Se caen los montajes judiciales contra Lula y Cristina Fernández: Testimonios bajo presión y acusadores indagados

Carlos Armando Paschoal fue director de Odebrechet, la constructora brasileña acusada de pagar sobornos a Lula y su círculo cercano para gestionar obras durante su mandato. Por el caso el ex presidente fue condenado a 13 años de prisión. Sin embargo, al presentarse ante la Justicia de Sao Paulo, Paschoal confesó que fue «casi obligado a construir una historia» contra Lula y así implicarlo. 

 

 

El ex ejecutivo de la empresa, quien está también condenado a dos años de prisión con régimen abierto, apuntó contra el Ministerio Público Fiscal (MPF), organismo que le habría coaccionado para conseguir su testimonio contra el líder del Partido de los Trabajadores. El abogado de Lula, Cristiano Zanin Martins, expresó que esto refuerza su tesis de que se trata de una operación político-judicial para sacar de la carrera presidencial a su defendido.

 

 

Caen los acusadores del kirchnerismo

 

En Argentina, por su parte, hoy le tocó declarar a uno de los periodistas más emblemáticos del medio oficialista Clarín, Daniel Santoro. El editorialista fue citado por el juez Alejo Ramos Padilla tras tener pistas que lo señalan como parte de una red de espionaje y extorsiones contra empresarios, en vista de conseguir prebendas económicas y acusaciones contra ex funcionarios del kirchnerismo.

 

Conocido el caso como el D’Alessiogate, se sospecha que Santoro tejió una red de información con Marcelo D’Alessio (ex espía de la DEA y de los organismos de inteligencia de Argentina) y el juez Carlos Stornelli, este último uno de los principales persecutores del círculo cercano a Cristina Fernández.

 

El juez Padilla llamó a indagatoria a Santoro ya que “ha corroborado prima facie no sólo el vínculo de conocimiento y confianza que mantenía con Marcelo D’Alessio, sino su participación y su aporte en las actividades ilegales que llevaba adelante la organización delictiva investigada”.

 

Comments (1)

  • jimmy

    muy cierto, aunque las acusaciones tienen patas cortas

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