Tomás Hirsch (PH): “Como FA llegamos al Congreso para impugnar un modelo, no para asegurar gobernabilidad”

Son días convulsionados en las filas del Frente Amplio y de la ex Nueva Mayoría. La oposición a Piñera se vio tensionada por las constantes votaciones de la DC y los radicales a favor del Gobierno. En medio de este clima, nos acercamos al diputado humanista para que nos aclarara qué es lo que está ocurriendo y a qué se debe este quiebre.


#DeFrente

 

 

-¿A qué se debe este quiebre con la bancada de la Nueva Mayoría? ¿Sólo a la última votación por el tema migratorio?

 

 

Si bien en marzo lo que firmamos fue un acuerdo administrativo, evidentemente su sentido era político. Se buscaba tener la mesa de la Cámara y la presidencia de las comisiones para poder hacer sentir la voz de la oposición, para poder marcar las diferencias con el Gobierno, para poder darle un cariz distinto a los proyectos de ley cuando no hubiera coincidencia con lo que presenta el Gobierno. Sin embargo, eso implica asumir que se tiene una mayoría opositora, y la verdad es que todo lo que ha pasado este año nos demuestra que no hay mayoría opositora en el Congreso.

 

Es bueno asumir eso, estamos hoy en día constatando una realidad. Si uno mira lo que ha sucedido durante el año, hay más de 23 votaciones emblemáticas en las cuales parte de la Democracia Cristiana y el Partido radical se han alineado con el Gobierno, con la derecha. Es decir, no están actuando como oposición, ¿cómo podríamos nosotros pactar con ellos si no son oposición? Sería hacer un acuerdo con el Gobierno, con la derecha, con una línea política que no coincide con nosotros.

 

Un pacto administrativo se hace con un sentido político, no se hace con cualquiera. Por algo no lo hicimos con la UDI ni con Evópoli ni con RN. Lo que nosotros constatamos es que ha habido un quiebre, en realidad, de parte de ellos, con su permanente apoyo a los proyectos de ley del Gobierno: Aula Segura, salario mínimo, todos los TLC, el de inmigración, etc. La lista es muy larga. Así que esto no es un berrinche por la última votación, esta es una situación que se viene acumulando durante el año y que simplemente ahora, que ya termina este año legislativo, nos lleva a la convicción que no tiene ningún sentido mantener para el 2019 un acuerdo que no ha funcionado.

 

 

-¿Puede revertirse la decisión de no respaldar a Gabriel Silber para la presidencia de la Cámara?

 

 

Esta es una decisión que tiene que ser conversada con los partidos políticos, con la militancia. Ya se comenzaron a tener reuniones con las directivas de los partidos y con la Mesa Nacional del Frente Amplio. De ahí surgirá la definición final. Por el momento lo que tenemos es la convicción de los 20 diputados y diputadas de que éste es el camino correcto a seguir. Pero la decisión será conjunta. Por lo tanto, tenemos de aquí a marzo para conversarla adecuadamente.

 

Nosotros creemos que lo mejor es dar una respuesta clara y precisa ahora y no dilatarla tanto. Pero también puede suceder que la Democracia Cristiana reflexione, recapacite y dé una señal clara de que va a haber un cambio de actitud y que no van a tener la presidencia de Gabriel Silber para aprobarle todo al Gobierno tal como lo lleve a la Cámara.

 

 

-¿Puede ser este el inicio de una nueva etapa para el Frente Amplio, que logre diferenciarlo cabalmente de los restos de la Nueva Mayoría?

 

 

No sabría decir si es o no el comienzo de una nueva etapa. Lo que puedo decir es que hay una convicción profunda de parte de todos los diputados y diputadas del FA de que éste es el camino correcto, que no corresponde un acuerdo administrativo con quienes están alineados con el Gobierno.

 

Más allá de eso, yo en lo personal creo que efectivamente como Frente Amplio llegamos al Congreso para impugnar un modelo económico, político y social que se viene arrastrando por demasiado tiempo. Creo, por lo tanto, que lo que el FA debe hacer es marcar con claridad esa diferencia y presentar siempre propuestas alternativas, más allá de que en las votaciones se pierda o se gane. Mostrar un camino. Creo que lo nuestro no es estar garantizando gobernabilidad en la Cámara, logrando algunas pequeñas mayorías que en definitiva significan concesiones de mantención e incluso de profundización del modelo.

 

Este año vienen discusiones fundamentales para la ciudadanía: la reforma al sistema de pensiones y al sistema tributario. En ambos casos debemos tener posturas muy claras de defender los derechos de las grandes mayorías, de mejorar sustancialmente el sistema de pensiones y no seguir generándole ganancias a las AFP y, por otra parte, no aceptar una Reforma Tributaria que les va a ahorrar más de 900 millones de dólares al 1% más rico de este país. Esas son las cosas que tiene que marcar el camino: jugarnos por los que realmente en este país han sido postergados por tanto tiempo.

Comentarios (1)

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    Victor

    Me parece muy bien eso de defender proyectos mas alla de si se gane o se pierda, ya llegara la hora de acumular mayorias

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