Socialismos del Siglo XX y XXI

Por Miguel Silva

#DeFrente

 

 

En esta columna vamos a conversar de la “revolución” del siglo veinte y el socialismo del siglo XXI. Claro, no en todos sus detalles, en todos los países y en todas las situaciones, sino en general. Es decir, conversemos de las “tendencias” de los dos socialismos.

 

Por “revolución” del siglo veinte, entenderemos la revolución postulada por Karl Marx y sus pilares centrales. Y del socialismo del siglo XXI hablaremos de lo que se ha hecho en varios países latinoamericanos  y por ende lo que se plantea en Chile hoy.

 

 

La Revolución del siglo veinte

 

 

El socialismo del siglo veinte nació durante épocas de grandes cambios, de los de 1910-30 y 1960-80, de la revolución en grande, la verdadera revolución.

 

En la primera de estas grandes olas de cambios, millones de hombres y mujeres crearon todo tipo de organizaciones democráticas de base para controlar sus vidas. Organizaciones desde comités de soldados para controlar ejércitos y armadas, tribunales populares para controlar la justicia, comités de fábricas y sindicatos base para controlar lugares de trabajo, consejos y soviet para controlar aldeas, ciudades y países enteros.

 

En el caso ruso, se creó un gobierno basado en estas organizaciones, pero en otros países, los gobiernos intentaban controlarlas y así  “calmar las aguas”. Pero quedó muy claro que estos millones de hombres y mujeres, trabajadores en su mayoría, tenían la capacidad de crear sus propio y nuevo estado, lo que podía tomar el lugar, es decir destruir, el estado capitalista.

 

Durante la segunda gran ola de cambios, millones de mujeres tomaron parte en el gran movimiento por sus derechos, afro-americanos y vietnamitas se levantaron y estudiantes (ya un gran numero en muchos países) se tomaron las calles luchando contra la guerra  y en pro de nuevos derechos.

 

Ahora bien, estos movimientos masivos, con voz propia, no crearon nuevos estados; pero sí volvió a nacer esa esperanza, esa confianza  en que somos capaces de crear nuestro propio futuro, futuro radicalmente distinto a lo que conocemos.

 

Sin embargo, los gobiernos de “reforma” que se eligieron con los votos de los movilizados, en su gran mayoría no respetaron la lucha que les dio luz, desmovilizaron o controlaron los movimientos y así abrieron la puerta para los  regímenes de derecha de los ’80.

 

 

El socialismo del siglo XXI

 

 

Ahora bien, el socialismo del siglo actual ha asumido un sentido nuevo porque nació en una situación bien especial. La época neoliberal de los 80’-2000 provocó una reacción popular desde Chiapas al Caracazo en Venezuela, desde Cochabamba y La Paz en Bolivia a Ecuador y esos movimientos hicieron posible nuevos gobiernos populares. Es decir, esos gobiernos fueron elegidos para formalizar las demandas de los movimientos.

 

Eran gobiernos de una época de gran crecimiento económico en sus países, basado en el aumento de los precios de sus exportaciones de materias primas. Como consecuencia, podían plantearse cambios importantes basados en el crecimiento nacional y el apoyo brindado por varios sectores de capitalistas y de  sus estados, tales como el poder judicial y las fuerzas armadas. ¿Por qué los gobiernos nuevos podían contar con ese apoyo?… porque parecía que podían gobernar y legislar sobre la base de abundantes recursos, por el “bien de todo el país”, incluso por el bien de sectores capitalistas.

 

Claro que en algunos países los capitalistas se oponían al gobierno casi al tiro. Y en otros, los gobiernos crearon nuevas organizaciones, por ejemplo, las misiones de Venezuela, que llenaron los vacíos que habían dejado los estados neoliberales.  Pero organizaciones de derecha, por ejemplo, las iglesias evangélicas, también se aprovecharon de esos vacíos para crear sus “estados en paralelo”.

 

Por su parte, de los movimientos contra el neoliberalismo en Venezuela, Bolivia y Ecuador nacieron Asambleas Constituyentes y nuevas constituciones, pero los nuevos gobiernos no eran cuerpos de delegados de las Asambleas, sino más bien voceros de ellas.

 

Pero  claro, los nuevos gobiernos lograron cambios. Mejoraron el estándar de vida de millones, millones que ya sentían que tenían el derecho de opinar.

 

 

Los principios del socialismo del siglo XXI

 

 

Las “ideas fuerza” del socialismo del siglo XXI, nacieron  tanto de las luchas como de los gobiernos. Es decir, el socialismo de este siglo integró por un lado la organización autónoma de los movimientos, la emancipación de la mujer y la lucha por los derechos de las minorías sexuales y de los pueblos originarios. Y por el otro lado integró la obra de los gobiernos latinos recién elegidos.

 

Por lo tanto, el socialismo de este siglo dejó fuera la creación de un nuevo Estado construido por los mismos movimientos sociales, que apunte a destruir el Estado actual, por la razón central que sus gobiernos ya son parte de ese mismo Estado, ahora renombrado como “popular”.

 

Parece poca la diferencia entre un gobierno “vocero” de las organizaciones “de lucha”, y un gobierno de delegados de esas organizaciones de lucha. Pero cuando vemos lo qué pasó cuando se acabó la bonanza de las exportaciones de materias primas, queda claro que hay una gran diferencia. Es decir, al terminar la bonanza,  los gobiernos “voceros” comenzaron a declarar que podían cumplir los deseos de los movimientos solamente “en la medida de lo posible”.

 

Y desde el Brasil del Partido de los Trabajadores hasta la Venezuela de Maduro, han intentado  trabajar “en la medida de lo posible”, pero dentro de una economía con menos recursos y con sectores capitalistas y del antiguo Estado que se oponen a mayores cambios y proponen el “volver atrás” por el bien del país.

 

 

Socialismo y Organización

 

 

La redefinición del socialismo desde el “socialismo en grande” a un proceso dirigido por un nuevo gobierno popular, ha traído consecuencias grandes en las teorías. Una de ellas, ya no necesitaríamos de una organización de revolucionarios, dado que no se apostaría por la destrucción del Estado capitalista. Otra, la clase trabajadora como clase productora creada por el capitalismo, dejaría de ser el pilar central de la revolución porque ya no es necesario tomar control -desde abajo hacia arriba- de la producción para echar andar este nuevo Estado.

 

En fin, aunque los gobiernos populares nacieron como voceros de movimientos de masa contra el neoliberalismo, el socialismo del siglo XXI ha construido su visión del futuro sobre las posibilidades reales – según su punto de vista —  de avanzar. Es decir, refleja la fuerza de la lucha y también las dificultades que existen para cambiar el sistema, desde dentro del sistema.

 

 

Socialismo y la lucha hoy

 

 

El “socialismo en grande” tomó vuelo en periodos de crisis cuando millones dejaron de creer en el capitalismo y buscaron un futuro radicalmente distinto. Sus organizaciones de corte partido de revolucionarios que sirve para organizar los revolucionarios  y de corte mancomunado que sirve para luchar todos juntos, huelen a cambios en grande. Son organizaciones de combate.

 

Pero las organizaciones del socialismo del siglo XXI, que también (por lo general) nacieron de movimientos contra el neoliberalismo, han tomado la forma de partidos parlamentarios y burocracias y han sido intentos de hacer cambios sin destruir el capitalismo y por ende huelen a negociaciones y presiones.

 

¿Cuál de estos dos socialismos nos sirven para proyectar la transformación hoy?

 

Hoy día, no estamos en crisis, pero tampoco estamos lejos de la próxima recesión mundial y ya entramos a la crisis de los cambios climáticos. Como consecuencia, creo que lo que nos sirve más es un partido que organice a los revolucionarios  que creen en la destrucción del sistema y también una organización mancomunada para organizar las luchas, que integre a los que ya no creen en el capitalismo, pero también a los que sí creen y a los que ya no saben.

 

Dos organizaciones, construidas al mismo tiempo.

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