo bien.

 

 

-¿Cómo explicarías tú generación?

 

Uuh, qué pelúo. No sufrimos los dolores de la dictadura, pero sufrimos por cosas hueonas que quizás no lo son tanto porque generan mucho dolor, pero si lo miras de fuera, se ven así. El hecho de ser dependiente de la tecnología y redes sociales, no es sólo tener celular y Facebook, sino el tipo de relaciones que se dan con otros. Por ejemplo, el que alguien que te atrae te ponga un like en verdad te alegra el día, eso es muy heavy.

 

Ser millennial es romántico en el sentido de que somos súper sufridos y súper emo, llorones, se te rompe el celular y en verdad te quieres matar. Alguien te “deja el visto” y te puede cagar el día. Somos muy susceptibles.

 

Otra característica de los millennial es la superficialidad, mucha. En Instagram y Facebook te estai vendiendo todo el rato. No es solamente por ser lindo o linda, también por ejemplo, si soy pesada, me vendo como pesada en mi muro de Facebook. También se da mucho espacio para la creatividad: los memes o los personajes virtuales como MÍA, que tiene su propio Instagram: @mia.llo y Facebook: @miamenisco

 

-¿Qué experiencias has tenido en redes de cita como Tinder?

 

Usé Tinder desde el 2014. Cuando me lo mostraron dije “tengo que usar esta hueá”, ideal pa llenar carencias afectivas, jaja. Empecé a salir con chiquillos y me pasaron hueás freak. Salí con un tipo con el que hubo onda al principio. Tuve la mala idea de comentarle que me dolía la espalda y saltó a ofrecerme sus servicios. Le dije “no te pases rollos, no quiero nada más que masajes”, me dijo “justo ando con aceite de coco”, me empezó a hacer masajes y como que se calentaba y me empezaba a dar besos. Yo le decía “ya po, hueón, para”, y paraba, pero después de un rato volvía. Hueás así me han pasado mucho. La escritora y comediante Paola Molina, en su libro Confesiones de soltera, lo define como ”auto-violación”. Tenís sexo pero no quieres, lo haces porque ya no sabes qué hacer si no. Te invitaron a salir, te pagaron la cuenta, vas a su casa, no quieres hacerlo, pero lo haces igual porque no tienes cómo volver a tu casa, o el hueón insiste. Es un tipo de acoso muy invisibilizado que ocurre en las relaciones millennials, el tema de la insistencia, la invalidación de la decisión de la mina que te dice que no.

 

 

-¿Cómo llegaste al feminismo y cómo se aborda en la obra?

 

Llegué al feminismo a propósito de este tipo de situaciones. Cuando me pasaban, me sentía muy incómoda y me daba rabia por no ponerme firme. Fue importante la presentación de Natalia Valdebenito en Viña y el trabajo de la Male Pichot en Argentina, en general el stand up joven femenino es feminista. En MÍA al exponer todas estas cosas que una hace “por el hombre” y que están escondidas en nuestra cotidianidad, estoy hablando de machismos que son más sutiles. No sé, al tipo le mandas una foto caliente y el hueón te manda una foto de su pene o te deja el visto. O ponerse nerviosa si vas a pasar por una construcción. Es jodido pa’ una pendeja cuando recién tu cuerpo se está acomodando, en la adolescencia cuando tenís un brazo más largo que el otro, te vuelves deforme por un rato y que más encima te miren y te griten hueás, es asqueroso. Ese tipo de cosas me hace ser feminista, que nos demos cuenta de que podemos ser machista de muchas maneras.

 

 

-¿Cómo se expresa el sentimiento de soledad en tu generación?

 

Se da mucho un sentimiento de incomprensión, de que nadie te entiende o te quiere. Tiene que ver con las redes sociales. Nos volvemos muy susceptibles a la exposición, a los Me Gusta. Uno se expone mucho y eso te hace vulnerable, cualquiera se puede meter en tu vida y destruirla. Mucha gente tiene la tendencia a aislarse y las redes son espacios donde, desde la soledad, se busca aprobación. Estoy triste y subo una foto pa’ que algo llegue, jaja. Buscas el like del tipo que te gusta que tienes en Facebook y que nunca antes se había fijado en ti. Eso empieza a pasar cuando estas muy metido en redes. También existe un miedo muy grande a la soledad. Yo disfruto mi soledad, otros tienden a aislarse y construir vínculos vía redes sociales. Finalmente existe la gente que busca compañía y lo tiene que mostrar, onda sacarse la selfie: “Aquí en el Dante tomando chelas con amigos”.

 

 

-¿Cómo ves las formas de amor, sexo e intimidad que se promueven en las redes?

 

Uno busca la aprobación. Facebook te avisa qué amigos están cerca. Eso genera mucha superficialidad a la hora de establecer relaciones. Las redes configuran las relaciones. Todo muy instantáneo y desechable. Con un click puedes bloquear a una persona de todo.

Creo mucho en la vida real, en juntarse a hablar y verse las caras, ahí sabes si tienes conexión u onda con alguien, no puedes saber eso a través de un chat. Sí se puede empezar algo en redes, siempre que transformes eso en algo en la vida real. Por eso me salí de Tinder, me empezó a pasar que hablaba con hueones dos días y después me daba paja juntarme con ellos y murió. Si después lo ves en la calle, no sabes si saludar o no, jaja, es muy incómodo.

 

Equipo “MÍA”:

Autora/performer: Nerea Lübbert
Asistente de dirección: Bía Tapia
Productora: Sofía Fajardo
Técnico(a) audiovisual: Fernanda Sandoval
Técnico(a) Iluminación: Andrea Guerrero
Diseño afiche: Camila Margarita Sáiz
Realizadora Teaser: Fernanda Caballero

 

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