Nueva Habana, legado y construcción colectiva

Por Gabriel Cardozo

#DeFrente

 

 

A pocos meses de conmemorar un nuevo aniversario del  histórico “Campamento Nueva Habana”, el territorio continúa su organización. En la memoria está presente la herencia del pasado. Ya no es Víctor Toro, el otrora dirigente popular y perteneciente al MIR. Hoy, son los hijos, nietos y familiares de los que en esos años llevaron adelante la lucha y fueron pioneros en construir organización popular.

 

Distanciadas por unas pocas cuadras entre sí, se encuentran las tomas “Nueva Habana”, “Galvarino”, y la más reciente, “Salvador Allende”.  Todos pertenecientes a la “Federación nacional de pobladoras y pobladores”. Los Lunes, en su habituales asambleas, se encuentran los comités y sus dirigentes. La instancia es soberana. Es ahí donde se toman las decisiones y son respetadas por tod@s.

 

La autogestión es un emblema del territorio. Los niveles de organización desbordan y rompen mitos respecto de la mirada segregada de quienes desde sus “millonarios chalet” critican la toma de terrenos y la lucha por la recuperación del suelo. Instalar una política de vivienda popular, emanada desde el pueblo, es una necesidad abierta y transversal. Dejemos las aspiraciones, acá hablamos de un derecho. Un derecho humano. El actual escenario entrega un déficit de vivienda social. Esto tiene implicancias y las movilizaciones irán en aumento, sin embargo para los gobiernos actual y anteriores no ha sido prioridad hablar de vivienda en serio.

 

La mirada errática y tecnócrata emanada desde los ministerios por años se ha negado a avanzar en materia de vivienda. La derecha ni hablar. Pero, ¿y el progresismo?. No por casualidad, en la vereda contraria están los que luchan y seguirán luchando, los que no descansan por construir su justo derecho a la vivienda, el arraigo con el territorio y la familia, el compromiso con su historia.

 

Los hij@s de las familias de los 3 comités suman 133. Como juegan y siempre merodean sus tomas y aledaños, parecieran no tener consciencia de la necesidad de la vivienda. Pero no es así, las familias enseñan a los menores a formar comunidad y a crecer juntos en armonía. Es real, necesitamos conciencia y compromiso para una poder construir socialmente el hábitat.

 

El arte se hace presente en  “Nueva habana”, e instala lo cultural. Un colectivo de teatro, pertenecientes a la Universidad de Chile, ejecuta presentaciones, y ellos esperan más. La construcción de un espacio físico lo gestionan los pobladores. Los cabr@s son “tela”, buena gente diría mi abuela. Qué armonioso fue verlos en el escenario.  Hace poco, presentaron “ Los papeleros”.

 

Los domingos por la tarde huele a leña quemada. En improvisados hornos se cuecen panes amasados (grandotes) y generalmente hay “pebre”. Se venden entre la comunidad y llueven los encargos. Si pasá por acá, llévese algunos, lo recomiendo. Todo es autogestión, unión de fuerzas y compromiso colectivo. El trabajo comunitario es incansable cuando el bien de la comunidad está por delante.

 

 

 

 

Corresponsal para Revista De Frente

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