Operación «Alfa – Carbón». La CNI y las ejecuciones al MIR

 

#Memoria Popular

 

La obscura noche del 22 de agosto de 1984 arribaron a las ciudades de Concepción, Los Ángeles y Valdivia, un grupo de experimentados agentes de la CNI, la operación debía seguir su curso, era clara y precisa, eliminar a los militantes del MIR.

 

Todo dispuesto, los asesinos sabían perfectamente los movimientos de sus próximas víctimas, la CNI llevaba un largo tiempo siguiendo la pista de los rebeldes, varios de ellos habían ingresado al país de manera clandestina y se mantenían por ahí medios ocultos, intentando difuminarse en la copiosa lluvia.

 

Temprano, Aedo Arias, el Luciano, salió de su casa y caminaba por las calles de Hualpencillo, el obrero y militante del MIR fue prontamente interceptado por los asesinos, no hubo opción de rendirse, tampoco tiempo para reaccionar, lo balearon a quemarropa. Dieron vuelta a la esquina y se perdieron en la fría mañana. El cuerpo del Luciano yacía sangrante a escasas cuadras de su domicilio.

 

Horas más tarde del asesinato del Luciano, en Talcahuano se subieron a un microbús interurbano, el obrero Mario Lagos Rodríguez y Nelson Herrera  Riveros, iban rumbo a Concepción. Con amplio conocimiento de la trayectoria que tomarían, los agentes los siguieron todo el camino hasta que frente a la Vega Monumental fue interceptado el microbús por la CNI. El chofer detuvo la maquina y raudos subieron para identificarlos. Descendieron sin oponer resistencia, fue sorpresivo, tampoco pudieron tomar un rehén, estaban desarmados.

 

Manos arriba caminaron presionados por las armas que apuntaban a sus cabezas, Mario que sostenía las manos en su nuca fue baleado en la axila, cayó de rodillas mientras el resto de los pasajeros  miraban atónitos la escena. Hubo predeterminación, el lugar y una secuencia pensada en casa suceso. Acomodadas en varios sectores de la Vega, había camarógrafos de TVN filmando las  imágenes de los asesinatos, capturando imágenes de la muerte y haciéndose parte de la estrategia de sembrar el terror.

 

Nelson luego de ver caer a Mario sabía que vendría él, sin embargo su muerte fue violentamente llevada a cabo. Los agentes lo metieron en un auto y se dirigieron camino al Hospital,  antes de llegar, giraron y se desviaron hacia el puente viejo, el auto paró y el agente Luis Andaur se bajo y abrió la puerta donde venía Nelson esposado, lo baleo en la cabeza al interior de un sitio eriazo, el proyectil salió de su cabeza provocando su muerte instantánea, lo volvieron a meter al auto y esta vez llegaron al hospital, había que completar la escena. Nelson venía con masa encefálica a la vista, muerto y sus manos estaban esposadas.

 

A las seis de la tarde Mario Mujica Barros estaba en su casa, en Los Ángeles las luces se encendían y la ciudad comenzaba a iluminarse. Paralelamente la vida de Mario comenzaba a obscurecerse, fue asesinado a balazos en la puerta de su domicilio.

 

El mismo 23 de agosto Raúl Barrientos Matamala y Rogelio Tapia de la Puente fueron asesinados en el camino que une Valdivia con Niebla, los agentes de la CNI habrían capturado a ambos miristas momentos antes, a medio camino se detuvieron y fueron ultimados.

 

Juan José Boncompte no sabía en ese momento lo que estaba ocurríendo, tampoco sabía lo que pasaba a escasos metros de su casa hasta que fue sorprendido con varios agentes de la CNI, trató de escapar por la parte trasera de su casa pero las balas cayeron sobre él antes que terminara de ejecutar la acción. El economista fue asesinado al interior de su domicilio por repetidas ráfagas de balas, no hubo enfrentamiento, tampoco resistencia.

 

«Con el mérito de las declaraciones de numerosos testigos entrevistados, demás antecedentes reunidos y por lo inverosímil de las versiones oficiales sobre cómo sucedieron los hechos, esta Comisión está convencida de que estas siete personas fueron ejecutadas por agentes estatales, en violación de sus derechos humanos.»

 

Informe Rettig

 

 

 

 

 

 

 

Texto adaptado al relato.
 Fuente de información: Memoria Viva, Aedo AriasNelson Herrera –  Informe Rettig.

 

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