Zizek: «Hoy todos somos Julian Assange, encerrados, en prisión y sin visitas»

«Hoy todos somos Julian Assange, encerrados, en prisión y sin visitas. Necesitamos más personas como él. Ahora nuestras armas son el teléfono e internet. Y el Gobierno puede cortarlas cuando considere.»

«Comunismo o barbarie, ¡tan sencillo como eso! Assange le dijo a Yanis Varoufakis en una breve conversación telefónica que esta nueva fase de crisis, al menos, nos deja claro que ahora todo es posible. Desde lo mejor hasta lo peor.»

«En algunas partes del mundo puede suceder que el poder del Estado se desintegre, o que los señores de la guerra locales controlen sus territorios al estilo de Mad Max, especialmente si surgen nuevas amenazas, como el hambre tras la invasión de las langostas. Puede suceder también que los grupos extremistas adopten estrategias nazis, es más, una versión capitalista más refinada de tal recaída en la barbarie ya se debate abiertamente en los Estados Unidos.»

A quienes ven esta «crisis como un momento apolítico» en la que, con sencillez incluso, habría que aceptar las instrucciones del gobierno y esperar a que todo se reconduzca en un futuro no muy lejano, les recomienda releer a Kant sobre las leyes del Estado: «Obedezca, pero piense, mantenga la libertad de pensamiento». Defiende el esloveno lo que Kant llamaba el «uso público de la razón». «Esto es lo que no comprenden los que señalan que esto es sólo una epidemia con un número relativamente pequeño de muertos: sí, es sólo una epidemia, pero ahora nos damos cuenta de que las advertencias sobre epidemias estaban completamente justificadas, y que no existe fin para ellas».

En este punto es donde Zizek introduce la idea de comunismo que, según él, debería emplearse ahora. «No se trata de un sueño oscuro sino de ponerle un nombre a lo que ya está sucediendo. El Estado debe asumir un papel mucho más activo, organizando la producción de lo que se necesite con urgencia, como mascarillas, kits de prueba y respiradores, usando hoteles y otros centros turísticos, garantizando el mínimo de supervivencia de todos los nuevos desempleados. Piensa en los millones de personas cuyos trabajos se perderán, como los de la industria del turismo: sus vidas no deberían dejarse en ningún caso a merced de meros mecanismos de mercado o estímulos únicos».

La parte buena es que, para este filósofo casi tan rápido como la actualidad, «estamos creando una nueva humanidad unificada». Sabe que otros filósofos contemporáneos, como Alain Badiou y Byung Chul Han, critican sus postulados y hasta «se mofan» de ellos cuando habla del comunismo en relación al coronavirus. No le afecta sino que responde.
«Han dice que los países occidentales están reaccionado de forma exagerada porque se estaban acostumbrando a vivir sin enemigos abiertos y tolerantes, sin mecanismos de inmunidad, por lo que cuando surgió una amenaza real entraron en pánico. ¿De verdad? ¿No está todo nuestro espectro político y social impregnado de visiones apocalípticas, amenazas de catástrofe ecológica, miedo a los refugiados musulmanes, defensa del pánico de nuestra cultura tradicional contra el universo LGBT y la teoría de género? Intenta hacer una broma y sentirás inmediatamente la fuerza de la censura de lo políticamente correcto. Nuestra permisividad hace años que se convirtió en lo opuesto».

Originalmente publicado en El Mundo: https://www.elmundo.es/…/03/27/5e7cd6f8fc6c83bd168b45bd.html

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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