Orígenes y formación de la DINA, “la máquina para desaparecer y ejecutar durante la dictadura de Pinochet”

Antes de golpe de estado, los departamentos de inteligencia de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas, venían realizando un estricto seguimiento a militantes de los partidos políticos de izquierda. El Ejército lograría imponer por sobre las otras ramas, una lectura sobre los partidos, movimientos y militantes de la izquierda, que la elevaron hasta ser considerados “enemigos internos”.  

 

#MemoriaPopular

Por Gabriel Cardozo Silva

 

Ganó terreno la concepción de “seguridad” que instaló el Ejército. La visión de los Generales se impuso y ya instalado el Regimen militar, obtuvieron el respaldo de la Junta Militar para crear este nuevo organismo centralizado que dependería desde el Gobierno Militar y donde en la práctica la función principal fue la “persecución y represión política” de  aquellos considerados enemigos internos, reales o potenciales.

 

Manuel Contreras, “el mamo”, presentó en noviembre de 1973 ante las “autoridades y los altos mandos de las FFAA”, un completo plan ideado para la creación de la Dirección Nacional de Inteligencia, DINA. El plan que presentó el futuro Director, fue aprobado y rápidamente se organizó. Los primeros movimientos de organización la realizó con Carabineros, quienes aportaron en primera instancia con un contingente cerca de 500 efectivos. Las primeras represiones políticas de la DINA, datan de fines del ’73 según fecha el Informe Rettig.

 

La Junta Militar facultó la creación de la DINA mediante el Decreto de Ley N°521 y lo cataloga como un “organismo militar de carácter técnico profesional” , su misión principal fue la reunir toda la información a nivel nacional, proveniente de los diferentes campos de acción, con el propósito de producir la inteligencia que se requiera para la formación de políticas, planificación y para la adopción de medidas que procuren el resguardo de la seguridad nacional y el desarrollo del país. En la práctica la DINA en conjunto con las disposiciones de excepción dictadas por la Junta Militar y los artículos secretos del decreto, facultaron a la DINA para realizar arrestos, allanamientos y posteriores desapariciones, amparándose en la defensa de la seguridad nacional.

 

La DINA poseía facultades omnímodas, el poder y los recursos que recibía desde el Estado, aseguraron su funcionamiento y por consecuencia, afectar los derechos básicos de las personas, llegando incluso a emplear su poder para ocultar sus actuaciones y asegurar la impunidad de los delitos. La caracterización de ciertos militantes de izquierda como potenciales enemigos internos que podían incidir en la seguridad nacional, favoreció la despreciable práctica de las desapariciones forzadas, los detenidos desaparecidos.

 

La organización, composición, recursos y personal, escapaban del conocimiento público y del control efectivo de la legalidad. La DINA empleo todo su poder para actuar impunemente en cientos de casos, a pesar de que en teoría dependía de la Junta Militar, realmente sólo respondían ante el «Dictador Augusto Pinochet». La práctica de las detenciones forzadas, terminaron con cientos de detenidos desaparecidos, los ejecutados políticos suman cientos más.

 

Durante los primeros 3 años de operación de la DINA, los desaparecidos y ejecutados fueron cientos. En 1974 los ejecutados fueron mayormente militantes del MIR. En 1975 los desaparecidos pertenecieron principalmente al Partido Socialista y en 1976, fue el duro momento para los militantes del Partido Comunista.

 

 

 

Fuente: Informe Rettig.

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