Separémonos del virus para andar juntos

Por: El Cayapo

Las agencias de información de los dueños, pretenden hacernos creer que el coronavirus es la causa del problema que estamos atravesando, pero a nuestra manera de ver no es el coronavirus, el solo es una bala, una punta de lanza que ataca el corazón del planeta.

El coronavirus es hijo de otro virus, un virus que nace en la época del renacimiento que se llama el humanismo, con su aparato de producción, el capitalismo, es un virus que poco a poco fue cubriendo desde Europa a todo el planeta.

Este virus, hacia mil setecientos cincuenta (1750) llegó a su punto cúspide, porque logró que la especie creyera con mucho entusiasmo, que ese era el destino, ser humanista, ser capitalista, ser envirulada, y no hubo cultura en el mundo, que no le abriera las puertas y las que se negaron, las destruyó, las engulló.

El crecimiento de este virus fue exponencial, mientras copaba espacios, caminaba asesinando no sólo a la especie que somos, sino que consumía y contaminaba otras, vegetales, animales, minerales.

En la medida de su crecimiento fue destruyendo todo lo que conseguía a su paso; destruyó miles y miles de culturas en más o menos doscientos años, mientras copaba absolutamente a todo el planeta.

El virus del capitalismo con sus guerras, masacres, invasiones, ha destruido, ríos, mares, océano, montañas, bosques, humedales, sabanas, llanos, ha contaminado agua, aire; ha consumido y extinguido miles de especies; todo este crimen en función de la riqueza. Pero como dice la propaganda, aún hay más, el humanismo se ha posicionado en los cerebros de esta especie; sustentado en tres grandes pilares, el hambre, el miedo y la ignorancia, para ello cuenta con un aparato de propaganda multiforme y multimedio, desde donde nos bombardea constantemente, día y noche, sin dejarnos respirar un segundo, al punto, que aun, aquellos que dicen estar en su contra, trabajan para él, sin siquiera sospecharlo, no hay honesto o corrupto que no le trabaje, guerreros y pacifistas, buenos y malos, amorosos y odiantes, ateos y religiosos.

Con respecto a otros virus, el virus del humanismo, tiene una característica muy especial, es que a pesar de ser un virus producido por esta especie, está dispuesto a asesinarla en nombre de su prevalencia y por supuesto a todas las demás que no las considera parte de sí, porque las considera esclavas o sometidas, en definitiva este virus está dispuesto conscientemente a sustentarse, aun cuando la destrucción de sus condiciones naturales de existencia desaparezcan.

A este virus no le importa que el planeta se vuelva una plancha de zinc, con tal y el este vivo.

Los números no alcanzan para dimensionar lo inmenso de la tragedia producida por este virus. Desde mil ochocientos ochenta (1880) aproximadamente, su cepa se ha hecho más virulenta. A partir de entonces, el asesinato en masa de la población pobre o de las culturas con acceso a recursos naturales, han sido diezmadas en función de alimentar el crecimiento exponencial del virus.

Las dos grandes guerras, la primera y la segunda guerra de Europa, con sus grandes secuelas de millones de muertos, fueron una carnicería que ningún otro virus podrá superar, solo en la segunda guerra estamos hablando de más de sesenta millones de muertes, pero no ha cesado, desde la segunda guerra, tenemos las infinitas guerras impuestas a África América y Asia.

En la medida que va copando los espacios, arruina los territorios, dejando a su paso la muerte y desolación. Ha diezmado todos los territorios del planeta, Europa, Japón, Estados Unidos son territorios absolutamente arruinados y todas las grandes ciudades en otros continentes son arruinadas.

La sobrevivencia de este virus, requiere sustentarse en menor inversión y mayor ganancia. Vamos a poner un ejemplo, Europa, Japón, Estados unidos, acumulan una clase media que tiene un alto consumo y es muy costosa su mano de obra, el capitalismo no puede sostener eso, el capitalismo necesita eliminar esa mercancía ya en desuso, y posiblemente Estados Unidos, Japón y Europa y seguramente otras grandes ciudades o países de distintos continentes van a sufrir esas pandemias, no solamente a esos niveles, en América, Asia, África ya lo están anunciando que posiblemente el dengue, el sarampión la viruela, y otras plagas, serán usadas para atacar a la población pobre o mercancía en desecho.
De manera que este virus humanista, está dispuesto a exterminar un alto porcentaje de la población pobre del planeta para poder equilibrar sus cuentas y volver a reproducirse, porque este virus tiene conciencia de su existencia a diferencia de otros virus como el coronavirus, que aplicándole las medidas se puede aislar y el por sí mismo no hará ningún esfuerzo por reproducirse, en cambio, el capitalismo ha creado herramientas en función de su sostenimiento en el tiempo; su memoria histórica, sus construcciones físicas, sus aparatos difusores y sus aparatos reproductores.

¿Quiénes van a resistir este proceso? Aquellos Estados naciones donde sus estados o sus gobiernos sean fuertes, donde sus estados entiendan que la gente es más importante que un banco, que una aseguradora, que un edificio, que un carro. Donde los gobiernos como el venezolano, que entiende que primero es la gente que la riqueza, la vida por encima de la muerte, tomando las medidas que ha tomado para protegernos. Estos Estados van a sobrevivir, Nicaragua, Cuba, China, Irán, Siria, Venezuela, Rusia, porque son Estados que de alguna manera tienen a la gente como su principal motivo de existencia. La lógica es que nosotros los pobres, obviamente aceptemos las directrices de estos estados, entendiendo que allí va también nuestra sobre vivencia, organizándonos en función de eso.

El virus del capitalismo va a seguir existiendo, está en marcha una gran contracción económica, que se intenta ocultar, con el coronavirus se está encubriendo la debacle del capitalismo, el derrumbe financiero, económico del capitalismo, la quema de mercancía que están obligados a hacer lo están disimulando con el terror del coronavirus, no es que no existe el coronavirus, no es que no hay que protegerse contra el coronavirus, sino que es un gran pote de humo para ocultar lo ya dicho, la gran contracción económica. Es decir, que los ricos van a recoger toda su plata, van a succionar toda la plata que circula por las arterias del planeta y los primeros que vamos a sufrir las consecuencias somos los pobres de los países minas, en Asia, en África, en Oceanía y en Europa.
Todos los pobres vamos a sufrir esas consecuencias, es decir van a secar, a chupar todo, porque el capitalismo lo primero que hará es salvar su dinero, entonces eso traerá como consecuencia que millones de pobres vamos a morir producto del hambre, del desempleo, las guerras sectoriales, las masacres.

Por necesidad propia de sobre vivencia los pobres del mundo, buscarán trabajo, comida, cobijo, calzado, vestido, y ante el hecho cierto de no conseguirla se alzarán contra el virus del capitalismo y sus estados déspotas, tratando de exigir que cambien su modalidad, su manera egoísta de ver la vida; los dueños del mundo responderán con los ejércitos privados, los mercenarios, los terroristas, que lanzarán contra los pueblos cuando estos se alcen.

Eso nos lleva a nosotros los pobres en Venezuela y el mundo a pensar ¿Qué hacer ante eso? Porque no es la primera vez que ocurre en el planeta, ya son miles de años que el poder para su subsistencia, elimina millones de desvalidos en el planeta. Este momento es maravilloso y sobre todo para nosotros los venezolanos, porque en veinte años hemos aprendido muchísimas cosas y sobre vivido a otras y estamos en un punto donde podemos ponernos a pensar, porque estamos obligados a pensar, porque el capitalismo no se va a morir, en esa debacle se va a recomponer y posiblemente exista como un bodrio, como un franskenstein, y dentro de unos años, los pobres no recordaremos que esta tragedia ocurrió porque no tenemos memoria. Y entonces, nos van a llevar a creer que ahora sí, lo hemos vencido y venga el triunfo y de nuevo los edificios y las luces y las marquesinas y vamos a bailar y vamos a cantar porque el mundo volvió a ser feliz. No, volverá el capitalismo a recuperarse y volveremos de nuevo a repetir nuestra gran tragedia cíclica como esclavos.
Estamos en un momento maravilloso porque tenemos un gobierno que nos permite el pensamiento, aunque aún no logremos valorarlo por encima del clap y otros beneficios de la emergencia en el tiempo de la guerra, si nosotros logramos reunirnos, usar el concepto de lo colectivo, valernos de la filosofía chavista, entonces nos obligaríamos a pensar que hay otra manera de vivir la vida, otra manera de producir, que hay que estar dispuesto a hacerlo, que hay que habitar de otra manera el territorio, que no podemos seguir concentrados en las grandes ciudades, porque somos presa fácil del capitalismo, virus que azota desde hace trescientos años este planeta. Nosotros estamos obligados necesariamente a pensar otro modo de producción, otro modo de vivir, en este planeta y sobre todo en nuestro territorio Venezuela.
Somos treinta y dos millones aproximadamente de seres, viviendo arrumados en dos millones de hectáreas, cuando somos noventa y un millón de hectáreas, en territorio. Ahora, eso pasa por pensar como asumimos el territorio, para que el estado bajo un plan de producción que lo controle el gobierno, no los particulares, no los dueños, no las cooperativas, sino el estado, que dirija bajo un plan discutido colectivamente, que administre el control del territorio y su manera de ser producido, no podemos continuar produciendo bajo el esquema de la agro industria, ni bajo conceptos estafas, dirigidos por personas que viven en urbanizaciones y apartamentos sin ninguna disposición para abandonar lo que consideran su confort, tenemos que asumir la realidad como la realidad es.

Hay que tomar el territorio y hay que crear un modo de producción de pequeña escala, que pueda ser controlado por la gente. Ningún país del mundo se sostiene si no se construye, se siembra o se enraíza en el territorio donde está, y eso sólo se hace a través de una cría y una agricultura controlada, manejada, con una planeación sería, con un conocimiento serio. Ya es hora de abandonar toda la concepción burguesa de la agricultura, de la industria y empezar a buscar lo que nos sobra en el adentro.

Esta especie no tiene otra opción, estamos obligados a pensar y trabajar, solo las élites no trabajan, ya basta de seguir usando el lenguaje tradicional y centrarnos en la realidad, Cómo la realidad es. Hay que sembrarnos, construirnos como país. Es la única manera de superar el virus del capitalismo.

Es la hora de separarnos de este virus para poder andar juntos, aislemos al capitalismo, dejémoslo solo, hagámosle la cuarentena colectivamente, para que no siga reproduciéndose.

*Encuentro filosófico de los pobres*

 

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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