Octubre rebelde: Crónica de un pueblo en lucha (Parte II)

Por Pablo Parry

#DeFrente

 

Cae la tarde en Santiago. Los gritos de alegría en Plaza Italia dejan pasar al repiqueteo constante de las cacerolas, que suena como un coro coordinado de rebeldía estridente que deja a cualquier tirano con el corazón en vilo.

 

La gente comienza de a poco a concentrarse en los parques y en las casas. A organizarse en el barrio, en la población, en el sindicato. Es ese espíritu de colectividad que emerge una vez cada mucho tiempo, en momentos donde las formas más esenciales de convivencia humana comienzan a verse afectadas por el devenir del cambio.

 

Dentro de todo ese pueblo, los vecinos de la histórica Villa Olímpica, símbolo de la lucha contra la dictadura de Pinochet, se organizan en masa durante los días del estado de emergencia, armando asambleas y actividades para mantener viva la vida colectiva de su comunidad, sin miedo frente a la represión y al toque de queda.

 

 

 

A unos cuantos kilometros de ahí, los habitantes de Peñalolen forman su propia asamblea popular, la cual es llamada como «Asamblea de Peñalolen alto». En ella, se organizan actividades para los más pequeños, se preparan jornadas de protesta para manifestarse contra la represión y se articulan con otras comunidades para fortalecer el poder del pueblo.

 

 

Es así como se resurge el poder popular. Del malestar a la acción, y de la acción a la organización, en uno de esos momentos históricos donde el pueblo se une, sin miramientos ni dudas, para construir una sociedad mejor.

 

 

Imágenes por Pablo Parry

 

Corresponsal para Revista De Frente

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