Porque ahora no estoy solo, porque ahora somos tantos

Por Esteban Téllez Villagrán,

Vinculación Lo Espejo

#TerritoriosEnRed

 

“Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo eficacia.” Ernesto “Che” Guevara.

 

Hoy me siento enamorado de un pueblo que avanza. Las mariposas en la guata no paran. Siento el revoloteo al ver un pueblo que se levanta, que a pesar de la represión, de las mentiras y los intentos de implantarnos el terror, se mantiene firme y nos dice que no estamos solos. Que todos estos años de lucha en el anonimato han dado frutos. Que las manos que hoy sangran en el esfuerzo por meter ruido y los ojos que lagrimean al no haber podido descansar valen más que la pena, porque el cariño de cada uno de los pobladores y pobladoras que te abraza y te da las gracias en la barricada, en la actividad cultural y en toda forma de lucha, reafirma que vamos por ancho camino y que no solo es hoy, sino que en un mañana, cuando sigamos luchando, quizás siendo dos y no miles ni millones, no podemos bajar los brazos porque estamos siendo parte de algo que es profundo y que se extenderá por mucho tiempo.

Esta revolución de los 30 pesos, revolución de los 30 años o revolución por la dignidad, nos pilló de sorpresa, tanto al desgobierno como a quienes nos mantenemos movilizados durante todo el año. Quienes somos dirigentes locales, temáticos o alguna otra casilla donde nos pongan, pese a la intención de unidad, nos mantenemos durante gran parte de nuestra lucha en nuestras  trincheras que no logran articular una movilidad fuerte a pesar de la masividad que a ratos podemos lograr. Es por ello que este proceso nos da un remezón que, además, nos hace cuestionarnos nuestras formas de enfrentar la lucha.

Durante años lideramos, tomamos los micrófonos y fuimos el rostro de nuestras organizaciones y de varias batallas, pero hoy la vanguardia se acabó, hoy el pueblo ha demostrado que no necesita una cara que lleve una bandera, sino que los y las dirigentes debemos ser una herramienta más de un proyecto gigante, es por ello que como la Vinculación Lo Espejo, Puente Alto y Coordinadora Social Shishigang declaramos hace unos días que “La tarea es hoy aprender, reproducir, mejorar, generalizar las expresiones populares de la movilización social, estar con la gente, con la juventud, con las y los trabajadores…”. Además, nos toca fortalecer desde nuestras organizaciones este proceso, articulando las diferentes voluntades y fuerzas levantadas, es de suma importancia hacer crecer la militancia popular, para ello abrir nuestros espacios, pero también ceder y crear otros nuevos. Con esto no me refiero a ser acaparadores, todo lo contrario, debemos entregar nuestras experiencias, nuestras herramientas y tomar otras nuevas, porque nos equivocamos y nos seguiremos equivocando.

En Lo Espejo se ha vivido un proceso que ejemplifica el rol que queremos adoptar, la unidad se hace carne y genera fuerza, genera masa, creando una mesa poblacional que ya ha tenido sus primeras actividades llegando a más de mil personas en la jornada de este fin de semana. Ahora el paso es más profundo, es mantener esta unidad, dejar las diferencias y juntos y juntas poder tener un proyecto que supere la contingencia, y que esos miles se involucren cada vez más.

Lo mismo está pasando en diferentes rincones de cada territorio, donde se están sumando quienes antes no estaban y que hoy, que las contradicciones se han hecho más visibles, son quienes nos empujan a reafirmar las convicciones, reformular cada paso y sumar a muchas y muchos para que juntes podamos refundar Chile.

 Es por esto que debemos volver a estar atrás, apoyando las nuevas ideas, soltando el micrófono y entregando nuestras manos, hoy más que nunca debemos estar al servicio del sentir de nuestra comunidad y volver a organizarnos de la forma más sincera y humilde posible, porque no siempre somos tantos.

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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