Óscar Andrade, el albañil que quiere ser Presidente del Uruguay

Va siempre de frente, con una franqueza que suele ser elogiada por los trabajadores a quienes representa, pero que causa resquemor entre la clase política tradicional. Es capaz de pararse en medio de una multitud y arengarles a enfrentar a la patronal, a la vez que en una entrevista se le puede ver tranquilo y muy pedagógico al momento de explicar sus ideas. Este es el perfil de Óscar «Boca» Andrade, precandidato presidencial del Frente Amplio.


Por Miguel Fauré Polloni

 

 

Tiene 43 años de edad y trabaja desde los 12, sin detenerse nunca, salvo cuando la cesantía golpeó como a cualquiera de los uruguayos de a pie. Nació en Villa Felicidad (Canelones) y desde niño se ganaba unos pesos recoletando manzanas. De adolescente laburó en el campo y hasta los 18 años fue panadero. Tras eso se buscó la vida como obrero de la construcción, oficiando de albañil y carpintero. Fue allí donde germinó su vocación de sindicalista. llegando a presidir el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA). 

 

Almorzando con sus compañeros del sindicato.

 

Tiene tres hijos: Mahiara, Leandro y Victoria. Futbolero e hincha del glorioso Nacional de Montevideo. Murguero, fanático de Diablos Verdes, se le puede ver entre ellos en algún tablado o en un mitín. Si bien en su playlist predomina el rock, se declara incondicional del cubano Silvio Rodríguez. Adicto a la poesía y a la prosa de Jorge Luis Borges.

 

Hijo de una militante tupamara y de un padre cercano al Partido Colorado, el «Boca» se afilió al Partido Comunista del Uruguay y desde esa trinchera participa en el Frente Amplio. Ingresó a militar siguiendo el ejemplo de su hermana mayor y la admiración que le provocaban los viejos comunistas: «Creo que también debe pasar en el MLN o con los socialistas, que te vinculás más por relaciones de confianza que por un recorrido de comprensión teórica. Yo salía en la murga de los comunistas, andaba para arriba y para abajo con ellos, pero la decisión la tomo cuando el “Negro” Cañelas, jodido de cáncer, en una actividad pide que le den otra tarea, porque no puede con el balde. Ahí todos nos quebramos. Sergio se muere a los pocos días. Yo todavía estaba calculando si me afiliaba o no».

 

Con la ex Presidenta de Brasil, Dilma Rouseff

 

La vida le fue llevando a liderar uno de los sindicatos más grandes del país, el cual que no venía bien parado:  «Las organizaciones sindicales fueron profundamente satanizadas. Podías ser de todo, testigo de Jehová, fiolo, cualquier cosa, menos militante sindical. El sindicalismo sale con mucho prestigio de la dictadura, pero en los noventa hubo una enorme ofensiva ideológica y cultural. Los medios de comunicación asociaron a los sindicatos con las peores formas. La gente te decía “¿para qué?”. Gracias a su esfuerzo y a los de compañeros de su generación, fue remontando hasta convertirse en un referente de honestidad, autonomía y solidaridad de clase.

 

No pudo concluir su enseñanza media hasta muy adulto, por cuestiones del trabajo y la militancia. Cursó algunos años en Humanidades pero los abandonó. «Yo creo que la facultad tiende a despreciar el conocimiento que se construye fuera de la facultad (…) Yo estoy convencido de que ninguna carrera de ciencias laborales, ninguna, te prepara para orientar una negociación colectiva de la que dependen 70 mil trabajadores. Y que ninguna te prepara para orientar una huelga en la que participan 6 mil», señaló.

 

En un acto del SUNCA

 

El SUNCA comenzó a reconstruirse en medio de la ola neoliberal de los noventa y apostó a abrir sus puertas a los más pobres, especialmente a las mujeres. Andrade cuenta orgulloso como hoy son miles las compañeras que han podido ser parte de la organización, facilitándoles el ingreso de sus hijos a estudios superiores a través de becas financiadas por el sindicato. Es por eso que cuando se presentó a candidato a diputado tuvo una de las votaciones más contundentes. “Óscar es un constructor de unidad -ya lo demostró en un sindicato como el Sunca- y un organizador de la lucha”, señalan sus compañeros.

 

Fue en 2018 cuando el PCU lo nombra como su precandidato presidencial a la interna del FA. “Andrade acumula a una propuesta que no busca contraponerse a ningún otro compañero dentro del Frente Amplio sino que suma al objetivo del partido de ganar una cuarta elección y seguir generando transformaciones”, señaló a El País el diputado comunista Gerardo Núñez.

 

Para muchos es una especie de joven Pepe Mujica, otros señalan que es un bastión de la izquierda al interior de un FA con tendencias a moverse al centro y perder identidad. En pocas semanas sabremos si gana la interna y pasa al frente.

 

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