Pistolas escondidas en balones: Júpiter, el club anarquista que luchó contra las dictaduras españolas

Las dictaduras de Primo de Rivera y Franco tuvieron un enconado opositor, que desde una pequeña localidad catalana resistía a punta de goles y balas. La historia del club que escondía armas en los balones para apoyar la resistencia libertaria.


Por Miguel Fauré Polloni

 

 

Corría 1909 y en la antigua cervecería Cebrían de Barcelona, un puñado de anarquistas se reunía a conspirar y brindar. En Poblenou, barrio proletario, los hermanos Mauchan trazaron el primer esbozo de un club social que diera cuenta de la fuerte organización obrera y libertaria que germinaba por esos lares.

 

«El Júpiter era el equipo del Poblenou, el pulmón industrial de Catalunya, al que también llamaban el Manchester catalán. El barrio era, además, el cuartel general de los anarquistas«, expresaba Andreu Mitjans, estudioso de la historia del club. Por las instalaciones del equipo de Poblenou pasaron figuras como Buenaventura Durruti y los dirigentes históricos de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). 

 

En una rústica canchita, llamada Campo de la Bota, comenzaron a conseguir sus primeros logros deportivos. Cuando en el fútbol todo comenzaba a marchar bien, aparecen las dictaduras. Tras el golpe de Primo de Rivera en 1923, el club se ve obligado a modificar su escudo, el cual era casi una réplica de la bandera independentista catalana.

 

Eran un peligro básicamente por su base social. Por entonces contaban con más de 2.000 socios, algo inusitado para la época. Ese «escudo social» les blindó para realizar labores conspirativas que -por entonces- eran un rumor pero que hoy se confirman. «Las pelotas antiguas no estaban cerradas herméticamente como las de ahora, sino que tenían cordones como unas zapatillas. Los anarquistas las desataban, sacaban la cámara de aire y colocaban dentro la pistola desmontada«, confirma a VICE Sports Agustí Guillamón, historiador de Barcelona.

 

En 1925, además, serían campeones de lo que hoy es la Segunda División hispana. Triunfo que coincidiría con los del Barcelona, lo cual era una señal de alerta para la dictadura. «El club daba al movimiento gran parte de sus ganancias, y en breve espacio de tiempo el estadio se transformó en un arsenal», relató Julio Nacarino, ex presidente del club, al periodista Andrea Sceresini. Esto confirma otro mito: las gradas de la cancha del Júpíter escondieron armas para las resistencias.

 

Para apoyar a los libertarios en la Guerra Civil, le club tuvo especial relevancia. «Desde el campo del Júpiter salieron dos camiones para combatir la insurrección fascista», afirma Guillamón. «Salieron de allí por dos motivos: primero, porque era donde vivían los miembros importantes de la Federación Anarquista Ibérica (FAI); y segundo, porque probablemente debajo de la tribuna del Júpiter había un almacén clandestino de armas».

 

Tras la derrota del bando libertario, la dictadura intervino el club hasta llevarles a cambiar de nombre. Ahora serían el Hércules, una maniobra simbólica para borrar la memoria histórica del antiguo nombre. En 1948 les obligaron a salir de su pueblo de origen, tratando de hacerlos desaparecer. Pero resistieron y hoy recuperaron el nombre y su escudo original, formando parte del Grupo 1 de la Primera Catalana.

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