¿Por qué las murgas uruguayas se expanden por el continente?

Uruguay respira sus noches libertarias en febrero. Más allá del espectáculo televisivo y las monedas que eso conlleva, las lucecitas amarillas atraviesan las calles y los chicos encienden sus ojos de lentejuelas. Color y trasnoche, verbo/tablado. Viviría por siempre allí.


Por Miguel Fauré Polloni

Fotografía: Agostina Vilardo

 

 

Soy hincha de Agarrate Catalina. Lo asumo. Aunque la Falta y Resto es mi madre. Y con la Trasnochada canto murga amor. Cayó la Cabra me rompe el cuore y la Mojigata me despavila.

 

¿Qué hace que la murga uruguaya se extienda por el continente? La pasión, che. Eso y el hecho, en Chile, de no tener carnaval. La Tirana, sí, existe, pero se enmarca dentro de un marco religioso. Hablo de la profana verba rebelde heredada de Cádiz, de Venecia, de los paganos germanos y de las bacanales.

 

A un chileno común le debe impactar que el yorugua instale su silla de playa al borde de la calle y, mate o pilsen en mano, vea pasar el desfile de cabezudos, vedettes y payasos entonando cánticos de estadio bohemios con críticas al poder de turno.

 

Después nos preguntamos por qué de Uruguay vienen aires frescos de libertad y democracia plena. No joda, mija/o, ¿tanto así? Tanto, la cultura no es sólo la sonrisa sino matriz de voces. Aprendí que los uruguayos no lo notan, porque han tenido el oxígeno de la rambla y del decir. En Chile, smog y TV, poco respiraba de aquello.

 

En Colombia, Argentina y Chile brotan murgas de estilo uruguayo. Herederas de hermanos migrantes, palomas fértiles de olores, sabores y cánticos. No queda más que agradecer esta semilla franca y humilde, brotando al sur del sur. #DeFrente prepara la retirada.

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