Una Transición de Cristal: El Cambio de Mando en medio de la Crisis Política en EEUU

Por Bruno Fuentes

En los Estados Unidos, la transición pacífica del cambio de mando es una tradición ininterrumpida desde el comienzo de la Nación. Hasta el cambio de mando de James Bauchman a Abraham Lincon, un hombre cuya presidencia vivió una guerra civil, no tuvo problemas. Pero después de cuatro años de una Presidencia de Donald Trump, las cuales han ido deslegitimando la hegemonía e influencia de los EEUU tanto internamente como internacionalmente, vemos finalmente una transición lleno de tensión política y con una amenaza de tornarse violento, con la fantasma de otra guerra civil reflejándose en las ventanas de la Casa Blanca y el Capitolio. ¿Pero cómo pudo ser que la Nación del Imperio más fuerte del mundo, que se veía estable como un pilar de mármol, se encontrara en una situación en donde se encuentra sobre un piso delgado de cristal?¿Y, por supuesto, como eso nos podría afectar a nosotros?

Hay que siempre tener algo bien en claro cuando uno habla de política Estadounidense, y es que no se trata de una democracia sino una plutocracia. La única forma de poder ganar elecciones estatales es teniendo millones y millones de dólares disponibles para esencialmente apostarle a tu candidatura y la única forma de poder lograr tener esos millones es a través de ya representar los intereses de los millonarios. Cualquier partido o movimiento que no consiente a representar explícitamente a los intereses de la elite económica es brutalmente ridiculizado en los grandes medios, y en el peor de los casos, han sidos exterminados a través del asesinato, y el sabotaje, tal como le paso al Partido Comunista de EEUU o las Panteras Negras. Pues entonces, las divisiones y debates políticas entre los Demócratas y Republicanos no son nada más que divisiones entre los elites de un país de más de 350 millones de habitantes.

Gran parte de la crisis de la Presidencia de Donald es simplemente una crisis de estética más que una crisis de políticas fiscales concretas. Todos hemos visto al Trump (ha sido imposible no verlo cada dia por medio desde que entró al cargo, y eso que ni siquiera es presidente de nuestro país), es un hombre tosco, de un vocabulario vulgar, y de un aspecto desagradable pero que a la misma vez se nota que gasta una cantidad insana de dinero en mantener. Es abiertamente racista, homofóbico, machista, y siutico todo a la vez, y no le gusta esconderlo. Lo peor de todo es que logra mostrar que los Estados Unidos como país también lo son. Hace cuarenta años que ha ido creciendo un complejo industrial de prisiones en donde gente mayoritariamente negra y latina están detenidos, y ha explotado el número de prisiones desde los 80s. El tema LGBT ha mejorado pero todavía persiste una intensa descriminacion especialmente de en centro interior del país, mientras que las zonas más inclusivas se encuentran en las costas y las grandes ciudades. En el tema de machismo, pues es cierto que hay inclusión laboral de la mujer pero eso no significa que haya un trato igual, y además el tema del encubrimiento a la violacion y el acoso también se ha visto como un problema recurrente en el país. Uno diría que los demócratas están en punta de lucha en velar por estas causas, pero al fin al cabo ellos simplemente han trabajado en crear una elite política económica más inclusiva que realmente cambiar la realidad material de las personas. Es mas, históricamente hablando, los únicos cambios para estos grupos han sido logrados a través de la organización orgánica propia, lo cual ha podido poner en jaque la legitimidad del Partido Demócrata. Y pues como Donald Trump no juega en encubrir estas tendencias discriminatorias del país, sino que las celebra, termina quitándole la máscara de amigabilidad que las elites políticas Estadounidenses han luchado por mantener.

Otra parte de la crisis política de los EEUU es la falta de promesas cumplidas por parte de las elites política económicas a las demandas populares del pueblo ante un país que ya no cumple con el sueño americano para millones de estadounidenses. Para que olvidar la campaña presidencial de Obama, lo cual prometía un un sin fin de promesas a las capas populares, porque según él, “si podemos”, lo cual culminó en ocho años en donde lo más que pudo hacer era pasar un plan de salud basado en el lucro y copiado de la banda republicana dotada como Obamacare, lo cual igual terminó abandonando a millones de estadounidenses que perdieron su trabajo durante la pandemia. Por mucho que daba la impresión que era un hombre al servicio del pueblo, Obama terminó dejando millones de estadounidenses abandonados durante la última crisis financiera mientras que perdonaba a empresas millonarias que causaron la crisis. Prometió terminar con las guerras en el medio oriente pero solamente las intensificó, y además expandió el sistema de vigilancia estatal a la población civil, transgrediendo sus supuestos derechos de privacidad. Prometió velar por los sindicatos y traer más trabajos de vuelta al país, pero terminó abandonando a los sindicatos por medio de ser tachado como un marxista, y no hizo nada para parar la dependencia con china ni traer trabajos de vuelta al país. Y a pesar de todo, muchos políticos liberales alaban a Obama como si su administración fuera un gran éxito, cuando en realidad consistía en nada más que gestos de relaciones públicas, y su propio carisma.

Era el fracaso de la administración de Obama en velar por las demandas populares que dio fruto a Trump. El hecho que Obama fracasó y que la elite demócrata que estuvo tan alienada de las masas populares brindaban su administración como un gran éxito, resultó en crear una presa fácil que Trump logró aprovecharse de para conseguir lo justo en los votos necesarios par ganar las elecciones de 2016

Lo interesante aquí es que, en vez de criticarse a sí mismo para poder relacionarse bien con su base de apoyo, el Partido Demócrata prefirió crear una conspiracion falsa, culpando a los Rusos por ganarle la elección a Trump. Esta conspiración fue transmitida en canales de noticias conocidas por ser liberales como el CNN o MSNBC por un año y con el enfoque casi titular todos los días, a pesar de que nunca obtuvieron pruebas contundentes que demostraron involucración rusa en las elecciones. Lo que terminó haciendo esto fue deslegitimar completamente la validez de la presidencia de Doland Trump en los ojos de los liberales del país.

Ahora si juntamos eso con el hecho que la Presidencia de Trump también fue un fracaso, solo que como carecía de la misma elegancia y carisma de Obama, se hizo completamente obvio por los cuatro años de su presidencia, y con el hecho que Trump hizo su propia campaña basada en mentiras para mantenerse en el poder, tenemos lo siguiente: un país donde ambos bandos políticos ven a los representantes de cada lado como completamente ilegítimos e inválidos.

También tenemos que tomar en cuenta que la presidencia de Trump y el atentado de golpe estado dividió al partido republicano entre tradicionalistas moderados y extremistas en donde los moderados se han quedado sin respaldo electoral serio y donde los extremistas están alienados del resto de la elite política económica del país. Aquí vemos que los tradicionalistas moderados como Mitt Romney han sido tachados de traidores y mano blanda ante sus enemigos políticos quienes son, en sus ojos, todos comunistas colaboradores con China (una mentira, pero una realidad para millones de estadounidenses), y los Extremistas como Ted Cruz han sido alienados de sus compatriotas en el congreso quienes los culpan por incitar a la violencia dentro de su espacio sagrado donde constantemente deciden subir el arancel para matar niños y familias en el medio oriente.

En fin, La presidencia de Joe Biden, tal como su transición, está apoyada en el piso de cristal que representa las décadas de promesas no cumplidas del Partido Demócrata, un escenario político donde ambas bandas no se pueden conciliar, y en un país que está perdiendo su puesto de hegemón mundial y que está en un crisis económica y de salud.

Mi predicción? Ni va cumplir las promesas agudas que ha ofrecido a su pueblo y esto solamente va intensificar la tensión en el área política de EEUU y por poca paz que logra establecer, tarde o temprano va estallar con aún más fuerza que en los últimos meses de la presidencia de Trump. ¿Cuál será el resultado? Nadie podrá saberlo.

¿Y qué nos importa a nosotros que esta nueva administración se encuentre pisando sobre hielo? Pues es simple, nosotros en Chile estamos pasando por un proceso de cambio profundo la cual entre los pocos comentarios de Washington, ninguno ha sido positivo. Para que Olvidar las palabras de Mike Pompeo (actual director del Pentagono en Washington DC) quien respaldo a nuestro “querido” presidente Piñera en “evitar que Cuba y venezuela controlen las protestas”. Debido al hecho que tenemos un hombre con la organización de inteligencia con más recursos en el mundo, sería fácil adivinar que el Señor Mike Pompeo sabe que nunca había tal cosa como “comandos Venezolanos o Cubanos” dirigiendo las protestas, y que nacieron a partir de un reventón de rabia por la ineficiencia del sistema neoliberal. Tomando en cuenta que el director actual del Pentagono ha respaldado mentiras directas desde parte de un gobierno completamente deslegitimado por su propio pueblo, podemos ver que a EEUU si le interesa que se mantenga el régimen neoliberal actual. De hecho, mirando a la historia reciente de los ultimos años de la decada de los 2010s, podemos ver diez años de golpes de estado, militarizacion, sanciones economicas, revoluciones de color, y un sin fin de operaciones desde Washington para proteger el orden neoliberal, aunque sea en contra de gobiernos que son nada mas que social democratas.

Con el Gobierno de Biden podemos ver una intensificación de esto, especialmente en la zona de centro américa en su programa para Latinoamérica. Este programa, llamado “Plan Biden” se posiciona en supuestamente fomentar el crecimiento económico en esta región y combatir el narcotráfico. Pero si tomamos la experiencia del Plan Colombia, y leemos el texto entre líneas, podemos ver que el Plan Biden conduce hacia una Militarización de Centroamérica de una manera similar que en Colombia. También podemos ver que planea usar instituciones de préstamos predatorias como el Banco Mundial (que trabaja en conjunto con el Fondo Monetario Internacional) para “incentivar” el crecimiento de las PYMES en la zona. Si tomamos en cuenta la historia reciente, podemos ver que es más probable que estos préstamos vengan con SAP (Structural Adjustment Programs) las cuales impongan políticas neoliberales a pueblos que no hayan votado para ellas y que termina precarizando la situación material de los más pobres. Y si tomamos en cuenta la creciente influencia de China en toda latinoamérica, podemos ver que lo más probable es que Biden está tratando de combatir la influencia de los préstamos chinos con las del Banco Mundial.

También podemos ver, que a pesar de que el Plan Biden está enfocado en Centroamérica, no se olvida incluir toda América, desde Canada hasta ‘el punto más sureño de Chile’ (“the southernmost tip of Chile”). MIrando el contexto en que nos encontramos y el enfoque de los planes de Biden, es bastante posible que habrán intentos serios en sabotear este Chile más Democratico y antineoliberal que estamos forjando. Todo depende de qué tan agitadas sean las aguas en el norte.

Corresponsal para Revista De Frente

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