Una política socialista para enfrentar el plebiscito de Abril

Por: Nicolás Romero

Antecedentes

Tras décadas de abuso, el pueblo de Chile «Despertó». La salida de los milicos a la calle fue la gota que rebalsó el vaso, gatillando un estallido que hoy se asienta como revuelta anti neoliberal.

Lo anterior ocurre en un contexto marcado por el giro fascista de las derechas, en consonancia con la intensificación de las agendas imperiales en la región. Explotar más intensamente el trabajo y la tierra, acumular a como dé lugar para enfrentar el avance de China y sus aliados, es el «grito de guerra» de los alicaídos imperialismo a occidentales. Desde el inicio del bloqueo a Venezuela en 2015, el Departamento de Estado de EEUU alinea a las derechas para perseguir a las fuerzas populares y de izquierda y así consolidar un nuevo ciclo autoritario en NuestraAmérica.

El mal llamado «Acuerdo Por La Paz» nace para entregar un espaldarazo al gobierno de Piñera. Se convirtió en «la prueba de fuego del FA», cuyos «socios controladores» estuvieron dispuestos a quebrar su coalición y distanciarse de los MMSS para entregar una señal clara al bloque en el poder. Son la renovación de los «progresismos neoliberales», que por décadas han entregado estabilidad al capitalismo en nuestro país.

El itinerario constitucional de la «Casta Política», pretende administrar desde arriba el impulso constituyente del pueblo chileno, táctica gatopardista con la que se busca aplacar las tendencias refundacionales que incuba la revuelta. Las trampas ya las conocemos, el inalcanzable quórum de 2/3, la ausencia de paridad y escaños reservados, la comisión mixta y en definitiva, el control que «el poder constituido» se atribuye en el desarrollo del proceso. Las posiciones de la bancada parlamentaria del FA al respecto son elocuentes, primero acusan haber firmado para evitar la salida de los militares, a continuación saludan el acuerdo y defienden el quórum de 2/3 como una garantía para alcanzar acuerdos. No faltaron los tecnócratas tipo Fernando Atria que calificaron a la «Convención Constitucional» como una verdadera Asamblea Constituyente, ni quienes se oponen a marcar AC para no perturbar a la derecha. Así Concertación y FA renuncian a una AC y apuestan por una línea de continuidad con el orden neoliberal.

Pese a lo anterior: ¿Por qué participar en el plebiscito de Abril?

Hoy existen condiciones para que la consolidación del «sujeto pueblo» de inicio a un nuevo ciclo político de carácter refundacional. Hoy el «problema del poder» se encuentra planteado y su resolución puede ser comandado por el pueblo y la clase trabajadora.

Lo anterior nos remite al debate sobre «la vía estratégica», la cual podría ser resumida como el camino y las batallas que debemos librar para transitar del actual estado de cosas hacia una sociedad popular y democrática, donde la economía se encuentre al servicio de la «reproducción del circuito de la vida» humana y del resto de las especies, hoy amenazada por el capital. Dicho camino no se encuentra escrito a priori ni respondé a recetas, más bien se dibuja en los enfrentamientos, en las disputas concretas que ya se encuentran en desarrollo.

Una Asamblea Constituyente Soberana y comandada por el pueblo y la clase trabajadora es condición de desarrollo de una lucha socialista y democrática que apunte a desmontar progresivamente el andamiaje neoliberal. Así fundando las bases de un constitucionalismo democrático, daremos inicio a un «periodo de transición» que permita construir un modelo de desarrollo a escala humana a partir de una planificación de la economía y un progresivo arrinconamiento de las estrategias de desarrollo de los grandes capitalistas.

Uno de los objetivos a alcanzar en el actual escenario es la confirmación de un polo de izquierdas y de los MMSS con una clara orientación post capitalista. Este polo socialista debe aspirar a constituir a lo menos 1/3 de la asamblea constitucional.

Hoy la derecha es el enemigo principal del pueblo y ese enemigo se encuentra dividido. Una mitad apuesta al rechazo, la otra al apruebo. Dicha diferencia táctica le podría costar muy caro a su sector, convirtiendo el plebiscito de Abril en una derrota de consideraciones estratégicas. Derrotar a las derechas en Abril acentuará sus diferencias y dejará en evidencia su retroceso social y cultural, en definitiva, la fractura de su hegemonía.

A, su vez el brazo progresista del neoliberalismo (Concertación + FA) también debe ser enfrentado. Si el pueblo y las izquierdas no desbordamos este proceso, facilitaremos la recomposición de la alianza conservadora-progresista con la que las clases dominantes buscan estabilizar la situación chilena.

¿Cómo participar?

Primero colocando en el centro de nuestra estrategia el carácter constituyente de nuestro camino. Si bien el momento es centralmente destituyente (de impugnación y búsqueda de la salida de Piñera del gobierno), esta orientación se acompaña de una voluntad popular refundacional. De allí que nuestra participación en Abril busca acumular fuerza para una AC soberana como programa irrenunciable. Esto sólo será posible con una fractura de la unidad que hasta el momento detentan las clases dominantes en nuestro país.

Dicho impulso constituyente se plasma en una táctica diversificada, donde distintas iniciativas institucionales y extra institucionales colaboran en ese sentido. AC Popular, Marcar AC y toda forma de impugnación y afirmación de la voluntad constituyente colaboran en este sentido. En este momento todas las formas de lucha son válidas para propiciar la caída del régimen y la consolidación de una AC soberana.

Si hacia las derechas nuestra política busca propiciarles una derrota que profundice sus diferencias tácticas y los haga «enredarse en el pantano» (clave para ganar tiempo), hacia el «progresismo neoliberal» nuestra política debe ser concebida como «un cerco». La polarización del escenario requiere de nuestro esfuerzo para bloquear la formación de un «centro moderado» que busque mediar el conflicto. De allí que más que alejarlos, hoy los tenemos que tener más cerca que nunca. Hoy la tarea es bloquear las líneas de acumulación de este sector lo cual puede conseguirse «tomando la contradicción» y arrojándoselas en la cara. Los MMSS como Unidad Social, FENAPO, Coordinadora 8M, las organizaciones sindicales y las asambleas territoriales deben exigir que todos los partidos de oposición entreguen los minutos de la franja de Abril, para así realizar un noticiario de los MMSS en coordinación con los medios alternativos.

En definitiva cercar al progresismo, evitar que se constituya un «tercer sector» y agudizar las contradicciones entre direcciones neoliberales y bases y electorados más propicias a posiciones democráticos y verdaderamente anti neoliberales.

Es en este proceso de enfrentamiento que se irá fraguando una dirección colectiva del bloque popular, donde esperamos sean los MMSS y las izquierdas post neoliberales las que se impongan.
Originalmente publicado en Izquierda Diario.

 

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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