Notas para la coyuntura: Una disputa abierta entre Kast, la política de los acuerdos y la asamblea popular constituyente

Por Javier Z.

Integrante del grupo Naturaleza Crítica

 

 

1.- Según se puede apreciar en algunas tendencias, hay una línea de continuidad entre la respuesta militar, el discurso del enemigo interno, los chalecos amarillos, militares jugando a la pelota: la posibilidad de apertura de un costado reaccionario al interior del movimiento de masas y, por lo tanto, del ciclo político que se ha abierto. El que va a su captura es el único que puede apostar a una disputa en las masas mismas, José Antonio Kast, quien convoca a una «marcha por la paz» el fin de semana. Y hay una posibilidad que le resulte. Nadie más puede hacer eso en la derecha, ni en el PS ni en la DC. Hay que tomar esa situación en serio. Estas próximas horas, y hasta minutos, tenemos que jugar las cartas bien, responder con los mejores instrumentos que tenemos: la posibilidad de articularnos en asambleas territoriales y todo espacio de base del pueblo, pero sobre todo impulsar desde allí demandas concretas que beneficien al pueblo trabajador. Énfasis en que necesitamos reconocer un interlocutor válido para el pueblo, hay que cuadrarse, pese a diferencias, con Unidad Social, estar con esa coordinadora, pues nos ofrece posibilidades concretas de impulsar con ella y más allá de ella una salida al laberinto neoliberal. Al gobierno y sus aliados les conviene estemos separados, cada uno por las suyas creyendo que la están haciendo. En esta coyuntura no sirven consignas vacías, moralismos, purismos tácticos. Si no la hacemos bien, podemos salir para atrás. Grandes estallidos sociales como estos han sido seguidos por salidas más que reaccionarias, y con apoyo de masas. Tenemos no solo un desafío, sino una responsabilidad histórica por delante.

 

2.- Tal vez, y ojo que digo tal vez, un aprendizaje importante para esta coyuntura proviene del ciclo 2011-13, cuando una parte de nosotrxs decidió procesar el emergente malestar mediante «asambleas populares». Tuvimos muchas, convocabas y llegaban 100, 300, en todos los barrios. Algunos creímos que la orientación estratégica de ello era construir poder popular, dualidades, contrapoderes, etc. Lo que, bien matizado, no es equivocado. Pero nuestra falencia, o experiencia que debiera aportarnos perspectivas valiosas hoy, fue doble: i) nunca pensamos en el repliegue, en la dispersión, en lo pesado que es construir con los motorcitos agotados. Llegó la NM, Después Piñera, sobrevivimos pocas asambleas surgidas de ese primer ciclo ii) pero, más importante aún, es que mientras 2011-13 otros actores se volcaron a la discusión política, a la incidencia, al debate de contenidos y, sobre todo, a prepararse para incidir en los circuitos del poder, nosotrxs nos fuimos apagando (salvo geniales excepciones o el formidable esfuerzo de la CF8M). Tuvimos un escenario político planteado, pero decidimos ir a construir “retarguardias estratégicas”, “comunidades organizadas”, “poderes paralelos”, “espacios prefigurativos”, mientras, nuevamente, otros decidieron por nosotrxs. La política nos pasó por el lado. A pesar de sentir que hicimos cosas importantes, política también. No fue suficiente sólo hacer las cosas bien.

 

3.- No sé si este vuelco a «los territorios» pueda implicar lo mismo hoy. La coyuntura es inmensa, todo puede ser distinto. Pero lo dudo. Ahora mismo, las próximas horas, se pueden decidir las orientaciones de la política para los próximos años. Y en ella se juega el lugar que podría ocupar el pueblo trabajador, que emerge, pero que no necesariamente se organiza en esta coyuntura, y un horizonte de ruptura con el régimen neoliberal en todas sus dimensiones. ¿Qué podría mantener abierto ese escenario de impugnación y a la vez ser un marco para la organización política del pueblo trabajador? Muchxs pensamos que la respuesta es que en el mundo político y social en general se instale la idea de asamblea popular constituyente, cuyo horizonte mantenga la posibilidad de disputar el cambio de régimen y a la vez sea un escenario posible para la recomposición del pueblo trabajador, y en realidad de todos los pueblos de vidas precarias, la apertura de un camino hacia otra sociedad.

 

4.- Se trata de la responsabilidad política de Piñera y Chadwick por las muertes (que es posible sean muchas más que las que se reconocen), torturas, violencia político-sexual, balazos, detenciones ilegales, maltratos, etc., ¿Cómo llaman volver a la «normalidad»? Nos iremos enterando de más cosas, lamentablemente. No es admisible entonces la impunidad, pues lo del gobierno es una respuesta política criminal, Piñera llamó a la guerra. Se habla ya de acusación constitucional, de renuncias, es deseable que prosperen, pero todo parece poco ante la responsabilidad de Piñera y su gobierno por los crímenes cometidos. El gobierno se arrincona cada vez más, y eso lo hace peligroso. Solo la movilización de masas con programa, organización y proyección nos dará la respuesta y salida a esta coyuntura.

 

5.- El intento de procesar intrainstitucionalmente la coyuntura es inminente: mesas de diálogo, pactos, acuerdos, promesas. Hasta cierto punto es inevitable, el punto para nosotrxs es desenmascarar su inutilidad si es que no se reconoce que a) el régimen neoliberal es el origen del malestar b) que otro punto de partida es el reconocimiento de la agencia y capacidad política del pueblo trabajador, por lo tanto las propuestas y alternativas que impulsan sus organizaciones desde sus experiencias de auto-organización c) el fin de la militarización como respuesta política del gobierno y ningún diálogo con militares en las calles. Estas debieran ser las premisas tomadas por las organizaciones sociales y condiciones ineludibles para cualquier conversación.

 

6.- Todas las fuerzas que no reconocemos en el gobierno neoliberal el agente promotor y legítimo del diálogo político y social, entendemos que hoy debe abrirse camino hacia una asamblea popular constituyente. Esto no será inmediato, lo sabemos, pero en esta coyuntura debe imprimirse esa orientación irrenunciable. Único marco que permitirá participación, protagonismo popular y ubicar en el centro el bienestar y el buen vivir del pueblo trabajador. Este es el momento, ahora mismo debe ser discutido en nuestras asambleas. El pueblo trabajador emerge como protagonista del malestar, la tarea es que este se organice a sí mismo.

 

7.- El gobierno quiere volver a la normalidad, reconstruir, hará promesas y engaños. Pero este es un punto de inflexión, no hay vuelta atrás, no queremos seguir viviendo así. También queremos vivir tranquilos, pero hay que asumir que estos días ha salido a flote todo el malestar que muestra que en realidad antes no vivíamos tranquilos, si no que dormidos. Queremos estar tranquilos, pero despiertos, como ahora luchando por derechos.

 

 

Equipo editorial Revista De Frente

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