Medio «Ex-Ante» confirma dudas y reticencias de los militares sobre salir nuevamente a las calles en la previa del «Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución»

En una nota publicada hoy 13 de octubre, «Ex-Ante», el nuevo medio de Cristián Bofill, periodista que fuera editor de Canal 13 y La Tercera, y ligado cercanamente con las esferas de la derecha, el empreariado, y el Gobierno de Piñera, se señalan los diálogos entre la Presidencia y el Alto Mando militar en los días previos al «Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución» del viernes 15 de Noviembre, y en especial, tras la radicalización de las protestas y manifestaciones populares desde el Paro Nacional del 12 de Noviembre. 

Por su importancia, reproducimos íntegramente el texto de la nota del medio. Más allá de no adherir a la línea editorial y juicios emitidos en la nota, una información necesaria de compartir.

 


 

Especial 18-O | Capítulo 1: La noche más tensa de la crisis de Octubre: el diálogo de Piñera con el Jefe del Ejército.

12 de noviembre, 2019, a eso de las 21:00, en la oficina presidencial: Mientras la violencia asolaba las calles y Carabineros se declaraba sobrepasado, el ministro Espina le pasó su celular al Presidente para que hablara con el comandante en Jefe del Ejército, general Martínez. Rodeado de ministros, según testigos presenciales, Piñera inició el diálogo a parlante abierto, pero luego cambió de idea y lo desactivó. El ambiente era muy tenso: la democracia chilena corría riesgo como nunca desde 1990.

Un drama y tres opciones – Las opciones de Piñera, para la clase política, parecían resumirse a tres: sacar a los militares, un acuerdo con la oposición o renunciar. A La Moneda llegaban muchos mensajes favorables a la primera. La segunda se veía lejana. La tercera no se mencionó nunca.

El Presidente había llegado pocas horas antes a su oficina, donde estaban listos para su firma los decretos declarando Estado de Excepción. El vandalismo se había agudizado en medio de un paro nacional de la Mesa de Unidad Social, integrada por dirigentes del PC y otros grupos de izquierda.

Y se esperaba más violencia: en dos días sería el 1º aniversario del asesinato de Camilo Catrillanca.

Recado opositor – Mientras se debatían alternativas, Gonzalo Blumel recibió un recado del senador Quintana: no cuenten con ayuda opositora si decretan Estado de Excepción.

Además de Blumel (Interior), en la oficina presidencial estaban Alberto Espina (Defensa) Karla Rubilar (vocera), Rodrigo Ubilla (subse Interior),  Cristián Larroulet (jefe de asesores), Magdalena Díaz (jefa de gabinete) y Benjamín Salas (asesor).

Había una mayoría, liderada por Blumel y Espina, en contra de convocar a los militares, pero no estaba claro que hubiera otra solución. Al menos para el mandatario, quien se enfrentaba a la decisión más dificil de su mandato.

En palabras del Presidente a Ex-Ante: “He tenido que tomar muchas decisiones dificiles. Esa noche sentí el inmenso peso de la responsabilidad y soledad del poder que tiene un presidente en los momentos cruciales para el país, en los cuales no se puede equivocar”.

Reunión con FFAA – Espina sabía que a las FFAA no les gustaba la idea de salir a controlar la violencia en las calles. Un día antes, el lunes 11, en el 8º piso de Zenteno, se había reunido con los comandantes en Jefe de las tres ramas durante cuatro horas (15:30 a 19:30), en la que se analizó esa posibilidad.

Todos le dijeron que sus tropas estaban preparadas para la guerra, pero no para funciones de la policía. Dieron tres motivos: no tenían entrenamiento ni armamento adecuado para esas tareas y no estaban claras las reglas del uso de la fuerza (solo quedarían listas en marzo). Pensaban que se requería una solución política.

Diálogo con el general – Espina llamó al general Martínez y le pasó su celular al Presidente. Mucho se ha especulado sobre ese diálogo. Según versiones a Ex-Ante de distintos testigos presenciales los tópicos incluyeron lo siguiente.

1. Martínez, cuyo perfil constitucionalista es reconocido en el gobierno y en la oposición, le reiteró al Presidente los argumentos de falta de entrenamiento, de armamento inadecuado y la falta de reglas claras para el uso de la fuerza. Al referirse a la falta de armamento adecuado – las FFAA manejan armas de guerra –  estaba implícito el riesgo de numerosas muertes.

2. Hizo una alusión clave a Bolivia, según cercanos al presidente, pero no a la crisis que había culminado días antes con la renuncia de Evo Morales. Se refirió a la de 2003, que terminó con la huida del país del presidente Sánchez de Lozada tras disturbios que dejaron 64 muertos. Los únicos condenados, a entre 10 y 15 años de prisión, fueron 5 ex jefes militares que habían cumplido la orden de Sánchez de Losada de reprimir. El episodio lo tienen muy presente los militares chilenos, que lo asocian a los efectivos que terminaron presos en Punta Peuco. Esta versión es la única de las publicadas en este artículo que el Presidente Piñera no confirmó a Ex-Ante.

3. También le señaló al Presidente que para sacar a los militares a las calles era conveniente un amplio consenso político e institucional, tal como ocurre cuando se les ordena ir a la guerra con un país extranjero.

4. Martínez, el único comandante en Jefe que habló con Piñera esa noche,  expuso con franqueza sus puntos de vista, pero en ningún momento puso en duda que acataría si el presidente le ordenara sacar las tropas.

La solución política – Tras el diálogo con Martínez el presidente le pidió a todos que salieran para reflexionar a solas. Minutos después, solicitó lápiz y papel a su jefa de gabinete y redactó el discurso que haría minutos más tarde anunciando la búsqueda de una solución política a la crisis.

Finalmente, mandató al ministro Blumel para que tomara contacto con líderes opositores a fin de viabilizar una solución de consenso. Blumel se dirigió a su casa, donde lo esperaban los senadores Quintana y Felipe Harboe y el subsecretario de la Segpres, Claudio Alvarado.

-“Hoy para todos los efectos es 10 de septiembre de 1973 y de nosotros depende que mañana no sea 11 de septiembre”, les dijo al llegar.

Revive a continuación parte del mensaje del Mandatario luego de las tensas horas de esa noche 12 de noviembre:
Reunión con FFAA – Espina sabía que a las FFAA no les gustaba la idea de salir a controlar la violencia en las calles. Un día antes, el lunes 11, en el 8º piso de Zenteno, se había reunido con los comandantes en Jefe de las tres ramas durante cuatro horas (15:30 a 19:30), en la que se analizó esa posibilidad.

Todos le dijeron que sus tropas estaban preparadas para la guerra, pero no para funciones de la policía. Dieron tres motivos: no tenían entrenamiento ni armamento adecuado para esas tareas y no estaban claras las reglas del uso de la fuerza (solo quedarían listas en marzo). Pensaban que se requería una solución política.

Diálogo con el general – Espina llamó al general Martínez y le pasó su celular al Presidente. Mucho se ha especulado sobre ese diálogo. Según versiones a Ex-Ante de distintos testigos presenciales los tópicos incluyeron lo siguiente.

1. Martínez, cuyo perfil constitucionalista es reconocido en el gobierno y en la oposición, le reiteró al Presidente los argumentos de falta de entrenamiento, de armamento inadecuado y la falta de reglas claras para el uso de la fuerza. Al referirse a la falta de armamento adecuado – las FFAA manejan armas de guerra – estaba implícito el riesgo de numerosas muertes.

2. Hizo una alusión clave a Bolivia, según cercanos al presidente, pero no a la crisis que había culminado días antes con la renuncia de Evo Morales. Se refirió a la de 2003, que terminó con la huida del país del presidente Sánchez de Lozada tras disturbios que dejaron 64 muertos. Los únicos condenados, a entre 10 y 15 años de prisión, fueron 5 ex jefes militares que habían cumplido la orden de Sánchez de Losada de reprimir. El episodio lo tienen muy presente los militares chilenos, que lo asocian a los efectivos que terminaron presos en Punta Peuco. Esta versión es la única de las publicadas en este artículo que el Presidente Piñera no confirmó a Ex-Ante.

3. También le señaló al Presidente que para sacar a los militares a las calles era conveniente un amplio consenso político e institucional, tal como ocurre cuando se les ordena ir a la guerra con un país extranjero.

4. Martínez, el único comandante en Jefe que habló con Piñera esa noche, expuso con franqueza sus puntos de vista, pero en ningún momento puso en duda que acataría si el presidente le ordenara sacar las tropas.

La solución política – Tras el diálogo con Martínez el presidente le pidió a todos que salieran para reflexionar a solas. Minutos después, solicitó lápiz y papel a su jefa de gabinete y redactó el discurso que haría minutos más tarde anunciando la búsqueda de una solución política a la crisis.

Finalmente, mandató al ministro Blumel para que tomara contacto con líderes opositores a fin de viabilizar una solución de consenso. Blumel se dirigió a su casa, donde lo esperaban los senadores Quintana y Felipe Harboe y el subsecretario de la Segpres, Claudio Alvarado.

-“Hoy para todos los efectos es 10 de septiembre de 1973 y de nosotros depende que mañana no sea 11 de septiembre”, les dijo al llegar.

Revive a continuación parte del mensaje del Mandatario luego de las tensas horas de esa noche 12 de noviembre:
 

Fuente: Ex-Ante.

Equipo editorial Revista De Frente

Comentarios (1)

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    Ariel Fernández

    Da lo mismo: salieron igual y mataron chilenos.

    ¿Están defendiendo a los milicos?

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