Poder popular en Nicaragua: Los consejos del poder ciudadano

Por Enric Font

 

Los consejos familiares, antiguamente llamados Consejos del Poder Ciudadano (CPC) son organizaciones comunitarias creadas por el gobierno de Nicaragua en 2007 para incentivar y profundizar la participación de los pobladores en latoma de decisiones que afectan a sus comunidades. Esta iniciativa busca que los ciudadanos participen en la elaboración de propuestas; den apoyo y seguimiento a programas y servicios del gobierno, y orienten y controlen a los órganos del Estado.

 

Los consejos funcionan tanto en áreas urbanas como rurales de todo el país y están abiertos a la participación voluntaria de los miembros de las comunidades. Cada consejo está organizado por áreas temáticas y programáticas, como promoción de los derechos del ciudadano, derechos de la mujer, derechos de los jóvenes y niños, derechos de adultos mayores, comunicación, seguridad ciudadana, salud, educación y medio ambiente, entre otras. Cada barrio o comarca tiene un coordinador general y coordinadores de áreas temáticas, estructura que se reproduce en micro territorios (manzana o cuadra), según sus propias capacidades.

 

Los CPC en la práctica: El caso de Estelí

 

El año 2009, la alcaldía de Estelí inicia una gran consulta popular para desarrollar el presupuesto municipal de manera participativa. La idea era, según Cesar Olivas, amigo y vinculado al gobierno municipal, partir siempre del desarrollo de la persona. Él lo define bien, lo estructura a lo nica, pero recuerda al Che hablando del Hombre Nuevo, de personalizar la revolución. Para él está claro, no se puede decir que haya paz si hay hambre, si la gente no tiene casa, si no se cumplen los derechos más básicos. Cesar explica que esto es lo que movió a desarrollar de nuevo los mecanismos de participación ciudadana que tanto se habían implementado en la ciudad de Estelí, con otros nombres, como hemos explicado, pero con la misma idea.

 

El 15 de Octubre de 2009 la alcaldía bajó a los CPCs de las comunidades y de los barrios del casco urbano la idea de la realización de los presupuestos. Cada CPC definió en que creía que se podía gastar la partida que tenía asignada y un representante de cada CPC se reunió, conjuntamente con los otros representantes de los diversos Consejos, con la alcaldía, con el Gabinete del Poder Ciudadano, y definieron las necesidades reales de la gente.

 

Las demandas fueron escuchadas y ordenadas y devueltas a las comunidades con la consigna de trabajo concreto. No había para todo…la cobija no da para tanto, me comentaba Cesar. Los CPCs debían decidir prioridades. Se les contaba la verdad, la esencia de que no había para todo y que ellos habían de decidir.

 

Un ejemplo. En el Regadío, comunidad cercana a Estelí, en Octubre concretaron tres necesidades: problemas en las casas (básicamente de construcción), reparación de la carretera y remodelación de la escuela. A la vuelta de la reunión con la municipalidad, el Regadío tenía que decidir en que se gastaría el presupuesto que del municipio de Estelí tenían asignado la comunidad. La discusión ordeno las prioridades. Primero las casas, después la carretera, por último, la escuela.

 

El municipio lo tuvo claro, el CPC del Regadío mandaba. Durante el año 2010 se han reparado las casas.

 

Pero eso no es todo. La alcaldía no sólo se hace cargo de la primera necesidad. En Estelí se han generado unas dinámicas bien interesantes. Las demandas de los CPC se trabajan a tres niveles. Primero en el presupuesto, como hemos visto, pero, en segundo lugar, con los ministerios. Alguna de las demandas escapan de la competencia municipal y la alcaldía asume el compromiso de gestionarla a la institución que le compete. El MINED ya sabe, pues, que en el Regadío, la escuela está mal y que el CPC lo tienen como una necesidad importante.

 

Pero aún hay una tercera opción que me parece muy interesante. A ver…primero quiero explicar que en la ciudad hay, como en muchas partes de Nicaragua, una infinidad de ONG que siguen dinámicas diversas. No quisiera entrar en el análisis de lo que eso representa, es un tema que tenemos bien pendiente, pero sí que quisiera decir que en Estelí se ha generado, por iniciativa municipal, una confederación de los hermanamientos. En un espacio común se genera un intento de coordinación de la solidaridad que está permitiendo un giro en ciertas dinámicas. Por ejemplo: De las demandas de los CPCs, de la gestión de esas necesidades, surgen algunos proyectos para las diversas organizaciones ligadas a los hermanamientos. Es decir, la alcaldía usa a la “Casa de los Hermanamientos” como la tercera opción para gestionar las demandas de los CPCs, después del presupuesto municipal y de los ministerios. Y que sea la tercera opción también me parece importante. Los hermanamientos tienen unas sugerencias de proyectos que parten de las demandas de los ciudadanos y que han pasado por las diversas coordinaciones. Además tienen la opción de asumir las demandas no sólo ellos, sino mirar de coordinarse y sumar esfuerzos entre diversas organizaciones.

 

Hace tiempo que desde la solidaridad reclamamos algo parecido, algún organismo que gestione, de forma justa y lo más equitativa posible, las demandas de la gente. Son los nicas, y es función de sus dirigentes, quienes tienen que gestionar sus demandas. Esta opción del trabajo de los CPCs en Estelí me parece un paso en esa dirección bien interesante. Ojalá las diferentes ong que trabajan en Estelí entraran en dinámicas parecidas. Una opción de trabajo de la Casa Nicaragua podría ser apoyar el hermanamiento que Sant Feliu del Llobregat mantiene con esta ciudad.

 

Pero aún hay más. Cuando los CPCs tienen asignado el presupuesto para desarrollar el programa o proyecto acordado se busca que este ejerza el control social del proyecto. Es la propia comunidad quien controla que la carretera, las casa, el centro cultural se desarrolle según lo acordado. Pero no sólo eso, a través de lo que se viene a llamar los Proyectos Guiados por la Comunidad (PGC), la comunidad gestiona el proyecto, de tal manera que si el proyecto se hace con menos gasto del previsto, el monto sobrante puede ser usado por la comunidad, a través del CPC, para otros fines, siempre con el aval de la alcaldía. O al revés, Aracelly Barreda, responsable de un CPC de uno de los barrios menos necesitados, me contaba que en el último reparto de láminas de zinc, dentro de la campaña “plan techo”, en su barrio habían decidido devolver algunas láminas pues no necesitaban tantas. El CPC controló las necesidades (¿recuerdan lo que conté de San Ramón?) y, por consenso decidió favorecer a otros barrios.

 

 

Imagen extraída de lavozdelsandinismo.com

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