Relaciones entre Estados Unidos y China al rojo. Trump exige sanciones económicas a Xi Jinping por Coronavirus

Jean Flores Quintana

RDF 

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, persiste en su ataque a China tras sostener que el origen de la Pandemia es un -terrible error intencionado- en un laboratorio de Wuhan.

La génesis precisa del bicho aún es objeto de investigación, aunque la hipótesis principal se centra en un mercado de animales vivos en Wuhan y, en concreto, en el pangolín —una especie en peligro de extinción— como posible fuente original del contagio. No obstante, el cuestionado mandatario norteamericano sostiene desde hace algunos días que todo inició -producto de un error humano- en el Instituto de Virología de Wuhan.

 

El jueves 30 de abril, Trump dobló la apuesta. Ante la pregunta de un periodista respecto si había visto pruebas para sostener su teoría, el lider derechista afirmó: “Sí, lo he hecho, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) debería estar avergonzada, porque actúa de agencia de relaciones públicas de China”.

Estas declaraciones contradijeron lo expresado por su Dirección Nacional de Inteligencia, que tan solo horas antes, descartaba que el virus hubiese sido creado de forma “artificial o modificado genéticamente”.

 

Esta feroz  pandemia, que ha costado al día de hoy, más de 239.000 vidas en todo el mundo ( 65.771 en Estados Unidos, y 4.643 en China) también profundizó las tensiones geopolíticas entre Washington y Pekín. Ambas naciones que disputan el poderío mundial han desplegado toda su maquinaria propagandística para desacreditar al otro.

El presidente chino Xi Jinping esbozó su propia teoría del origen de la pandemia, responsabilizando directamente a soldados estadounidenses de desatar el virus durante su participación en los Juegos Mundiales Militares de Wuhan en octubre.

El también secretario general del Comité Central del Partido Comunista Chino, ha desplegado misiones sanitarias en distintos países principalmente europeos, decenas de naciones reciben sus donaciones en equipamiento y tecnologías de manera periódica, y han exportado sus métodos de contención sanitaria y social ante el avance del virus.

 

En tanto,Trump se ve acorralado por las críticas a su propia gestión de la crisis, a unos meses de las elecciones presidenciales. En este escenario apuesta por el ordenamiento interno a través de los enemigos externos. Ante esto, se lee la arremetida contra Venezuela, y los ataques al gigante asiático y a la organización mundial de la salud.

 

El jueves llegó a sugerir la posibilidad de que el coronavirus se hubiese creado de forma intencionada: “Es terrible lo que pasó”, dijo, “tanto si fue un error, o empezó como un error y entonces alguien cometió otro, o hizo hacer algo a alguien a propósito”.

 

En esta disputa, la Comisión Europea ha tomado parte, e impugna a China, luego de una investigación para determinar el origen, a compensar con medidas económicas los estragos de la crisis.

Trump fue un poco más allá, e indicó que las represarías contra China serían mediante aranceles a sus productos, sin embargo, The Washington Post señala que fuentes de la Casa Blanca se abren a la posibilidad de aprobar sanciones o reclamar compensaciones al gobierno chino.

 

La disputa por la hegemonía mundial está lejos de resolverse, el COVID-19 sólo ha profundizado el conflicto latente en medio de la guerra comercial que confrontan China y Estados Unidos. Mientras ambos gobiernos invierten y calculan las oportunidades potenciales oportunidades que les abre la crisis, los países que no cuentan con sus tecnologías de avanzada, ni con políticas públicas eficientes, están condenados a la miseria, muerte y hambruna que se desatará en los próximos meses.

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