¿Por qué O’Higgins reconoció la independencia del Pueblo Mapuche hace 200 años?

1819. Los independentistas priorizaban no tener dos flancos abiertos: bastantes esfuerzos destinaban a resistir a los intentos de reconquista española. En esa línea, O’Higgins, como Director Supremo, buscaba un entendimiento con el Pueblo Mapuche que permitiera dirigir las armas hacia el objetivo mayor.

 

La carta de O’Higgins titulada “El supremo director del Estado a nuestros hermanos los habitantes de la frontera del sur», fechada en marzo de 1819, es para muchos el reconocimiento de la autonomía del Pueblo Mapuche. Sin embargo, historiadores como el Premio Nacional Julio Pinto, plantean reparos a esta versión: «O’Higgins no podía concederle nada a los mapuche porque ellos ya eran, de facto, independientes», siendo esta independencia «reconocida formalmente por el Rey de España».

 

La misiva del denominado tradicionalmente Padre de la Patria, expresa:

 

 «Os habla el jefe de un pueblo libre y soberano, que reconoce vuestra independencia, y está a punto a ratificar este reconocimiento por un acto público y solemne, firmando al mismo tiempo la gran Carta de nuestra alianza para presentarla al mundo como el muro inexpugnable de la libertad de nuestros Estados».

 

Está implícito el reconocimiento a la autonomía de hecho que los mapuche ejercían desde hace más de tres siglos en relación al poder imperial hispano. El historiador Pablo Marimán señala: “El Wallmapu (…) se había mantenido independiente por casi tres siglos. En Ngulumapu el río Bio Bio era la frontera que los separaba de la Gobernación de Chile. Esta última tuvo entre sus representantes a Ambrosio O’Higgins, quien por medio el parlamento de Negrete y el de las Canoas continuó con la tradición política de avenimiento que habían acordado con los representantes de la nación mapuche desde inicios del siglo XVI”.

 

O’Higgins sabía de primera mano que intentar avanzar sobre la autonomía del Pueblo Mapuche implicaba una confrontación que no convenía en el corto plazo. Es por ello que mantiene un tono de cordialidad:

 

“Nosotros hemos jurado y comprado con nuestra sangre esa Independencia, que habéis sabido conservar al mismo precio. Siendo idéntica nuestra causa, no conocemos en la tierra otro enemigo de ella que el español. No hay ni puede haber una razón que nos haga enemigos».

 

«Esa carta responde a una necesidad táctica del momento», aclara Julio Pinto. «la visión estratégica de O’Higgins era que ese territorio, más adelante, cuando ya el país se estabilice, se consolide, va a ser incorporado… como lo fue». A 200 años de la misiva, el debate sigue abierto.

 

 

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