TIAR: ¿Iniciará EEUU una guerra contra Venezuela?

Por Nicolás Romero

#DeFrente

 

TIAR

El Consejo Permanente de la OEA, integrado por 19 países, aprobó convocar al Órgano de Consulta del TIAR, en una votación de 12 naciones a favor, cinco abstenciones y una ausencia. Los países que aprobaron la propuesta fueron Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Honduras, Paraguay y República Dominicana, todos liderados por gobiernos de derecha, sumado al ridículo voto del representante del autoproclamado Guaidó.  El TIAR  es un acuerdo firmado en Río de Janeiro (Brasil), en septiembre de 1947, para la defensa mutua entre los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA).

 

Chile

 

El Canciller  reemplazante del renegado Ampuero, Teodoro Ribera, señaló que Chile “no apoyaría ninguna intervención militar en Venezuela”, cuestión que fue rebatida por la diputada de izquierda Carmen Hertz (PC) quien señaló a Radio Nuevo Mundo: “Que el Canciller diga impudorosamente que no avala una intervención militar en Venezuela, al aprobar la activación del TIAR, está avalándola evidentemente». A su vez calificó como “escandaloso» y «vergonzosa» la política exterior de Piñera y criticó el apoyo a un tratado que busca promover una intervención militar en Venezuela”.

 

El giro coincide con el polémico extracto del Diario El Mercurio publicado el 11 de Septiembre aniversario del golpe cívico-militar, en el que se reivindica la acción de fuerza para evitar que Chile se convirtiera en lo que hoy es Venezuela. De manera velada se reivindica una intervención armada para resolver la situación, confirmando que negacionismo y guerrerismo van de la mano.

 

La adhesión a la activación del TIAR por parte del gobierno de Piñera podría representar un cambio en la política sostenida hasta este momento por el Piñerismo, más cercanas a la «Doctrina Betancourt» que a una intervención armada directa. En Mayo de 2018 estuvimos en uno de los encuentros de las derechas regionales realizados en Santiago. Si bien allí las derechas reafirmaban la necesidad de derrocar a Maduro, expresaban una divergencia en relación a los medios

 

En consonancia con una política de colaboración a las variantes de «asfixia diplomática», el progresismo liberal representado en la actual dirección del FA guardó un cómodo silencio contrastando con la abultada agenda anti Venezuela y pro Informe Bachelet que han desarrollado en el actual periodo.

 

¿La derecha «anti intervención» sede ante la derecha matona liderada por Duque? Pareciera que se impone una variante pro intervención, lo que eventualmente podría transitar en el peor de los casos de una guerra velada a una intervención militar liderada por una coalición de estados y justificada en la defensa de los derechos humanos.

 

¿No les suena conocido el guion?

 

Rechazo de los gobiernos de izquierda

 

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba criticó en duros términos la invocación del TIAR y lo calificó como «un deliberado intento por provocar una situación que pudiera desencadenar en el uso de la fuerza para derrocar al Gobierno legítimo del Presidente Nicolás Maduro Moros.»

 

En tanto, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México Luz Elena Baños Rivas, puntualizó que «Invocar un tratado que prevé el uso de la fuerza en ausencia de un ataque armado, es contrario a las reglas de derecho internacional.» A su vez señaló la ilegalidad de invocar la legítima defensa para activar un ataque, toda vez que esta sólo puede invocarse como acción preventiva.

 

Las dos cabezas del halcón

 

En un reciente artículo a propósito del Capitalismo verde, planteamos a «globalistas» y «fascistas» como divergencias tácticas en el imperialismo occidental, particularmente en torno a como enfrentar el cerco estratégico liderado por China. Si bien existiría un acuerdo transversal en la necesidad de ganar la «batalla Venezuela» , condición de posibilidad para movilizar un ejército dependiente de petróleo, existirían divergencias de alcance estratégico.

 

La activación del TIAR ocurre en un contexto de recrudecimiento de la intervención norteamericana en la región al mismo tiempo que se expresan fisuras en la dirección imperial en relación a Venezuela. ¿Existirá un definitivo giro en la política imperial para iniciar una invasión a Venezuela como lo quieren los globalistas o primera una táctica de no intervención?  ¿Lograrán alinear al Grupo de Lima en una política de intervención directa? ¿Cómo justificará Piñera esta agresiva política imperial y que compromisos asumirá en la organización de la eventual intervención?

 

La reciente salida del guerrerista Boltón es expresiva de esta tensión. Recordemos que la política de cerco a Venezuela es una agenda heredada por Trump desde el globalista Obama y que a su vez existen intereses de de distinto tipo en relación a como se resuelve la situación venezolana.Como señala la analista de Izquierda Diario, Claudia Cinatti, la alianza de Trump con Bolton sirvió incialmente para golpear las tendencias «globalistas» que era percibido como responsable de la decadencia imperial. Si bien la alianza fue útil para deshacer el “multilateralismo” que caracterizó la política exterior de la administración Obama, que según su percepción solo había profundizado la decadencia imperial, el guerrerismo del Halcón está en las antípodas de la base electoral de Trump, más próxima a alguna variante del aislacionismo.

 

En la misma línea el analista Sergio Rodríguez Gelfenstein apunta a una divergencia en relación a la concepción de guerra «global» y «permanente» sostenida por halcones y neo conservadores representados en Bolton. Trump considera una carga sostener un contingente militar para defender a países que no pagan por dichos «servicios», al mismo tiempo que no cree viable ganar guerras hoy a través de la intervención a países con capacidad de defenderse, agregamos, tal y como ocurrió en Medio Oriente.

 

Uno de los posibles reemplazos de John Bolton  es  Douglas MacGregor, quien siempre ha defendido posiciones anti-intervención.  Su visión sobre como orientar la política exterior de EEUU se podría resumir en terminar con el rol policial de EEUU y aceptar la existencia de un orden multipolar, retirada de Siria, Afganistán, fin al bloqueo económico a Venezuela y apertura al diálogo con China y Rusia.

 

En definitiva aún no nos queda claro si la activación del TIAR obedece a una «dualidad de agendas» anti Venezuela entre globalistas y Trump que podría colisionar con un giro en la política a partir de la salida de Bolton, o más bien si existe la decisión de iniciar la guerra. Lo cierto es que los MMSS y las izquierdas agrupadas en el Foro de Sao Paulo debemos alertar al continente sobre el tronar de tambores de guerra que de iniciarse, abriría un nuevo capítulo de violencia en las venas de abiertas de NuestraAmérica.

 

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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