“Queremos construir una universidad pública y democrática, capaz de superar el neoliberalismo”

Juan Pablo de la Torre, militante del Movimiento Autonomista y Presidente de la Federación de Estudiantes de la USACH

 

A poco menos de un mes de asumir oficialmente como timonel de la Feusach, el militante del MA y egresado de la carrera de Ingeniería Civil Industrial conversó con #DeFrente, charla donde indica cuáles son los desafíos inmediatos del movimiento estudiantil y del Frente Amplio. “El movimiento estudiantil debe ser capaz de expresarse en las calles, pero también en el Congreso elaborando propuestas, trabajándolas con los parlamentarios que tengan posiciones afines, pero tampoco supeditarnos a ninguna bancada”, señaló.

por Fernando Pairo y Matías Gazitúa

 

#DeFrente: Cuéntanos de dónde vienes en modo general para luego introducirnos a la política…

Juan Pablo: Nací y me críe en la comuna de La Granja. Estudié siempre en colegios municipales. Primero en el Colegio San Marcelo. Luego me mudé a Providencia, donde pasé por el Colegio Juan Pablo Duarte y después al Liceo Alessandri. Era la única alternativa que tenía para llegar a la universidad y, de alguna manera, me defino como un hijo de la educación pública. En el liceo comenzó a interesarme la política. El 2006 estaba en primero medio, justo cuando ocurrió la revolución pingüina y donde participé activamente. Mis papás no me dejaron quedarme en la toma porque igual era chico, pero fui a las marchas y juntaba plata para llevar cosas. El 2008 fui presidente de curso y estuve en el centro de alumnos. Hicimos caer la LOCE -Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza-. Si bien no ganamos tanto con la LG -Ley General de Educación-, fueron buenos tiempos de propuestas y movilización.

 

#DeFrente: ¿Tu familia participa de política o eres la oveja negra?

Juan Pablo: No, nadie participa. A mis hermanos no les interesa y mi papá tiene posiciones conservadoras. A mi mamá le seduce más y es cercana a la izquierda. Ella siempre ha escuchado música de izquierda en la casa. Le gusta mucho Víctor Jara, Sol y Lluvia y Violeta Parra. Toda la música de antes del golpe y de resistencia. Estos artistas tienen cosas súper interesantes que me acercaron a la política.

 

#DeFrente: ¿Qué estudias y qué año cursas en la USACH?

Juan Pablo: Soy egresado de Ingeniería Civil Industrial y estoy terminando un Magíster en Ciencias de la Ingeniería. El próximo año pretendo hacer mi tesis.

 

#DeFrente: ¿Qué te motivó a hacer campaña para ingresar a la federación y, además, a través de una lista del Frente Amplio?

Juan Pablo: Siempre he participado en la política universitaria. Ingresé el 2010 y me tocó ser presidente del centro de estudiantes de Bachillerato. Si bien éramos puros cabros chicos, vivimos la experiencia de las movilizaciones de 2011 y todo lo que significaron. Después participé del centro de estudiante de ingeniería industrial y más tarde fui el primer consejero del departamento de esta carrera. Fue una lucha muy importante porque la autoridad no quería aceptar que tuviéramos un representante y tuvimos que pelear por el voto. El año pasado fui consejero académico. Entre medio, levanté espacios como el preuniversitario popular Enrique Kirberg y la Escuela Popular Rural de la Población Santiago.

“Con respecto al Frente Amplio, me atrevería a decir que pudimos levantarlo en la USACH. En 2014 tuvimos la primera experiencia. En ese momento, militaba en Convergencia de Izquierdas (CI) y armamos una lista en conjunto con Izquierda Libertaria (IL) y la UNE. En 2015, creamos otra lista con Revolución Democrática (RD), IL, CI y el MIR. Ocurrió una metamorfosis y hoy en día estamos como Movimiento Autonomista en la presidencia de la federación junto a RD, Izar –que son los cabros que se salieron del MIR dado el apoyo a Marco Enríquez Ominami-, IL, Izquierda Autónoma, SOL y Convergencia USACH.

“Es un espacio súper diverso que no tiene tensiones por las mezquindades que ocurren en otros lugares. Todos entendimos que nuestra casa en la USACH es la izquierda y nuestro fin son las trasformaciones. Queremos construir una universidad pública y democrática capaz de superar al neoliberalismo, no simplemente para estar al servicio del mercado y produciendo salchichas”.

 

#DeFrente: ¿Cómo eso de “salchichas”?

Juan Pablo: Suena duro el concepto de “salchichas”, pero tenemos esa metáfora de que finalmente lo que hace la universidad es muy similar a una fábrica de salchichas. Ingresan los estudiantes, pasan por la máquina y sale un producto totalmente homogéneo al servicio del mercado y para la profesión que se requiera. Tuvimos hartos conflictos cuando planteamos estas temáticas en la universidad porque dentro del sistema existen matices. Podemos entender que la calidad educativa, la forma de enseñar y el pensamiento crítico están más desarrollados en la USACH que en otras casas de estudio asociadas al lucro. No obstante, ninguna se escapa del modelo de mercado instalado en la educación superior. Algunas con un poquito más de discusión y reflexión, pero el sistema educacional es el mismo. Es el mercado el que determina el rol de la universidad y de sus profesionales. Siempre hemos querido cambiar eso. Al menos en Ingeniería Industrial la gente me dice que seré empresario, gerente o que la carrera es solo para ganar plata. Tengo otra visión y existen muchas herramientas que te permiten trabajar en las organizaciones, optimizarlas, mejorarlas y ponerlas al servicio de lo que uno disponga. Eso pasa en muchas carreras, pero se han desarrollado en un contexto neoliberal y son serviles al modelo.

 

#DeFrente: Estamos ad portas de la segunda vuelta entre Alejandro Guillier y Sebastián Piñera. En primera vuelta, el Frente Amplio se consolidó como una tercera fuerza en el parlamento y estuvo cerca de acceder al balotaje. ¿Cuál será el rol de la Confech y las listas del FA que ganaron la USACH, la Fech, la Universidad de Talca y la Universidad de Concepción en lo que será –probablemente- un 2018 movilizado?

Juan Pablo: Ojalá que el 2018 sea un año de movilizaciones. Creo que existe una necesidad real de expresarnos en las calles y con propuestas contrarias a las reformas o contra reformas que haga el futuro gobierno. Si algo tenemos claro es que el próximo año nos tocará ser oposición al gobierno que sea. Podemos entender que hay ciertos matices entre Piñera y Guillier. El primero representa lo contrario a lo que hemos luchado estos años. Es la máxima caricatura del entendimiento de la educación como un bien de consumo, contrapuesto a lo que nosotros entendemos como un derecho social.

“Por otra parte, Guillier responde al mismo modelo. Solo que hay un rol subsidiario mayor y ampliaciones de cobertura, pero no pone en jaque la estructura del sistema educacional. De hecho, la libre competencia, la mercantilización y la privatización de la educación también están presentes en su programa. Si bien hoy día tenemos una cantidad importante de jóvenes que pueden ingresar a estudiar con gratuidad, esa gratuidad es entendida como una beca y un bien de consumo, no como un derecho social. Todos sabemos que la concentración de la riqueza en el país es asquerosa. El 1% de la población posee más del 33% de la riqueza. Es ridículo que no puedas acceder a la gratuidad si formas parte del 40% más rico.

“Nos tocará movilizarnos, pero no estarán las condiciones desde un comienzo. Tenemos el  desafío de rearticular la organización estudiantil y las discusiones. La mayoría de las dirigencias no vivieron el 2011 y nos ha costado entenderlo a quienes hemos tratado de conducir el movimiento estudiantil. Los compañeros que ingresan hoy a la universidad nacieron el 2000. Están muy lejanos de haber vivido esa experiencia y no sienten las demandas del movimiento más allá de los titulares como la necesidad de una educación pública, gratuita y de calidad. En 2011 todos vibramos con esas banderas y le dedicamos meses a esta discusión. Aquí nuestro primer desafío es recomponer la organización estudiantil, reencantar a nuestros compañeros y a las nuevas generaciones para después también ser capaces de movilizar a la ciudadanía”.

 

#DeFrente: ¿Pasa por un tema etario que en las últimas elecciones de federaciones haya existido un tan bajo quórum, fenómeno que se ha venido repitiendo hace unos años? ¿Cómo piensan trabajar el alto nivel de despolitización existente en la universidad?

Juan Pablo: No sé si es un tema etario. Creo que ha calado profundamente la desesperanza que el duopolio impuso en la política chilena y las universidades no son una excepción. Si analizamos la participación de los jóvenes en las elecciones nacionales, es incluso menor que en las federaciones de estudiantes. Esa desafección no se había expresado al máximo porque no había irrumpido el Frente Amplio, fuerza que equilibró y aumentó el interés de la ciudadanía por la política. Si no es por el FA, que ha emergido hoy en la política universitaria, tendríamos un escenario de mayor descalabro y la participación sería mucho más baja. No obstante, es necesaria una autocrítica como movimiento estudiantil. No hemos sido capaces de renovarnos ni madurar posterior a 2011. Hemos seguido con los mismos titulares, las propuestas no han sido tan robustas y tampoco hemos adaptado nuestras orgánicas a los nuevos desafíos.

“Igual han existido cosas positivas. En los últimos cinco años han ingresado cerca de veinticinco universidades privadas a la Confech. Sin embargo, no ha sido capaz de analizar cómo llegar a todo ese estudiantado, que hoy presenta una variedad mucho mayor que administrar. De alguna manera, la Confech dejó de lado las universidades que ya administraba para volcarse hacia otros espacios. Ejercicio que ha terminado en que no se están haciendo bien las dos cosas. Puede ser un proceso natural. El tema es ver cómo lo enfrentamos y hacer que nuestros compañeros de las universidades privadas participen más. Ellos tienen desafíos muchos mayores porque no tienen nada de democracia al interior de sus comunidades, pero también debemos motivar a las universidades tradicionales, que han sido la batuta de las movilizaciones a lo largo de toda nuestra historia”.

 

#DeFrente: ¿Cómo ves el vínculo que tiene la Federación de la USACH con las organizaciones sociales fuera de la universidad? ¿Es una posibilidad o está un poco lejano a los objetivos que pueden plantearse en un año?

Juan Pablo: Creo que está alejado del quehacer de la política universitaria. Debemos hacer mucho para que eso deje de ser un slogan y se transforme en un trabajo real y efectivo con las organizaciones. Es algo que no se ha logrado en este siglo ni tampoco en los 90’. Cuando hay estallidos sociales, se visibiliza como que hubiera un vínculo sólido con los movimientos como ocurrió en 2011 o en las marchas organizadas por la Coordinadora No + AFP o Ni Una Menos. No obstante, no existe un trabajo permanente que vincule la política universitaria con los trabajadores organizados para acabar con las AFP, los sistemas de salud o la discriminación de género. Entonces, debemos trabajar para concretar una articulación. Debemos entender que los movimientos -en general- tienen que fortalecerse en la interna para que exista una voz fuerte de los sectores sociales que se representan y los movimientos tengan una amplificación más potente en su totalidad.

 

#DeFrente: ¿Fin al CAE?

Juan Pablo: Fin al CAE y condonación de la deuda retroactiva. Debemos generar un plan responsable. Existen propuestas básicas, pero no están del todo desarrolladas a nivel estudiantil. Justamente ese ha sido nuestro pecado como Confech: no ser capaces de poner propuestas serias sobre la mesa. Somos universitarios con herramientas para desarrollar esas propuestas técnicas. No puede ser que nos caigamos en eso. Sin embargo, podemos hacerlo y lo demostró la candidatura del Frente Amplio de Beatriz Sánchez, quien planteó un plan responsable para acabar con el CAE y también con la condonación de la deuda.

 

#DeFrente: ¿Cuál podría ser la relación, como presidente de una federación y desde una lista del FA, con la bancada que entró al Congreso entendiendo que son organizaciones totalmente diferentes en su estructura y funcionamiento?

Juan Pablo: Los vínculos pasan por las personas. Soy militante del Movimiento Autonomista, frenteamplista y creo en este proyecto. Claramente, y dentro del espacio personal, trataré de acercarme a nuestros parlamentarios para ver de qué manera podemos permear su labor legislativa. Desde la Feusach debemos mantener nuestra autonomía y eso implica que podamos –el día de mañana- tener diferencias con parlamentarios de nuestro sector en torno a cómo se impulsarán las demandas. Quizás tengamos el mismo ideario de los compañeros que estarán en el Congreso, pero puede que en la propuesta de corto plazo tengamos diferencias. Quienes estamos en dirigencias sociales debemos tener claro que nuestra prioridad de representación son los estudiantes, las federaciones y el movimiento. Posteriormente, y en un segundo nivel, están nuestras militancias políticas y, en esa línea, primero debemos defender nuestra autonomía y segundo desarrollar un trabajo que vaya en todas las líneas. El movimiento estudiantil debe ser capaz de expresarse en las calles, pero también en el Congreso elaborando propuestas, trabajándolas con los parlamentarios que tengan posiciones afines, pero tampoco supeditarnos a ninguna bancada.

 

#DeFrente: Tu pronóstico para la segunda vuelta: ¿Guiller o Piñera?

Juan Pablo: Creo que gana Guillier por un pelo. El margen entre ambos será muy estrecho.

 

#DeFrente: ¿Habrá negociación con la Nueva Mayoría?

Juan Pablo: No podemos negociar con la Nueva Mayoría. La gente creyó en nuestro proyecto porque realmente vio algo nuevo y le hace sentido lo que planteamos. Ojalá no gane Piñera, pero la NM tiene la pelota en sus manos y deben ver qué cambios programáticos hace para convocar al electorado del FA, bajo el entendido que tampoco somos dueños de los votos. Lo fundamental que debemos rescatar de la primera vuelta es la esperanza que despertamos en más de un millón de chilenas y chilenos.

 

#DeFrente: ¿Cuáles son tus expectativas sobre el FA?

Juan Pablo: Espero que el FA pueda desarrollar un buen trabajo legislativo, ser punzante, no ser absorbido por la cultura de trabajo parlamentario que ha representado el duopolio en los últimos años y no dejar de lado a los movimientos sociales. Viene una etapa fundamental como territorializar nuestra labor. No podemos conformarnos en que tenemos un arraigo popular mayor que otras organizaciones, porque es lejano a lo que la izquierda hizo entre los 50’ hasta 1973. Si la izquierda no logra permear la sociedad, estará destinada al fracaso. Sino empezamos hoy con esta tarea, nuestros parlamentarios quizás no verán un camino diferente al de la Concertación. No por una responsabilidad propia, sino que colectiva. Siento esa mochila sobre mis hombros y debemos tener un movimiento social que se arraigue en ese espacio. Esto debe ocurrir en las universidades, en los trabajos, en los sindicatos, las juntas de vecinos y las organizaciones barriales. Es fundamental ser capaces de organizarnos y superar la individualidad, superar la desidia y ahí el Frente Amplio tiene un rol importante que jugar. Somos la esperanza del pueblo, pero tenemos una gran responsabilidad y no tenemos derecho a caernos.

 

#DeFrente: O sea, la tarea del Frente Amplio es provocar un cambio cultural como repolitizar la sociedad…

Juan Pablo: Nosotros nos pusimos esa mochila encima al plantear cuestiones súper radicales como reencantar a la gente con la política, hacer las cosas de otra forma, apostar por cambios estructurales y transformarnos en la esperanza. Entonces, no podemos estar en dos años más echándoles la culpa al status quo. Debemos ser capaces de sobrepasarlo y demostrarle a la gente que las cosas se pueden cambiar. Lo que pasó el día de la primera vuelta fue una muestra de ello. Con cero cobertura y con los medios tradicionales en contra, sacamos un 20%. Si no hubiera sido por esto, habríamos estado en segunda vuelta. Por eso creo que es fundamental la lectura que hizo –por ejemplo- el mismo Gonzalo Winter el día de las elecciones en torno a que si bien fue sorpresiva nuestra votación, no deberíamos estar del todo satisfechos porque nuestro objetivo finalmente es gobernar Chile y estuvimos a menos de cien mil votos de lograrlo. Se debe hacer un trabajo desde el Congreso y los movimientos sociales, pero también desde un enfoque cultural y esa disputa se da a diario. Se da en conversaciones con nuestros compañeros, con nuestras familias, cuando vamos a comprar pan al almacén y cuando hacemos deporte. La clave es conversar y conversar con la gente que te dice que no le interesan esas cosas, porque mi vida sigue igual haga lo que haga. Tenemos que superar la desesperanza y la desafección política desde la cotidianidad y no solamente desde los espacios formales porque si no seremos lo mismo que la Concertación. Somos seres humanos, somos ciudadanos y somos parte del pueblo al igual que los millones de chilenas y chilenos. También nos afecta el neoliberalismo en nuestras vidas y debemos entender que somos los subalternos del modelo.

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2 comments

Muy buena declaración que comparto casi enteramente, excepto cuando dice que valora las comisones de defensa de los DDHH y prensa Internacional y sólo desea que presenten soluciones al conflicto… En efecto, el tratamienso de estas ha sido desatroso, falseando la verdad, dando practicamente unicamente lugar a los datos y la palabra de la oposición, practicamente haciendo pasar todas las víctimas como mártires de la oposición, cuando mucho más de la mitad son del lado del gobierno sandinista, incluyendo policías, igual fenómeno lo venos en Venezuela. La crifa de víctimas que estos han presentado, en muchos casos no correponde a la verdad, dando por ciertos casos para nada comprobados. En particular las comsiones de defensa de los DDHH,no han tomado en cuenta ningun dato proporcionadopor elgobierno y sus instituciones, haciendo incluso declaraciones públicas a favor de los contrarevolucionarios y agentes de la buguesía y el imperio, saliendo totalmente del rol de imparcialidad que les corresponde. Lo mismo ha pasado con la iglesia católica, que hasta ha amparado en sus casas y templos a los violentistas armados, pagados por la oposición, encontrándose arsenales en varias iglesias.

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