¿Qué es lo que queremos? Por Miguel Silva

Por: Miguel Silva

El otro día escuché la entrevista que la revista realizó a Memo González del MPL e Igualdad. Centraba lo que decía sobre lo que podemos hacer, en la práctica, hoy, para ayudar y organizar la gente de base. Está bien porque si hablamos mucho y poco hacemos, tampoco servimos para mucho.

Está bien, pero tiene sus límites lo de hablar poco y actuar mucho, porque algunos temas tenemos que hablar antes de ponerlos en práctica, porque podemos discutir el camino a la acción antes de tomarla. Lo de los cordones industriales durante la UP es un buen ejemplo de discutir para actuar. Nacieron como comités de huelga y crecieron a ser coordinadoras de unos cientos de miles de trabajadores a nivel local.

Sus dirigentes, por lo general, eran socialistas del ala izquierda del PS, entonces cuando los cordones entraban en conflicto con el gobierno, sentían la presión ejercida por los dirigentes nacionales y parlamentarias del PS de seguir la política oficial de la UP.

Una buena discusión sobre el poder popular y la política parlamentaria fue necesaria para ver qué camino habría de tomar.

Aplicando lo de “hablar poco y actuar mucho”… sacamos la conclusión que, en las asambleas de los cordones, no deberían haber discutido el tema de seguir (o no) la política del gobierno y su relación con el poder popular, antes del comienzo de un conflicto con el gobierno. Hablar antes de los hechos, en vez de dedicar más tiempo a las organizaciones mismas de base, sería “hablar mucho y actuar poco”.

En mi opinión, discutir el camino que deberían tomar los cordones y el poder popular, no era “hablar mucho” sino esencial porque era necesario crear una alternativa a la política parlamentaria del gobierno y así tener una visión del socialismo revolucionario, construido desde abajo y de una forma de comenzar a construir un nuevo estado y destruir el estado capitalista que todavía existía.

Bueno ya, es un ejemplo de cuando hay que hablar mucho para decidir qué tipo de accionar habría que hacer. Es decir, hablar para actuar o en otras palabras, discutir para no equivocarse.

En ese sentido, y para no equivocarnos en el futuro y para entender el sentido de nuestras acciones hoy, creo necesario hablar, hoy, de un gran tema. Es decir hablar mucho para actuar bien.

 

Es el tema del socialismo, ¿qué es y como lo logramos?

 

Recabarren escribió un folleto hace un siglo que se llamaba “¿Qué es lo que queremos federados y socialistas?”

Copio un par de párrafos para ver de qué se trabaja su folleto…

“¿Qué es lo que queremos?

-Queremos vivir bien; eso es todo. La organización industrial capitalista no nos permite poder vivir bien, porque nos obliga a soportar un régimen de esclavitud, de explotación y de opresión.

Al mantener el régimen del salario, nos mantiene esclavizados a ese régimen. Nosotros sabemos que los pobres somos la mayoría del mundo, la mayoría de cada pueblo y sabemos que tenemos derecho a disponer, a ordenar, a organizar el mundo en cada pueblo, como sea nuestro deseo de vivir mejor la vida.

Entonces eso es lo que queremos; organizar la vida industrial, a nuestro gusto, quieran o no quieran los capitalistas y gobernantes, para darnos el bienestar que queremos y que necesitamos…”

 

Más claro imposible… ¡Queremos reorganizar la vida a nuestro gusto, quieran o no quieran los capitalistas y gobernantes!

 

Creo que hoy podemos integrar a la frase de Recabarren, la experiencia del fallido proyecto del socialismo parlamentario del gobierno de la UP y el crecimiento de una alternativa… el poder popular. Podemos agregar que “Queremos reorganizar la vida a nuestro gusto, bajo el control de nuestras organizaciones base y que esas organizaciones, ese estado nuevo, va a tomar el lugar del aparato estatal. Lo van a destruir”.

Bueno, otra vez volvemos a lo del “hablar mucho y actuar poco”, porque puedes decir que hablar sobre estos temas tan “académicos”, es una prueba que se habla demasiado, porque… no nos sirven esas discusiones hoy.

 

No estoy de acuerdo, porque creo que es esencial mirar a nuestras acciones con una óptica de poder popular. De hecho, siempre entendemos nuestras organizaciones base a través de una óptica u otra.

Podríamos verlas como una forma de mejorar el capitalismo. Creo que la mayoría del FA tiene esa óptica.

O podemos verlas como los cimientos de un poder local (y estoy de acuerdo), que intenta crear una vida más simple, que respeta a la naturaleza y la persona (y estoy de acuerdo), y que es el comienzo del socialismo (en eso, creo que si es cierto pero que falta).

O podemos verlas como los cimientos del socialismo y que sin la democracia directa lo que construimos no es socialismo sino un país con otros mandamases.  Para abrir las puertas de la construcción de una vida, una sociedad nueva, las organizaciones base deben crecer, deben tomar el lugar de los jueces, de las empresas privadas y empresas estatales, deben fomentar las elecciones en las fuerzas armadas y así ponerlas bajo el control democrático. En fin, deben construir otro estado y en esa manera destruir el aparato estatal que hay.

 

¿Hablar mucho para no hacer nada?

 

Creo que no, porque nos ayuda entender las crisis que nos vienen encima cuando los patrones dicen que no van aceptar los cambios que comencemos. No queremos otro fracaso de un proyecto socialista que no toma en cuenta la fuerza del estado capitalista.

En fin, aunque la vida nueva comienza con cambios locales, como dice Memo, no va a lograr el éxito si la democracia directa no toma control de todo el país.

 

Bueno, el capitalismo también es internacional. Es esencial para nosotros lo que hacen los trabajadores de otros países. De China vienen las cocinas, los refrigeradores, los lavadores y los televisores (ni hablar de los celulares) que usamos en nuestras vidas, y que vamos a usar después de la revolución. ¿O alguien quiere volver a hacer el almuerzo sin cocina, o lavar la ropa sin lavadora?

 

En otras palabras, podemos sobrevivir y comprar el pan hecho de trigo que crece acá en Chile. Pero no podemos sobrevivir sin las lavadoras y los refri que fabrican los y las trabajadores de otros países, ni poner en marcha los buses de un nuevo sistema de transporte público sin la bencina que viene de otros países (porque lo que se produce en Punta Arenas es muy poco). No hay socialismo, es decir no podemos vivir bien, en un país aislado de los demás.

 

Podría decir que un sistema eléctrico basado en la energía solar sería mejor y lo podemos hacerlo funcionar. Y sería mejor. Pero vamos a necesitar millones de paneles solares y fabrican esos paneles y los insumos electrónicos que usan, en otros países. ¿Sería mejor intentar crear nuestra propia fábrica de paneles, o hacer uso de la fuerza humana de los trabajadores de otros países?   Para mí, no hay donde perderse porque no hay socialismo en un país aislado de los otros y por ende no hay una revolución en un solo país.

 

¿Sobra hablar, discutir, definir esos temas en nuestras bases y nuestros partidos?

Por algo, creo, sirve hablar. O mejor dicho, hablar y actuar.

 

Por suerte hay activistas que actúan y también discuten teorías. Son pocos y tienen que ser más, pero sin ellos y ellas siempre estaríamos inventando y organizándonos al último minuto.

Actuar sin discutir grandes temas antes, no nos sirve. Hablar sin actuar tampoco sirve.

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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