Rodrigo Retamal, autor de “La batalla de las pioneras”: “El fútbol, al ser parte de la sociedad, también refleja las desigualdades de género”

Por Diego Torres.

#Sócrates

 

Rodrigo Retamal, periodista de La Tercera, acaba de lanzar el libro “La batalla de las pioneras”, en el que explora el nacimiento de la primera selección nacional femenina que disputó las clasificatorias para el primer mundial de fútbol femenino en el año 1991. El fútbol femenino nacional -incluso antes de esta primera selección- nace desde los estratos populares. Tal vez hoy, con su mayor arraigo en las universidades, pueda verse como un deporte que es más transversal socioeconómicamente, pero su nacimiento fue “tremendamente popular. Se jugaba a nivel ANFA, en canchas de tierra”, comentó. Esta seudo elitización es solo uno de los muchos ejemplos de que el fútbol, en tanto fenómeno social, no queda aislado de lo que ocurre a su alrededor. Diferencias culturales o nacionalistas pueden modificar ciertas conductas que terminan repercutiendo en los deportes que allí se practican. Por ejemplo, la reticencia de Estados Unidos a aceptar la influencia inglesa hicieron que éste no entrara a dicho país hasta fines de los ochenta.

 

¿Cómo influye en el fútbol lo que ocurre fuera de la cancha?

 

Existen muchos factores. Aquí, por ejemplo, coincidieron temporalmente la ola feminista y la clasificación al mundial, aunque quizá sería injusto decir que una fue consecuencia de la otra. También, esta clasificación fue o ha sido adoptada o prestada para llevar adelante muchas reivindicaciones, por ejemplo el episodio de Fernanda Pinilla cuando va a Plaza Italia a participar de las movilizaciones feministas. Claramente hay una sintonía ahí, considerando que las mujeres lo han tenido mucho más difícil que los hombres, pero creo que la respuesta a esa pregunta es materia de otro estudio más específico.

 

¿En qué sentido dices que lo han tenido más difícil?

 

Bueno, existe una diferencia que también se da en la sociedad, por ejemplo, las mujeres en los planes de isapre pagan mucho más, las mujeres por la misma pega les pagan menos, entonces muchas veces es un tema social que excede al fútbol. El fútbol, al ser parte de la sociedad, también refleja las desigualdades de género.

 

¿En qué otros ámbitos se aprecia esta diferencia? ¿Existía cobertura de prensa hace treinta años?

 

Sí, hubo cobertura en esa época, principalmente de los diarios, pero no era en la primera plana. Era la caluga chica, era la lectura de foto. También se referían a las seleccionadas en la prensa como pinturitas, muñequitas. Eso hoy día uno lo ve menos pero lo sigue viendo, el perfume de gol, el gol de taco, ese tipo de cosas, pero es reflejo de la época, creo yo. No sé si hoy día La Cuarta hablará de las muñecas, porque la muñeca, además de ser un estereotipo femenino, es también un objeto de infantilización. Es lo mismo que cuando se critica “la rojita”. También hoy, si uno revisa la prensa, por ejemplo, la cantidad de fútbol femenino versus el fútbol masculino de primera división es nula. Hay muchos fines de semana con fecha de primera división de fútbol femenino y nada, nadie lo publica. Existen otros ejemplos en medios de prensa, ya saliendo del deporte propiamente tal y hablando más como generalidad. Lo típico, el “esposa de”, “hija de”, “polola de”, y una forma de reparación fácil es en vez invisibilizar diciendo “la polola de”, poner el nombre y apellido de esa mujer que hace noticia.

 

¿Viene un poco de ahí el interés por escribir sobre fútbol femenino?

 

Cuando Chile ganó la Copa América el año 2015, la prensa deportiva en general hizo el ejercicio de otorgarle el título a la generación de Medel, Bravo, Vidal, Aránguiz, pero también a las anteriores, como a Zamorano y Salas, a Caszely, chamaco Valdés, Livingstone. Un recorrido más completo hacia atrás, a diferencia del mismo análisis hecho para el logro de ir al mundial de Francia 2019. Ahí el recorrido duró 10 años, hasta el 2008, hasta la selección de Marta Tejedor. Existieron selecciones anteriores a 2008, y no la tuvieron nada de fácil, cabe mencionar. Tuvieron que enfrentar temas culturales y de discriminación muy grandes, entonces me pareció injusto que se las omitiera.

 

Diferencias de género

 

El primer entrenador de una selección femenina fue Bernardo Bello, conocido exjugador de Colo-Colo. Y hombre, cabe mencionar. Esa primera selección, quizá opacada por lo que ocurría en las copas Libertadores y América, fue prácticamente olvidada por el imaginario colectivo. Más aún las necesidades específicas que pueda haber tenido el fútbol femenino como deporte naciente y distinto al masculino, predominante en la sociedad.

 

¿Es mejor que a un equipo de mujeres lo dirija una mujer o un hombre?

 

Yo creo que lo primordial es la parte táctica, y eso debería ser indistinto entre hombres y mujeres. Lo que sí, las entrenadoras mujeres la tienen más difícil. Se tienen que legitimar más seguido que los hombres, por ejemplo. O sea, ir más a cursos para validarse, cursos que un entrenador hombre no necesita porque es hombre. Debe haber una parte psicológica también, porque Marta Tejedor mencionaba que el trabajo psicológico era importante. Cuando ella apareció, parte del trabajo era que las jugadoras pasaran de la comida chatarra a llevar una vida de deportista de élite.

 

¿Podría haber una influencia ahí?

 

Probablemente, en un ámbito de cercanía, podría haberlas ayudado, y podría haber sido una ventaja que haya sido Marta Tejedor y no un entrenador hombre. Ahora, para ser justo, casi a la par del trabajo de Marta Tejedor, Colo Colo ya era protagonista de las Copas Libertadores, lo mismo que Everton, y ambos clubes tenían entrenadores hombres. Marta Tejedor, por lo demás, venía de un medio muy exigente: había estudiado para entrenadora en España, había obtenido las mejoras notas de su generación. No por nada se le consideró la Bielsa del fútbol femenino en su momento. Y volviendo al tema mental, sí, puede haber tenido mayor cercanía con las jugadoras. O sea, si bien es cierto, a Chile no le fue bien en ese mundial Sub20, el equipo nunca se vio desganado ni desmotivado

 

Las diferencias de género en el fútbol no están solo en la necesidad de pergaminos de las entrenadoras.

 

No, claro. En la época de los 90, por ejemplo, no existían escuelas de fútbol para mujeres. Ellas aprendían a jugar fútbol o con los hermanos, o con los amigos en el barrio o mirando la tele. No había otra forma de aprender a jugar fútbol. Desde el 2000 en adelante empiezan a aparecer las primeras escuelas de fútbol.

 

¿Por qué se demora tanto la mujer en entrar al fútbol?

 

La respuesta, de frentón, es porque fueron excluidas. Hay varios trabajos que dicen que una de las razones por las cuales la mujer entró tarde y con menos fuerza al fútbol es porque el fútbol siempre fue considerado como un espacio masculinizante. De hecho, la prensa de 1920 hace la distinción entre los deportes femeninos, que eran básicamente el atletismo, el básquetbol, el tenis de mesa, el tenis, entre otros, y los deportes masculinos. Se da el caso de que las mujeres triunfan en muchos de esos deportes: Marlene Ahrens, Anita Lizana, la selección es subcampeona en el mundial de básquetbol. La mujer entra tarde al fútbol porque fue excluida, porque el fútbol era masculinizante. La formación masculina de la sociedad implicaba jugar al fútbol. A pesar de eso, las mujeres igual iban al estadio, pero iban de hinchas y eso evidentemente es un terreno secundario. Hay todo un trasfondo cultural de que por qué las mujeres entraron tarde al fútbol. Algunas de las jugadoras contaban en off en la entrevista que si había una niña jugando a la pelota la castigaban, o la miraban feo, o pasaban a ser de inmediato lesbianas. Incluso, hay otros países como Brasil, y uno se sorprende, pero en Brasil hubo un momento en que estuvo prohibido el fútbol para mujeres. Prohibido legalmente. ¡Y es Brasil!

 

Una institucionalidad masculina

 

 

El apoyo a un deporte necesariamente debe pasar por la creación y estabilización de una dirigencia comprometida con el avance de la actividad. Para el autor, hubo enormes diferencias en cuánto consideraron al fútbol femenino las distintas directivas de la ANFP. Así, “uno discute lo que se planteaba al comienzo, que la clasificación del 2018 había sido un proceso que partió 10 años antes”. Entre la gestión actual, de Arturo Salah, y la de 2008, estuvo como presidente por dos períodos Sergio Jadue,  “y con estos quiebres [en el proceso] uno pone en duda que haya sido así”.

 

¿Hubo un apoyo institucional al trabajo de Marta Tejedor, de cara a la copa de 2008?

 

De todas maneras. Harold Mayne-Nicholls y Michelle Bachelet veían al fútbol femenino como algo relevante. Y sucede que cuando se va Mayne-Nicholls y llega Sergio Jadue, al fútbol femenino, como dice una entrevistada, lo tiraron a la basura. Fue una época negra en que la selección chilena no tuvo ránking oficial, en que la misma selección adulta estuvo casi mil días, casi tres años, sin jugar un partido. Es más, en la época de Jadue, Audax Italiano y Unión Española abandonaron la competencia profesional. Con Harold, el camino iba en ascenso. No se había llegado a un profesionalismo ni mucho menos, pero Chile había clasificado al mundial sub17, a los panamericanos, había ganado los juegos olímpicos de la juventud, que fue el primer título del fútbol chileno en su totalidad, algo curioso pero fue así. Llegó Jadue y prácticamente desapareció de la agenda el fútbol femenino. Todo lo que se había alcanzado con Harold desapareció con Jadue.

 

Digamos que la administración de Jadue no dejó casi nada.

 

Claro, y eso queda más patente cuando empiezan a salir los trapitos al sol, los escritos judiciales, las acusaciones. El tema de las bufandas, por ejemplo, todo el merchandising sobrecomprado que quedó acopiado en la ANFP. Paula Navarro cuenta en el libro que el fútbol femenino no tenía ni pelotas para entrenar y, mientras tanto, Jadue se gastaba 250 mil dólares en construir un ascensor que daba a su oficina en un edificio de dos pisos. Es tragicómico, pero es un buen ejemplo que ilustra la importancia que tenía el fútbol femenino para la administración de Jadue.

 

¿Y quién mantiene a flote al fútbol femenino durante esta época negra?

 

Uno de los pilares importantes para evitar lo peor fue Colo-Colo. Con todos los baches que ha tenido, porque ha tenido algunas polémicas entremedio, pero cada vez que Colo-Colo salió campeón, fue a ser protagonista de la Copa Libertadores. También llevan la batuta dos organizaciones que están mencionadas en el libro: la COFFUF y la ANJUFF. Porque, en el fondo, está tan mal el fútbol femenino en Chile que tienen que surgir estas dos organizaciones para levantarlo. Y ellos organizan partidos amistosos y reuniones, entre otras cosas, y a pulso empiezan a poner en boga las falencias del fútbol femenino. Hoy día, estas organizaciones siguen funcionando a nivel de barrio, por ejemplo, o posicionando el tema en distintas instancias, dialogando con la prensa o yendo a colegios. Al final de cuentas, el primer estamento que va a llevar siempre la batuta son las jugadoras, que es lo que pasó en 1991 y lo que pasa ahora. Siempre podrán tener las mayores dificultades del mundo, pero lo que nunca se va a perder, lo que jamás va a faltar es el entusiasmo por jugar a la pelota. O sea, si las mujeres se proponen jugar a la pelota, sin importar las dificultades, van a jugar igual.

 

¿Salah levanta al fútbol femenino de esta época oscura?

 

Claramente hay una evolución con respecto a Jadue, pero Jadue es una base comparativa muy baja para el fútbol femenino. Lo que se puede rescatar de Arturo Salah es que al menos fue capaz de traer la Copa América a Chile y que ésta terminó siendo un éxito inusitado, o sea, si bien es cierto la entrada era gratuita, había gente en La Serena pernoctando fuera de los estadios por una entrada. También se han dado pasos y se ha dignificado la actividad en la medida de lo posible, porque no hay que olvidarse que el campeonato de primera división todavía hay partidos que terminan 20-0. Estamos hablando de una primera división nominal o un profesionalismo nominal, porque las jugadoras del medio local tienen que estudiar y jugar, o trabajar y jugar.

 

¿Qué se espera para la próxima elección de presidente de la ANFP?

 

Dentro del ambiente del fútbol femenino hay dos cosas que se proponen. Una, que que el presidente que venga ponga al fútbol femenino en el lugar que le corresponde. Creo que si saliera Mayne-Nicholls, sería bien visto. La otra alternativa que se propone, pero ya más de largo plazo, es crear una ANFP paralela, pero solo de clubes femeninos. O sea, que la estructura dirigencial de las mujeres tenga autonomía absoluta para decidir qué hace con los recursos propios y no depender de un estamento que es masculino, porque la ANFP es un estamento masculino, al final de cuentas.

 

Desafíos

 

El deporte femenino en general, y el fútbol en particular, tiene muchos espacios de mejora de los que todos debemos hacernos cargo. El mismo hecho de apoyar a los equipos participantes tiene un componente político-social de, al menos, generación de masa crítica de adherentes. Una mayor cantidad de hinchas permite, también, el asentamiento de organizaciones estables que puedan generar estructuras de desarrollo a largo plazo. Desafíos hay, y muchos. Uno de ellos es generar las condiciones para que exista profesionalismo pleno, así como también la necesidad de eliminar muchos mitos que giran alrededor de este deporte. Como mínimo.

 

¿Qué podemos desde nuestras posiciones para mejorar la situación del fútbol femenino?

 

Es que a mí me cuesta un poco separar el fútbol femenino de la sociedad, no sacas nada con crear, y hablando en el mundo ideal, no sacas nada con crear un fútbol que sea igualitario entre hombres y mujeres si la sociedad sigue siendo desigual, entonces eso evidentemente tiene que ir de la mano y a partir de ahí, buscar la igualdad en el acceso o la igualdad de oportunidades y de derechos para, en este caso, ejecutar una práctica deportiva en las condiciones que corresponden.

 

La batalla de las pioneras es “el primer libro que se escribe sobre el fútbol femenino en Chile”. Como tal, puede sentar las bases de otros trabajos que ahonden la historia o el contexto en el que se desarrolla esta actividad. No se puede olvidar que tanto el fútbol como el periodismo deportivo son espacios masculinos, en el que cada nuevo espacio abierto a la mujer ha sido una lucha. Una lucha contra la historia, contra la sociedad, contra lo establecido. Una lucha contra lo existente. Y quizás este trabajo pueda abrir más puertas para que, por qué no, una periodista de deportes escriba sobre éste desde el otro lado, desde el lado oprimido.

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